Viajes

Un chapuzón en el 'spa' de Carlomagno

Aquisgrán conserva el espíritu del emperador que quiso unir Europa

Solo la celebración del Premio Carlomagno recupera para la ciudad de Aquisgrán la trascendencia que tuvo durante la Edad Media, una etapa de esplendor que nació con la coronación del emperador franco en el año 768 y que se extendió hasta el siglo XVI, gracias a las peregrinaciones para venerar las reliquias de la iglesia de Santa María. Hoy día, Aquisgrán se ha convertido en una pequeña capital de provincias alemana cuyos principales atractivos residen en los vestigios del reinado de Carlomagno, tomar las aguas termales en su spa o pasar una tarde agradable en sus callejuelas medievales disfrutando de una cerveza (o un té con printen, sus pastas tradicionales).

La catedral de Santa María, cuya construcción inició en el año 792 el propio Carlomagno, merece un capítulo aparte. Se trata de un templo único por su antigüedad -data del siglo IX- y por los tesoros que alberga en su interior. Nació como iglesia consagrada a Santa María y el emperador, santificado en el siglo XII, quiso dotarla con cuatro reliquias: el vestido de la Virgen María, los pañales del Niño Jesús, el paño de Jesucristo en la cruz y el pañuelo que envolvió la cabeza decapitada de San Juan Bautista. A pesar de la importante merma en el número de fieles que las visitan, se exponen públicamente cada siete años.

A los turistas poco devotos les fascinará la infinidad de rastros históricos que pueden encontrarse en el interior del monumento. Decorada con mosaicos de estilo bizantino pero realizados en el siglo XVIII, la iglesia alberga también una urna de oro con los huesos de Carlomagno, así como el trono del emperador. Los historiadores tienen dudas sobre si realmente Carlomagno llegó a sentarse en él, pero confirman que los 30 reyes que le sucedieron fueron coronados en este lugar. Columnas de mármol traídas desde Rávena y Roma por el monarca completan el habitáculo principal.

La ciudad perdió vigor en el XVI y fue devastada por un incendio en 1668

Aquisgrán abandona su vida rutinaria con la entrega del Premio Carlomagno. El galardón, con el que los ciudadanos distinguen a personajes o asociaciones notables en el proyecto de construcción europea, sirve de pretexto para que el salón de actos del antiguo ayuntamiento recobre la vibrante algarabía de los banquetes reales medievales y para acoger a grandes personalidades de los Estados miembros de la Unión Europea. Algunos de sus destinatarios más insignes han sido Jean Monnet, Vaclav Havel o el español Salvador de Madariaga.

Tras la visita a la catedral, el ayuntamiento y los puntos que conforman la ruta de Carlomagno, llega el turno del descanso. Carolus Bad, el spa de Aguisgrán, fue renovado hace diez años y ofrece la posibilidad de tomar aguas termales a precios más que razonables. Según dicen, son apropiadas para tratar el reumatismo.

Otras propuestas más actuales son la visita a las exposiciones temporales del Fórum Ludwig de Arte Internacional o un paseo por el Museo Couven, dedicado al arquitecto que reconstruyó la ciudad tras el incendio de 1668.

Guía para el viajero

Cómo ir. Aquisgrán (Aachen, en alemán, y Aix-la-Chapelle, en francés) está ubicada a 41 kilómetros del aeropuerto de Maastricht. Desde Düsseldorf, adonde vuelan diversas compañías aéreas como KLM, Ryanair, Lufthansa o Swiss desde Madrid, se tarda una hora de coche en llegar a Aachen.

Dónde dormir. De cinco estrellas y con impresionantes jardines, el Pullman Aachen Quellenhoff.Más económicos, el Art Hotel Superior y el Aquis Grana City Hotel.

Dónde comer. El centro histórico está plagado de restaurantes que, llegado el buen tiempo, instalan sus terrazas y dan un ambiente festivo a los alrededores de la catedral. Para quienes no se atrevan con las especialidades locales, en Schmiedstrasse pueden encontrar comida italiana, griega y asiática.