La atención se centra en deuda y divisas

Los mercados financieros examinan hoy al euro... y a la libra

Los mercados iniciarán hoy su particular valoración del pacto sobre disciplina fiscal alcanzado en Bruselas el pasado viernes. Mientras los líderes europeos confían en que el acuerdo estabilice la situación del euro, las dudas pueden extenderse hacia la libra esterlina tras la decisión del primer ministro británico de desmarcar a su país de todo el resto de la Unión Europea.

Los mercados financieros examinan hoy al euro... y a la libra
Los mercados financieros examinan hoy al euro... y a la libra

Nadie se atreve a vaticinar si el acuerdo sobre disciplina fiscal alcanzado en la cumbre europea del pasado viernes bastará para salvar el euro. Gran parte del éxito dependerá del papel que asuma el Banco Central Europeo.

Pero a la espera de la lectura que a partir de hoy hagan los mercados sobre los nuevos compromisos parece claro que la cita podría marcar al menos el principio de los problemas para la libra esterlina. Gran Bretaña se ha colocado a sí misma en el punto de mira de unos inversores que pueden empezar a preguntarse sobre la viabilidad de una divisa aislada y perdida entre el bloque euro y el bloque dólar. Reino Unido ha soportado un vertiginoso crecimiento de la deuda pública para capitalizar los bancos, y ha utilizado activamente al Banco de Inglaterra para practicar una expansión cuantitativa acelerada para tratar de evitar, sin conseguirlo, una recesión en el crecimiento.

La soledad de Gran Bretaña se visualizó en la madrugada del jueves al viernes, cuando el veto de Cameron a la reforma del Tratado de la UE propuesta por Berlín y París provocó una escisión sin precedentes en el seno de la Unión Europea. En contra del cálculo de Cameron, que esperaba una ruptura entre los 17 socios del euro y los 10 que mantienen divisa propia, el veto ha dejado al Reino Unido enfrentado con los 26 socios restantes.

La delicada situación amenaza a corto plazo la supervivencia del gobierno británico de coalición (conservadores y liberales) presidido por David Cameron. Y a medio plazo, podría poner en peligro incluso el futuro de Londres como capital financiera de un continente en el que Gran Bretaña ha perdido una muy buena parte de su influencia.

La postura de Cameron no ha dejado indiferente a nadie en Reino Unido. Su número dos, el liberal Nick Clegg, que en un primer momento adoptó una postura de apoyo al primer ministro conservador, aseguró ayer que se siente "amargamente decepcionado" y alertó del riesgo de aislamiento que amenaza al Reino Unido. Todo lo contrario que el conservador y alcalde de Londres, Boris Jonson, que se ha mostró más euroescéptico que nunca, lo que augura nuevas presiones sobre Cameron para que convoque un referéndum como paso previo a la salida total del Reino Unido de la UE.

España e Italia

La marejada en el lado occidental del Canal de la Mancha, sin embargo, no garantiza la tranquilidad en el continente, donde la atención se centrará hoy en la evolución del mercado de la deuda.

La nueva arquitectura del euro pactada en Bruselas (con mayor disciplina presupuestaria y sanciones casi automáticas para los países que incurran en un déficit público superior al 3%) aspira a recuperar la confianza de los inversores en la sostenibilidad de la zona euro. Pero el acuerdo no incluye, de momento, más dinero para evitar el castigo en los mercados a la deuda de los países periféricos. Con ello, el BCE se mantiene como 'escudo defensor' del bono italiano y del español ante posibles ataques de los especuladores mediante la compra en el mercado secundario. Un papel para el que se podrá apoyar en el fondo europeo de rescate (FEEF), en cuya gestión participará a partir de ahora.

Por el momento, el diferencial del bono español a diez años frente al alemán arranca la semana en 359 puntos básicos y el italiano en 444 puntos básicos.

Las divisas también se convertirán en el foco de atención de los inversores. El euro se cambia a 1,3386 dólares, unos niveles similares con los que comenzó el año. Una circunstancia que se repite también en la libra, que podría acusar el veto de David Cameron a los acuerdos del pasado viernes. Ese mismo día, el pacto fue celebrado en los mercados de renta variable. El Ibex se anotó un 2,23%, mientras que el Cac de París se anotó un 2,49% y el Dax alemán un 1,91%, aunque desde el parqué los analistas señalaban que se trataba de un rebote técnico.

La valoración definitiva dependerá, en gran medida, de la celeridad o lentitud en la aplicación de los acuerdos alcanzados el viernes. El Gobierno francés rogó ayer a la oposición el apoyo para llevar a cabo la reforma del Tratado antes de marzo de 2012, pero los socialistas podrían bloquearlo como baza para las elecciones presidenciales de la próxima primavera.

El chantaje

Cameron quiso aprovechar el pacto de disciplina fiscal de la eurozona para blindar el negocio financiero de su país. Exigió que el BCE renuncie a imponer la obligación de liquidar dentro de la zona euro las operaciones en esa divisa, que causará graves pérdidas a la City.

La primera andanada del BCE: 104.000 millones

La mayoría de los análisis sobre la cumbre europea de la pasada semana interpretan que el pacto alcanzado por todos los socios europeos excepto el Reino Unido concede al Banco Central Europeo el margen de maniobra suficiente para intervenir con contundencia en defensa del euro. Sin embargo, las interpretaciones varían sobre la modalidad de esa intervención.

La más factible parece ser la masiva inyección de liquidez al sector financiero, a través de las subastas a tres años con un tipo de interés del 1% anunciadas por el BCE el pasado jueves. La primera de ellas, que se adjudicará el 21 de diciembre, podría ascender a 104.000 millones de euros, según ha revelado el gobernador del Banco de Austria y miembro del consejo de Gobierno del BCE, Ewald Nowotny. En febrero habrá una nueva subasta y los bancos dispondrán de plazo hasta 2015 para reembolsar la inyección.

Algunos analistas también esperan una expansión del programa de compra de deuda pública, al que Fráncfort ha destinado hasta ahora poco más de 200.000 millones de euros en 18 meses. El viernes pasado ya hubo rumores en los mercados de renta fija sobre una intervención en apoyo del bono italiano, cuya prima de riesgo repuntó ante las dudas sobre la fortaleza del acuerdo alcanzado en la cumbre. Pero el presidente del Bundesbank (banco central alemán), Jens Weidman, enfrió ayer esa posibilidad. "El Tratado de la UE prohíbe y continúa prohibiendo financiar la deuda de los gobiernos", señaló el poderoso banquero alemán.

El propio presidente del BCE, Mario Draghi, tampoco se mostró el jueves pasado, antes de la cumbre, demasiado proclive a ampliar un programa que su antecesor, Jean-Claude Trichet, puso en marcha a regañadientes.