COLUMNA

La munición poco creíble del BCE

El Banco Central Europeo (BCE) puede estar preparando su bazuca. El mercado de bonos de la eurozona está subiendo con la esperanza de que un acuerdo de los Gobiernos europeos sobre una reforma fiscal despeje el camino para que el banco central comience a realizar compras masivas. Pero la bazuca puede fallar.

Una intervención podría crear un círculo virtuoso por el que los inversores volverían a estar dispuestos a mantener deuda periférica. Eso permitiría al BCE calmar a los mercados. La decisión del banco central suizo de detener la subida del franco suizo sirve de alguna orientación. El primer ingrediente es la claridad: el banco central estableció una tasa a partir de la cual no permitía mayores subidas. El BCE podría hacer lo mismo, dejando claro que no tolerará que los rendimientos de los bonos superen cierto nivel.

Ese nivel debería ser lo suficientemente bajo como ayudar a los países con problemas, pero reflejando el hecho de que sus finanzas son aún débiles. Apuntar a un objetivo de, digamos, el 3% por encima de los bonos alemanes supondría establecer los rendimientos de los bonos italianos a 10 años al 5,2% -casi un punto porcentual de donde están ahora-.

El segundo ingrediente es la credibilidad. Las intervenciones del banco central suizo lo fueron porque contaron con el apoyo político de los contribuyentes. El BCE no tiene la misma cobertura. El Bundesbank alemán se ha opuesto a la compra de bonos ya que esto elimina presión a los Gobiernos para que ajusten sus déficits. El peligro radica en que la intervención crearía un círculo vicioso. Los inversores podrían no creer que el BCE está realmente dispuesto o es capaz de comprar cantidades ilimitadas de deuda. El BCE podría limitar el grado de sus compras con la compra solo de bonos de plazo más corto. A pesar de que eso podría decepcionar a algunos inversores, sería bueno ya que los bonos con un plazo mayor aumentarían su valor a medida que acercan su vencimiento. Pero sea como fuere la forma de intervención del BCE, su éxito dependerá de la profundidad del compromiso político para una mayor integración en la eurozona. Cuanto más débil sea la cobertura, más la pondrán a prueba los inversores.