Diario de a bordo

¿Se puede ganar dinero a cara o cruz?

Muchas veces los inversores noveles piensan que si conocieran como especulan los profesionales de éxito podrían emularlos y hacerse ricos en un breve periodo de tiempo. Nada más lejos de la realidad. Si estas personas conocieran como operan muchos profesionales se sorprenderían de la sencillez de sus gráficos y tácticas. En el mundo sajón lo suelen resumir con el acrónimo KISS (Keep It Simple Stupid).

Lo que realmente separa a los profesionales de los amateurs es la gestión monetaria que hacen en sus operaciones y su preparación psicológica. Es el tan traído y llevado "dejar correr los beneficios y cortar las pérdidas" que tanto cuesta aplicar a los pequeños inversores.

Mientras para un profesional cada operación es un negocio estudiado de antemano, con su precio de entrada, objetivo y precio de salida, para el amateur muchas veces es una aventura basada en rumores, recomendaciones de brokers o de un amigo, noticias oídas en radio o televisión (y que normalmente son los últimos en oír) o simplemente una corazonada.

Cuando las cosas salen bien, por regla general en medio de mercados alcistas ya avanzados, la sensación de ser un genio de las finanzas se apodera de sus cabezas y se preguntan como pueden ser tan torpes algunos gestores para dar una rentabilidad tan mediocre en un año cuando el es capaz de pegar un pequeño pelotazo tan fácilmente en unos días. Si las cosas salen mal, entonces la culpa es del broker que le hizo la recomendación, de la mala suerte o de un malvado señor en Estados Unidos del que nunca había oído hablar que ha subido tipos por sorpresa y sin avisar, ¡qué poca sensibilidad!.

En un libro que he leído recientemente, me sorprendía como un conocido especulador americano basaba su éxito en asumir pequeñas pérdidas. Este especulador trabaja con acciones de precio alto, y otra de las cosas que me llamaba la atención era como su stop de pérdidas una vez que se activaba alguno de sus patrones era de un dólar en la mayoría de ocasiones, ¡independientemente del precio de la acción!. Operando en esas condiciones, decía que daba igual acertar poco más de la mitad de las veces, bastaba con ganar más en los aciertos dejando correr el beneficio y cortar rápidamente las pérdidas.

En este punto entra el título del artículo. Estoy seguro de que este operador podría ganar dinero dejando la entrada al mercado al azar, por ejemplo a cara o cruz. Lo importante, y también lo más difícil, es la gestión posterior a la entrada.

El sesgo normal de la inmensa mayoría de la gente es el no reconocer los errores y, mientras en la vida real eso puede ser un mecanismo de defensa para evitar un dolor psicológico, en los mercados es una condena a perder dinero, ya que muchas veces la pérdida llega a un valor en el que somos incapaces de asumirla y pasamos a ser "inversores a largo plazo".

Mientras el profesional asume su pequeña pérdida, olvida la operación y pasa a buscar la siguiente oportunidad, el amateur se aferra a ella con la esperanza de que vuelva a su punto de entrada para no tener que asumir que se ha equivocado. En muchas ocasiones la acción se alejará tanto de ese punto que será muy difícil que vuelva a él. Olvidan que una acción que cae un 10% necesita un 11,1% de subida posterior para volver al mismo punto, pero si la caída es del 25% ya necesita un 33 y si es del 50, un 100%. Además, una vez que se ha caído bastante, es muy probable que la acción esté bajista, con lo que exigirle rebotes de ese calibre requiere casi un milagro.

Quizás uno de los secretos para triunfar en los mercados sea simplemente evitar que una pequeña pérdida se convierta en una gran pérdida.