La deuda pública de los Estados miembros supera por primera vez en su historia los 10 billones

Europa refinancia más de un billón de euros en vencimientos a lo largo de este año

Las economías avanzadas se han lanzado a emitir deuda pública para sufragar sus crecientes números rojos como nunca antes lo habían hecho. Solo en la UE, este año vencen emisiones de deuda por 1,1 billones de euros que los Estados deberán refinanciar. Los últimos datos de Eurostat indican que, al final del segundo trimestre, el endeudamiento de los Estados miembros superó por primera vez en su historia los 10 billones. Y subiendo.

Las grandes economías han entrado en un círculo vicioso del que resulta difícil salir. La crisis que se inició en 2007 redujo drásticamente los ingresos fiscales en un momento en que los Estados iniciaron políticas económicas expansivas para contrarrestar el deterioro económico. Ello derivó en un incremento de los déficit fiscales que se financió con mayores emisiones de deuda pública que, a su vez, incrementa el gasto financiero de los Estados.

Solo en la UE, este año vencen más de un billón de euros en deuda que los Gobiernos deberán refinanciar en un momento en que los mercados cada vez desconfían más de los títulos que llevan un membrete de un Estado (especialmente si es de un país del sur de Europa). En cualquier caso, el incremento del volumen de deuda pública no solo se ha producido en países como Grecia, Portugal, España o Italia.

La primera potencia mundial, Estados Unidos, contaba con un nivel de endeudamiento equivalente al 62,3% de su PIB en 2007. Y, en agosto de este año, sobrepasó ya el nivel del 100%. De hecho, el pasado verano, el presidente de EE UU, Barack Obama, pidió al Congreso incrementar el límite de endeudamiento para poder cumplir con las obligaciones de pago.

La deuda de las 20 economías más grandes del mundo rebasará este año el 100% del PIB

Incluso Alemania -un país que la ortodoxia económica pone como ejemplo de cómo se deben hacer las cosas- ha incrementado en un 30% su nivel de deuda en los últimos tres años. Tras el segundo trimestre de este año, la deuda pública del conjunto de la Unión Europea superó por primera vez en su historia los 10 billones de euros, según los datos que acaba de publicar Eurostat. El nivel de endeudamiento se ha incrementado un 40% desde que se inició la crisis económica. Y todo indica que esta situación se mantendrá a corto plazo ya que, además de refinanciar la deuda que vence periódicamente, los Estados miembro también están incrementando las emisiones netas. Así, el volumen total no cesa de aumentar.

Actualmente, los mercados financieros acogen en torno a 30 billones de euros de deuda procedente de Estados Unidos (9,8 billones), Japón (8,6 billones) y la Unión Europea. Un nivel que según la mayoría de analistas se incrementará en los próximos años. De hecho, el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que este año, por primer vez, la deuda pública de las 20 economías más avanzadas supere el 100% de su PIB.

¿Qué consecuencias tiene todo ello? Varias y ninguna buena. En primer lugar, en la medida que los Estados se lanzan a emitir deuda pública, las empresas tienen más dificultades para lograr financiación. En este sentido, se puede entender que las Administraciones Públicas ejercen una cierta competencia desleal frente al sector privado. En términos económicos, esta situación se conoce como crowding out o efecto expulsión. En cualquier caso, el alto endeudamiento del sector privado en la UE (220% del PIB) también supone un lastre para la economía.

Por otro lado, los Estados se vuelven cada vez más dependientes de los mercados financieros, ese ente abstracto que los Gobiernos invocan cuando aplican recortes. Un país que precisa de la financiación externa termina convirtiéndose en rehén de los inversores, que le exigirán adoptar ciertas medidas económicas para comprar su deuda. O le exigirán un tipo de interés desorbitado e inasumible para los Estados. Eso le sucedió a Grecia.

Muchas de las políticas que adoptan los países no buscan otra cosa que generar confianza en los mercados. Por ejemplo, cuando el Gobierno español congeló las pensiones y rebajó el sueldo de los funcionarios aseguró que era "preciso lanzar una señal" a los mercados.

Un alto nivel de endeudamiento obliga también a los Estados a reservar una parte importante de su presupuesto al pago de intereses. Ello, en un momento en que las Administraciones deben reducir el déficit implica destinar menos dinero en inversiones productivas o gasto social. Un ejemplo de ello es Grecia. En 2010, el 11% del presupuesto griego tuvo que destinarse a pagar intereses, la mayor cifra de toda la UE.

El conjunto de los Estados miembros destinaron el año pasado más de 330.000 millones de euros en el pago de intereses. Sin embargo, supone una cifra inferior a la registrada en 2007. En este sentido, ha jugado a favor de los Estados que el Banco Central Europeo (BCE) mantuviera el año pasado los tipos de interés en el 1% cuando tres años atrás se situaba en el 4%. En cualquier caso, países como España -cuya prima de riesgo se mueve en torno a los 342 puntos básicos- ha incrementado su gasto financiero en un 20,6% en tres años.

Un Pacto de Estabilidad que casi nadie cumple

La Unión Europea estableció en 1997 el llamado Pacto de Estabilidad, que obliga a los Estados miembros a registrar como máximo un déficit del 3% del PIB y a mantener su nivel de deuda pública por debajo del 60%. Sin embargo, se trata de papel mojado ya que la inmensa mayoría de los Estados incumple ambas condiciones. Solo 14 países mantiene su deuda por debajo del 60% del PIB y, entre ellos, no hay ninguno de las grandes economías de la UE. Alemania -uno de los países que con más insistencia reclama sanciones para los Estados con mayores desviaciones presupuestarias- ha incumplido ese precepto ininterrumpidamente desde el año 2002. Francia tampoco ha logrado en los últimos ocho años que su deuda bajara del nivel del 60% de su PIB.

Por otro lado, solo Estonia, Suecia, Finlandia, Dinamarca y Luxemburgo cerraron el ejercicio 2010 con un déficit público por debajo del 3% de su PIB. Desde 1999, Grecia es el país que en más ocasiones (11 años) ha incumplido el Pacto de Estabilidad, seguido por Hungría e Italia, cuya deuda alcanza el 120% de su PIB. Sin embargo, ningún Estado miembro ha sido hasta la fecha sancionado por ello.

El bajo endeudamiento salva a España

Si a día de hoy España no ha precisado un fondo de rescate de la UE y, según el presidente francés Nicolas Sarkozy, "está fuera de la primera línea de fuego de la crisis" se debe, entre otros motivos, al bajo endeudamiento público. España cerró 2010 con un nivel de deuda equivalente al 61% de su PIB, una cifra muy inferior a la media de la UE (80,2%) o de la zona euro (85,4%).

A diferencia de otros países que han precisado de la ayuda comunitaria como Portugal o Grecia, España inició la crisis con un nivel de deuda relativamente bajo. Ello le ha proporcionado un colchón financiero imprescindible. El problema, sin embargo, es que el sector público mantiene un déficit muy elevado, del 9,3% del PIB en 2010, y la economía crece por debajo de la media europea. Ello implica que, en los próximos años, el endeudamiento mantendrá una tendencia al alza.

La cifra

40% es el porcentaje en que se ha incrementado el volumen de deuda pública de la UE desde que empezó la crisis económica.