COLUMNA

BP, el infierno son los otros

Las cosas pintan mal para BP en Rusia. Solo un día después de que su rival estadounidense Exxon anunciara que formará equipo con su potencial socio Rosneft, los policías rusos hicieron una redada en las oficinas de la petrolera británica en Moscú. Cuesta creer que no hay ninguna relación con el conflicto entre BP y sus socios rusos en TNK-BP, que están tratando de demandar a la británica por hasta 10.000 millones de dólares por daños.

Muchos sospechan que la creciente presión tiene un motivo oculto. Se cree que los accionistas rusos quieren vender su participación del 50% en la empresa y que el objetivo es chantajear a la compañía por un buen precio. La otra alternativa posible es que sea BP quien venda. Con todo, cualquier divorcio parece más difícil.

BP tendrá dificultades para comprar a sus socios sin la ayuda política y financiera de Rosneft. Pero el grupo petrolero ruso parece haberse lavado las manos en el asunto. Lo que es más, ni BP ni sus socios rusos tienen un interés real en salir de esta empresa altamente lucrativa. Los beneficios netos en el primer semestre de 4.540 millones de dólares aumentaron un 87% respecto al año anterior, lo que indica que las operaciones de TNK-BP no se han visto afectadas por el problema con sus accionistas.

Si el divorcio parece poco probable, la alternativa es hacer que el matrimonio funcione. Y esto es más fácil decirlo que hacerlo. Pero la experiencia de disputas pasadas da cierta comodidad a BP. El más poderoso de los tres magnates rusos, Mijail Fridman, siempre ha tenido la costumbre de presionar a sus socios occidentales antes de aceptar compromisos.

En todo caso, las concesiones necesarias en esta ocasión serán mucho menores que lo que piden por los multimillonarios daños, que aparentemente buscan los magnates rusos. Otra cosa parece clara. La paz en TNK-BP será difícil si BP continúa anhelando algo tras la asociación fracasada con Rosneft. Guste o no, el camino del éxito de BP en Rusia todavía va asociado con TNK-BP.

Por Jason Bush