Las cajas salen a Bolsa

Bankia tiene a tiro el tramo minorista

Tendría cubierto el 40% de la operación entre minoristas e institucionales

El Gobierno y el sistema financiero español contienen la respiración ante la salida a Bolsa de Bankia, cuyo tamaño puede poner en jaque a todo el sector bancario e incluso al país si fracasa en su proyecto de cotizar. Los sondeos que ha realizado en sus 3.801 oficinas confirman que el tramo destinado a minoristas, el 60% del total, va viento en popa, con una muy buena predisposición de los clientes a participar en la operación. Fuentes próximas a la operación señalan que la entidad también ha detectado un fuerte interés en la operación por parte de los institucionales, aunque aún no se hayan producido las primeras peticiones en firme. Fuentes conocedoras de la marcha de la operación aseguran que estaría ya cubierta en un 40%, contabilizando los dos tramos (minorista e institucional) y tanto mandatos comprometidos como apalabrados.

Bankia, con su presidente Rodrigo Rato como abanderado, inició el pasado jueves el road show en Londres, una gira de encuentros con inversores cualificados que continuará durante la próxima semana en diferentes ciudades europeas.

Tras el estreno del viernes de CaixaBank, Bankia tiene previsto saltar al mercado el 20 de julio, lo que conlleva aparejado un doble riesgo en su salida. El momento elegido no es apto para cardiacos dada la situación de los mercados y el elevado precio de la prima de riesgo española. Además, a ello hay que sumar que Bankia está considerada aún por los inversores una caja que necesita cotizar para recapitalizarse y que cuenta con una elevada tasa de créditos inmobiliarios problemáticos (32.950 millones de euros, el 16,6% de su cartera en créditos a promotores y constructores). Su objetivo es captar entre 3.636 y 4.580 millones de euros. Ha fijado la banda orientativa de precios entre 4,41 y 5,05, que supone un descuento de entre el 54% y el 49% sobre su valor en libros.

La directiva de Cívica no venderá en un año

Los directivos de Banca Cívica se han comprometido a no desprenderse de las acciones de la entidad durante al menos un año desde la fecha de admisión a negociación de los títulos, según figura en el folleto de colocación. Se trata del procedimiento denominado lock-up, que se incluye en este tipo de operaciones para garantizar la estabilidad del valor. De hecho, es habitual que el accionista principal se comprometa a no vender acciones de la entidad durante un plazo determinado, que el caso de Cívica es de 180 días.

El folleto de Banca Cívica también indica que su nuevo consejero independiente, Ángel Corcóstegui, cuyo fichaje se anunció el pasado 13 de junio, no podrá sentarse en el órgano de gobierno hasta febrero de 2012 por la cláusula de incompatibilidad que firmó con Emilio Botín en 2002.