La demanda de deuda pública en las subastas por parte de las entidades financieras se dispara

El dinero del BCE abre la puerta al éxito de la subasta del Tesoro

El 'quantitative easing' encubierto está surtiendo efecto. La banca ha salido al rescate de España e Italia con parte de los casi 490.000 millones que le prestó el BCE al 1%.

La demanda ha destrozado todas las expectativas. En España, se han pedido más de 18.700 millones de euros en bonos con vencimientos a entre tres y cuatro años. El Tesoro ha vendido 9.980 millones, el doble del máximo previsto, y a unos precios inferiores a los de las últimas subastas.

Lo ocurrido en España e Italia tiene especial mérito, después de que el fantasma del riesgo-país volviera a atacar a finales de la semana pasada, cuando llegó a situarse inquietantemente cerca de los 400 puntos básicos. De hecho, la prima del bono español a 10 años concluyó en 385 puntos, mientras que la italiana superó ampliamente los 500.

¿Qué factores han patrocinado el éxito de hoy? Hay uno que destaca por encima de cualquier otro: la inyección de liquidez a tres años al 1% que efectuó el BCE el pasado 21 de diciembre y la próxima que prepara para el próximo 29 de febrero.

"La demanda de las entidades financieras ha sido muy fuerte, están utilizando el dinero para comprar activos de deuda soberana con elevada rentabilidad", señala Javier Ferrer, director de la mesa de deuda pública de Ahorro Corporación. El responsable de renta fija de un banco español confirma que la demanda de las entidades financieras españolas ha tenido un papel crucial en el éxito de hoy y apunta que la tendencia se mantendrá en el futuro inmediato.

La subasta del Tesoro de hoy es una prueba más, aunque la demanda en el secundario ya era firme desde comienzos de semana. "Queda todo el año por delante, pero de momento el BCE está consiguiendo el objetivo de enfriar los rendimientos de la deuda periférica sin tener que intervenir directamente en el mercado", añade Ferrer. Los minoritarios también están poniendo de su parte, pero su demanda continúa siendo relativamente baja en comparación con el total.

El dinero depositado en la caja fuerte del BCE -la denominada facilidad de depósito- se sitúa en entorno de máximos. Ayer, el importe bajó hasta los 470.632 millones de euros, tras marcar el martes su cuarto récord histórico consecutivo con 485.898 millones. Este hecho, sin embargo, no quiere decir que todo el dinero que pidieron las entidades financieras al organismo presidido por Mario Draghi haya ido a parar de nuevo al banco central.

"Hay que diferenciar entre las entidades financieras de Alemania, Holanda y Francia, de las españolas, italianas o portuguesas", explica Javier Ferrer. Las entidades financieras de los países centrales de la zona euro sí han llevado mayoritariamente el dinero a la denominada facilidad de depósito del BCE, porque los tipos de su deuda a corto plazo están por los suelos. El lunes pasado, por ejemplo, Alemania colocó letras a seis meses con un tipo de interés negativo.

El propio Mario Draghi ha confirmado hoy en la rueda de prensa posterior a la reunión del consejo del BCE que "los bancos que han pedido el dinero en la subasta de liquidez a tres años no son los mismos que están depositando de nuevo la liquidez en el banco central.

Con este "quantitative easing por la puerta de atrás", como lo denomina Citi en un informe publicado hoy, los países de la zona euro en dificultades -léase España e Italia, principalmente- están siendo beneficiados, pues sus costes de financiación bajan y afrontan los vencimientos de deuda con más tranquilidad.

Además, la banca también gana. El juego del carry trade -comprar un activo de renta fija que paga cerca del 4% como los bonos a cuatro años vendidos con dinero al 1%- "potenciará los beneficios y el capital", de las entidades italianas y españolas, según Citi. Si los bancos de la 'Europa del Norte' no utilizan esta estrategia es porque todavía tienen miedo a lo que pueda suceder con sus colegas del Sur.