Uno de cada siete empleados en el sector

La crisis provocó que 9.000 trabajadores del automóvil pararan en noviembre

Casi 9.000 operarios contratados en las fábricas de automóviles españolas dejaron de ir a trabajar algún día en noviembre al aplicárseles un ERE temporal. Eso supone uno de cada siete empleados en el sector.

Un operario trabaja en el montaje de un motor.
Un operario trabaja en el montaje de un motor.

Cuatro de las dieciocho factorías de automóviles que hay en España están actualmente acogidas ante las autoridades laborales a un expediente de regulación de empleo: son las plantas del grupo PSA, tanto la de Vigo como la de Madrid, la de General Motors en Figueruelas (Zaragoza) y la de Iveco en Valladolid. A ellas hay que sumar la jienense de Santana, que aunque ya sin actividad industrial, todavía tiene empleados sometidos a un ERE.

La aprobación de un expediente, que debe ser negociado con el comité de empresa y aprobado por la autoridad laboral, permite que los empleados incluidos en dicho expediente no vayan a trabajar algún día y cobrar parte de su salario del antiguo Inem (transferido a las comunidades autónomas).

En los actuales expedientes de estas cuatro factorías -más la de Santana- están involucrados un total de 18.500 trabajadores, un 30% de los 63.695 empleados en la industria del automóvil en España a 1 de enero de 2011. Sin embargo, cuando la dirección de una planta decide tirar de un día del ERE, puede optar por no citar a toda la plantilla afectada, sino solo a una parte. Eso explica que, en noviembre, las personas que efectivamente pararon fueron 8.999, algo menos de la mitad de los que están autorizados, y uno de cada siete de la plantilla total del sector.

En el caso de la planta de PSA Peugeot-Citroën en Vigo, los trabajadores que pararon lo hicieron tres días, en la de Madrid dos días y en la Opel de Zaragoza, se quedaron en casa siete días. En Santana, obviamente, no trabajaron ni un solo día del mes los 350 trabajadores sometidos al ERE.

Dos nuevos en puertas

De los cuatro ERE actuales, tendrán continuidad en 2012 el de Opel, que empezó a aplicarse el 13 de octubre y se ha solapado con uno anterior incluido en el plan de reestructuración de la planta, y los dos de PSA. Por contra, el de Iveco Valladolid termina el 31 de diciembre de este año.

Sin embargo, se están negociando actualmente otros dos. Uno para la planta de Ford en Almussafes, que afecta a 4.000 operarios, el 65% de los 6.200 trabajadores de la planta. Quedan fuera los destinados al montaje de motores. El ERE, que ya ha sido aceptado por el comité de empresa, tendrá un máximo de 39 días de aplicación.

La fábrica de carrocería-montaje de Renault en Valladolid también ha presentado a su comité de empresa otro expediente, para 2.295 trabajadores y 29 días. Parte de estos días, concretamente 14, se aprovecharán para realizar obras de adaptación de las instalaciones a la llegada del nuevo crossover que la marca fabricará en España. Los otros 15 días son un colchón para si la demanda no repunta.

Medidas de flexibilidad a cuenta de las compañías

La aprobación de un ERE supone, por lo general, una medida preventiva con la que afrontar un posible desfase entre la producción y la demanda de los modelos que se fabrican. Pero existen otras fórmulas de flexibilidad. La más frecuente es la bolsa de horas, según la cual, cuando los trabajadores no acuden a la planta, deben ese tiempo que la dirección puede requerírselo si es necesario por picos de producción.

La gran diferencia con el ERE es que la empresa se hace cargo del salario del empleado -salvo descuentos en algunos complementos-, mientras que en el expediente una parte del sueldo lo costean los servicios públicos de empleo.

Los temporales son otra fórmula de flexibilidad. En caso de caída de la demanda, se frena la producción, no renovándoles el contrato.

Las factorías de Seat, Volkswagen o la de Palencia de Renault, que no están sometidos a un ERE ni lo están negociando, sí han tomado este tipo de medidas.