Los bonos a dos años caen más de 100 puntos básicos

La deuda española e italiana a corto se relaja todavía más

El BCE ha abandonado los juegos semánticos y los faroles para comprar deuda italiana y española y así evitar una nueva debacle en el mercado. Esta situación ha provocado un relajo en los intereses a pagar de ambos países que se acentúa más en los títulos con vencimientos más cortos.

Por fin se ha intervenido, y además con éxito. Los líderes europeos, mundiales y bancos centrales intensificaron ayer sus contactos para evitar que la rebaja de la calificación de la solvencia estadounidense convirtiese el comienzo de semana en otro lunes negro. Con el objetivo de que esta tormenta financiera no disparase aún más las rentabilidades exigidas por el mercado secundario a la deuda italiana y española, el BCE ha hecho realidad el farol lanzado por Trichet el pasado jueves. El organismo ha llevado a cabo la compra de títulos de ambos países por un importe de 2.000 millones de euros, según informa Reuters citando a operadores de renta fija, lo que ha provocado una fuerte bajada en el interés exigido a sendos estados. Un relajo que si bien es relevante para los bonos a diez años, plazo de referencia, todavía es más destacable en el corto plazo.

A los bonos nacionales a dos años hoy s les exige un 3,04% de interés lo que supone una rebaja de 103 puntos básicos respecto el cierre del viernes. Un descenso que en el caso de Italia es de 95 puntos, abonando un 3,523% a los inversores. Esta rebaja sigue siendo importante en los títulos un lustro aunque algo inferior. Por ejemplo la deuda trasalpina con vencimiento a cinco años abona un 4,5% y la española un 4,3% lo que supone en ambos casos quitas de 90 enteros.

Estas caídas se minimizan un poco más en los bonos a diez años que en el caso español se queda en los 84 puntos y 73 para los italianos. Margen que es todavía más estrecho a 30 años con un recorte de 31 enteros para Roma y 47 para España. Esto refleja que como afirman algunas voces las adquisiciones del BCE están siendo bastante relevantes en deuda a cinco y dos años y que la mejora actual hace que los operadores relajen sus catastróficas previsiones del corto plazo. Una situación que ahora hay que ver si es posible mantener.