A cada uno, lo suyo: trece ministerios, seis económicos

Mariano Rajoy, el Previsible, cumplió su papel: no soltó ni prenda hasta el último momento y ha elegido a Soraya Sáenz de Santamaría para el puente de mando. La abogada del Estado con plaza en León es la única vicepresidenta, ministra de Presidencia y, además, portavoz del Gobierno. Todo un encargo tras forjarse con éxito en el cuerpo a cuerpo parlamentario frente a María Teresa Fernández de la Vega.


Y, a partir de ahí, otros doce ministerios. Los trece que forman el Gobierno no son tan pocos como se esperaba (los que creían saber algo hablaban de once), pero no parece que sobre ninguno. De los trece, seis son económicos o aledaños. Más que en el anterior Gobierno. Y, si no estoy mal informado, con un Rajoy que quiere llevar directamente la política económica del Ejecutivo: presidirá él la Comisión Delegada de Asuntos Económicos.

Luis de Guindos va a tener que soportar un tiempo la carga de Lehman. De cómo la lleve dependerá su gestión. Porque se enfrenta a una labor hercúlea. Primera misión: completar el puzle del sistema financiero, pero ahora con piezas de caza mayor. Y cuanto antes. Que en su cartera, además de Economía, diga Competitividad es un magnífico guiño y un expreso compromiso de Rajoy. Misión principal: sacar a la economía española de esta ya eterna crisis.

A su lado, un Cristóbal Montoro que se ha ganado a pulso Hacienda, de lo que realmente más sabe,y Administraciones Públicas, en lo que ha trabajado mucho los últimos tiempos. Misión: embridar el déficit, frenar el gasto de las comunidades autónomas y apretarlas a estas y a sus colegas de Gabinete para cumplir con el 4,4% de déficit del PIB previsto para 2012. Para ello necesita saber cuánto van a crecer los 16.500 millones de desajuste reconocido, que algunos ya elevan a 40.000 millones. Pero la misión primordial de Montoro será diseñar un marco tributario eficiente, equitativo, simple (sobre todo simple, por favor) y que asegure la eficiencia recaudatoria... Va a tener que tomar muchas decisiones, y pronto.

De Guindos y Rajoy han de ver qué hacen con Aena y con Loterías (que hoy tiene su día grande... ¡suerte a todos!) ¿Retomarán las privatizaciones? Si fuera por el segundo, no. Al menos eso parecía antes de ver las cuentas públicas con detalle.

Ana Pastor, la fiel escudera, toma Fomento para llevar el AVE desde Madrid a la tierra de ambos, Galicia (aunque Pastor nació en Cubillos del Pan, Zamora), y a otros muchos sitios. También deberá desbloquear mucho proyecto de infraestructuras parado. Y eso, con poco dinero. El ministerio del gasto, sin fondos. Va a tener que hacer milagros.

Cómo Fátima Báñez, otra pata negra marianista, a dónde llegó de la mano de Soraya y primera mujer en la historia de España al cargo de esta área. Buena idea la de llamar a su departamento Empleo, además de Seguridad Social. ¿O no se trata de eso? Prioridad número uno: el empleo. Objetivo: facilitar las cosas para que cinco millones de desempleados encuentren trabajo.

José Manuel Soria, pilota Industria (sectores como el automóvil respiran aliviados, no por el ministro, sino por el ministerio) y sube a categoría Energía (casi nada la patata caliente del déficit tarifario, la tarifa de la luz, o la vuelta a la nuclear) y mantiene Turismo, que le pilla muy cerca de los orígenes canarios y es la niña a mimar. ¿Dónde queda el comercio? Que nadie se asuste del parecido a Aznar, es solo físico... creo.

Miguel Arias está en su sitio. Se mueve con habilidad en Europa. También lingüística, que buena falta nos hace. Y tendrá que pelear en la reforma de la Política Agraria Común (PAC). Ya dirigió Agricultura y, ahora el de la 'manteca colorá' recibe en el mismo encargo Alimentación (rasgo moderno) y Medio Ambiente (rasgo imprescindible) ¿La pesca? A otro nivel.

Asuntos Exteriores es para un europarlamentario experto en Europa que, además, da el tipo de diplomático de Carrera, José Manuel García Margallo. Su experiencia internacional es un punto, y le va a ser útil en áreas como América Latina y en los países emergentes, donde tanto hay que hacer. Ganará bien su sueldo si convierte las delegaciones diplomáticas en verdaderas representaciones comerciales de las empresas españolas, que es una de las cosas más importantes para lo que les pagamos...

Alberto Ruiz Gallardón, que casi en pantalón corto llevó al registro los estatutos de la antigua Alianza Popular, origen del PP, está en su salsa familiar con el Ministerio de Justicia. Recuperar la confianza en los jueces y en la Justicia en general no es reto pequeño. Como el de unificar esos ocho sistemas informáticos diferentes que confunden a los juzgados.

La cuota catalana está bien representada por Jorge Fernández, que va a Interior con la misión de poner la guinda al fin de ETA. Nadie debe nada a los etarras, salvo usar la inteligencia para que el terrorismo desaparezca del todo y para siempre. Es el que encuenta el listón más alto.

Ana Mato se ha ganado lo que tenía ganado hace tiempo. Les suele ocurrir a los eficaces. Libre de ataduras personales y con una extraordinaria victoria electoral basada en la campaña que dirigió, llega a Sanidad con el copago como principal incógnita. Artur Mas ya ha abierto el melón en Cataluña y, bien modulado, parece irreversible... a pesar de lo dicho. Deberá tener mucho ojo con la temida privatización del sector.

El prestigioso José Ignacio Wert va a pasar de las musas al teatro con un trípode de mucha ocupación: Educación (fracaso escolar, escuela pública, reforma del bachiller y planes comunes en todo el territorio), Cultura (muchos frentes abiertos y muchos errores que solucionar) y Deporte (herencia directa del 'ministerio' que llevaba directamente Zapatero... Éxitos increíbles en la élite, pero necesidades urgentes en la base).

Pedro Morenés desde Defensa tendrá que defender el escudo antimisiles, además de retirarnos de Afganistán... Ojalá coloque su labor más cerca de la industria, con la que tanto puede hacer.

Esto es lo que ha decidido ese señor gallego que desde ayer manda en España. Veremos qué tal lo hacen los catorce.

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