Desafíos pendientes

Un trimestre clave para que España se reforme

El país debe convencer de su disciplina fiscal antes de la cita de marzo y sin descuidar el crecimiento

La refundación de Europa obliga también a España a reinventarse. Los líderes de la zona euro han aceptado someterse a un estricto compromiso fiscal que les impide traspasar el umbral del 0,5% de déficit estructural, y que establece sanciones automáticas para aquellos Estados que superen la barrera del 3%. El triunfo de la política defendida por el eje Berlín-París, apoyada tanto por el presidente saliente de España, José Luis Rodríguez Zapatero, como por su sucesor, Mariano Rajoy, supone implementar estructuralmente en el ADN de la eurozona las líneas maestras del compromiso coyuntural que ya habían sellado con el horizonte de 2013. Este pacto, base de la estrategia europea para combatir el acoso de los mercados a la deuda soberana, se traducirá en un acuerdo a 26 (sin Reino Unido). Como, de momento, el Banco Central Europeo no ha recibido carta blanca para iniciar compras masivas de bonos de los Estados en riesgo, habrá que esperar hasta la llegada del Tratado, en primavera, para comprobar su efectividad. Hasta entonces, España deberá aprobar las reformas necesarias para garantizar su futuro en el euro, a la par que envía señales de confianza que mantengan mansos a los mercados.

El periodo coincide con el estreno de Rajoy al frente del Gobierno español, quien ha avanzado que su primera medida será el desarrollo normativo del compromiso de contención del déficit que PSOE y PP incluyeron en la Constitución. Un punto de partida sintomático del reto que afronta el país cuyos Presupuestos, al igual que los del resto de socios comunitarios, pasarán a ser supervisados por las autoridades europeas. Enfriar la prima de riesgo, que mide cuánto le cuesta al país endeudarse, resultará clave en un año en el que vencen 116.000 millones de deuda.

Aparte del esfuerzo permanente que supondrá a partir de ahora mantener bien engrasada la maquinaria presupuestaria, mejorando el control de las cuentas autonómicas y centrales, el gran y más urgente reto es alcanzar 2013 en el 3% de déficit, desde el 6,6% en el que se prevé que cierre 2011. Corregir este desvío, estima la Comisión Europea, supondrá el ahorro de 44.000 millones de euros en unos meses, que el Ejecutivo popular deberá decidir de dónde sacar. Los previsibles recortes que se aprueben agudizarán el ya consistente temor a una nueva recesión, por lo que el Gobierno deberá hacer malabarismos para cumplir con Europa sin condenar al país.

Madrid no logra hacerse con derecho a veto sobre el fondo de rescate

Rajoy ha anunciado esta semana que sus prioridades serán reformar el mercado laboral y culminar la reestructuración de la banca para devolver el crédito. "España, como Italia, deberá darse prisa en aprobar las reformas y encaminarse al objetivo de déficit. No hay compromiso de que el BCE vaya a comprar deuda, pero si se hacen todos los deberes es más fácil que termine ayudando", resume Santiago Carbó, catedrático de análisis económico de la Universidad de Granada. El futuro presidente se ha dado tres meses para dibujar su hoja de ruta.

La cumbre europea, por otra parte, se ha resuelto sin conceder a España el derecho a veto que pedía sobre las actuaciones del fondo de rescate permanente de la zona euro. Al quedar la minoría de bloqueo en el 15%, en lugar del 10% solicitado, el veto estará en manos de Alemania, Francia e Italia, por su peso en el BCE. La decisión mina la cuota de poder de España, pero fuentes comunitarias asumen que también beneficia al país, ya que restringe el veto de terceros mientras que el apoyo de Berlín, París y Roma ante una petición de ayudas de Madrid estaría casi asegurada.

Monti dice que Italia ha hecho su parte

El primer ministro italiano, Mario Monti, defendió el viernes en la cumbre europea que con su plan de austeridad, Italia "ha hecho su parte para solucionar la crisis de la eurozona", que "no es solo responsabilidad italiana". El sucesor de Silvio Berlusconi acaba de presentar un plan de recortes de 30.000 millones de euros que incluye el retraso de la edad de jubilación, una congelación parcial de las pensiones, y subidas de impuestos. Su plan pasa por reinvertir 10.000 millones de lo ahorrado para incentivar el crecimiento del país, con un déficit previsto del 4% este año pero con una deuda del 120% de su PIB.

Con todo, aún está por ver cómo se pone en marcha su ambicioso programa. Los tecnócratas italianos descubrieron el viernes lo que es la política al recibir las 1.300 enmiendas que los grupos parlamentarios transalpinos han presentado sobre su plan de austeridad. Y en la calle, el lunes comienzan los paros convocados por los sindicatos contra los recortes.