El nivel de ingresos al que aplicar el alza es el escollo

Hacienda desiste por ahora de subir los impuestos a los ricos

El Gobierno sorprendió el viernes a propios y extraños al no aprobar ningún incremento impositivo a los ricos, tal y como había insinuado días atrás. Fuentes cercanas al Ejecutivo admiten que Hacienda desiste por ahora de elevar la presión fiscal a las rentas altas y va a tomarse su tiempo para diseñar una medida que no gusta a casi nadie.

Si el día 19 la rebaja del IVA que grava la vivienda nueva del 8% al 4% dejó a todos atónitos por lo inesperado, el viernes pasado el desconcierto cundió al confirmarse que en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros no comparecería la vicepresidenta y ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado. Preguntado en varias ocasiones sobre si el Consejo había abordado la subida de impuestos a las rentas altas, el ministro de Fomento y portavoz del Ejecutivo, José Blanco, contestó algo molesto que si lo hubiera hecho, "habría informado al respecto".

Arduas cábalas

Las palabras de Blanco no contentaron a nadie. Aun así, el ministro se resistió a dar más detalles y ni siquiera entró a valorar si se ha decidido dejar el alza fiscal para sucesivos Consejos de Ministros. Fuentes cercanas al Ejecutivo subrayan que Hacienda ha decidido tomarse su tiempo para diseñar un incremento fiscal que responda a dos objetivos fundamentales. El primero, el más obvio, es el de mejorar la capacidad recaudatoria del Estado en un entorno macroeconómico que se complica por la debilidad de la demanda interna y externa.

Y el segundo, el más complicado de cumplir. El aumento fiscal que persigue aplicar con carácter de urgencia el Ejecutivo quiere responder al principio de que el esfuerzo que ha de hacerse para salir de la crisis debe repartirse equitativamente entre todos los tramos de renta. Hasta ahí de acuerdo, pero ¿cómo se consigue eso? La clave es dónde establece Hacienda el listón de qué son rentas altas. Los contribuyentes que declaran en el IRPF ingresos superiores a 60.000 euros anuales apenas representan el 3,9%. Por ello, muchas fuerzas políticas de izquierdas y destacados socialistas como el candidato a la presidencia del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, consideran que fijar ahí el límite a partir del cual elevar la presión fiscal sería castigar a la clase media. Pero elevar mucho más ese listón (a partir de 90.000 euros como ha hecho Italia o llevarlo a los 500.000 establecidos en Francia) resta capacidad recaudatoria. "Y decretar una medida tan impopular para no recaudar una cantidad significativa, no compensa", destacan dichas fuentes. Y todo ello con el agravante de que los socios habituales del Ejecutivo ya han dicho no a la iniciativa.

La capacidad de maniobra de las regiones

Una vez abierto el debate sobre si es o no conveniente elevar los impuestos a las rentas altas, pudiera parecer que esta es una decisión que únicamente corresponde tomar al Gobierno central. Pues bien, las comunidades autónomas tienen margen de maniobra y, de hecho, en algunas surgen las primeras voces a favor de una medida como esta. Sería una herramienta más para paliar la complicada situación financiera de muchas regiones.

Frente a la negativa del PP nacional a plantear un alza de impuestos aislada en lugar de una reforma fiscal integral, el presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti, se mostró el viernes a favor de debatir una subida de la presión fiscal a los ricos en Euskadi, tal y como ha propuesto el lehendakari, Patxi López. La iniciativa vasca contempla el restablecimiento de un nuevo impuesto sobre el patrimonio para quienes posean dinero o propiedades por un valor superior a los 300.000 euros, sin computar la vivienda habitual. Se trata del primer territorio que aborda el debate abiertamente, pero seguro que no será el último.