Análisis

La 'gimkana' por el capital de las cajas

El lunes presentan sus planes al Banco de España, tras días de vértigo por cumplir los requisitos de solvencia.

El sector de las cajas de ahorros empieza a acostumbrase a vivir en una especie de montaña rusa, repleta de fechas determinantes en las que tomar decisiones para su futuro. Las cajas con necesidad adicional de capital tendrán el lunes otra de esas citas clave, ya que deberán entregar al Banco de España el proyecto con el que prevén cubrir el déficit de capital detectado por la institución y anunciado el pasado 10 de marzo, otra de las fechas que quedarán para la cronología de la drástica transformación del sector. Las salidas a Bolsa, las fusiones, la petición de ayuda pública y, en el caso de los bancos, la emisión de convertibles o el respaldo de la matriz del grupo serán las soluciones.

1. Fusiones de urgencia para equilibrar fuerzas

La concentración de un sector muy atomizado fue la fase inicial de la reorganización que la crisis ha obligado a acometer a las cajas. El proceso tuvo un primer momento álgido en junio del pasado año, en que las entidades cerraron con urgencia una ronda inicial de fusiones, en su mayoría virtuales, también bajo la presión del Banco de España. La institución recordaba esta semana que el tamaño medio de las cajas se ha triplicado desde entonces de 29.000 millones de euros de activos a 76.000 millones.

El proceso se ha acelerado en las últimas semanas, ante la premura por conseguir capital. Unicaja ha alcanzado un preacuerdo con Caja España-Duero que permitirá a la castellana cerrar su déficit de capital. Las cajas vascas -BBK, Vital y Kutxa- no han querido quedarse al margen de la veloz carrera por ganar tamaño y también han acordado una fusión virtual, dejando atrás los obstáculos políticos que lo impidieron en los últimos años. De 45 cajas se ha pasado a 14 y las posibilidades aún siguen abiertas. La catalana Unnim reconoce contactos preliminares, que apuntarían a Banca Cívica o Mare Nostrum. Mientras Ibercaja aún sigue en solitario.

2. Ayudas del FROB, pese a la renuncia en autonomía

El decreto aprobado por el Gobierno el pasado mes de febrero marca los nuevos requisitos de capital del sector y también las condiciones en que se concederán las ayudas públicas del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). Este instrumento de recapitalización de las entidades financieras se puso en marcha en junio de 2009 en una primera versión por la que las entidades necesitadas reciben un préstamo a devolver en cinco años y en el que se aplica un tipo de interés del 7,75%. Sin embargo, las ayudas que conceda el FROB a las cajas que ahora necesitan capital de acuerdo con los nuevos requisitos de solvencia suponen la entrada directa del Estado en su accionariado, puesto que se exige como requisito previo la conversión de la entidad en banco. Así, la ayuda pública supone una nacionalización parcial, con la incorporación de representantes del sector público en los consejos de las entidades. Y esta intromisión en la gestión es lo que intentan evitar las cajas necesitadas de capital, aunque algunas ya han reconocido que tendrán que echarse en brazos del FROB. Es el caso de Catalunya Caixa y de los 1.718 millones de euros que requiere. O de Novacaixagalicia, que en principio acudirá al FROB mientras buscará también el capital de inversores privados. Banco Base, pendiente de resolver con urgencia su crisis interna, también parece otra de las cajas abocadas a pedir ayuda pública, al igual que Unnim. A menos que cierre una fusión salvadora que resuelva su déficit de capital.

3. Salidas a Bolsa solo para las favoritas del mercado

La salida a Bolsa se presenta como la fórmula más airosa para las cajas de ahorros necesitadas de capital. Sin embargo, los rigores del mercado no prometen dar la oportunidad de un estreno bursátil a todas las entidades dispuestas a avanzar en esta vía. Los inversores ya han castigado con dureza a las cajas en el mercado de capitales y su conversión en bancos para saltar a la arena bursátil no basta para liberar al sector del estigma de su exposición al sector inmobiliario. Los inversores prevén exigir un elevado descuento en las salidas a Bolsa de las cajas. Con la referencia del proyecto de Caixabank, que ha valorado su negocio bancario a 0,8 veces su valor en libros, algunas estimaciones apuntan a colocaciones a entre 0,3 y 0,7 veces el valor contable. El sector no desea colocar sus títulos a precio de saldo, hasta el punto de que el importe de la colocación tenga que ser tan elevado para captar el capital necesario que incluso haga peligrar el control del accionariado. En definitiva, el exigente filtro del mercado reserva la posibilidad de salir a Bolsa para Caixabank -que ya cumple con los nuevos requisitos de solvencia del Banco de España- y para Bankia que, pese a sus altas necesidades de capital -5.775 millones de euros, o 1.795 millones si sale al parqué- y a su elevado riesgo inmobiliario tiene a su favor el tamaño -es la tercera mayor entidad financiera española por volumen de activos- y la potencia de su red para colocar acciones entre minoritarios.

Banca Cívica también planea su salida a Bolsa y ha contratado a Credit Suisse como banco colocador. Y Banco Mare Nostrum, la aspirante a Bolsa con menos déficit de capital, también ha acordado en consejo iniciar los trámites.

4. Emisiones de convertibles, terreno vedado

La emisión de bonos obligatoriamente convertibles -con características propias de la renta variable, es decir, con una relación de conversión que se conozca de antemano y suponga por tanto un riesgo equivalente al de una acción- es otra de las fórmulas que acepta el Banco de España para cumplir con las nuevas exigencias de capital principal. Las cajas, que aún no cotizan en Bolsa, tienen por tanto vedado este recurso que, en cambio, es al que han recurrido enseguida Bankinter. La entidad es, junto a Bankpyme, el único banco español con déficit de capital, de 333 millones de euros.

La entidad que dirige María Dolores Dancausa anunció una emisión de bonos convertibles hace dos semanas por un importe de 406 millones de euros, que bastarían para cumplir con la exigencia de una ratio de capital principal del 8%. La entidad se ha encontrado en plena colocación con la rebaja de rating anunciada esta semana por la agencia de calificación financiera Moody's lo que ha obligado, de acuerdo con lo que exige el folleto de colocación, a dar a los inversores la opción de revocar sus órdenes de compra. Quienes cambien de opinión tendrán de plazo solo hasta el lunes para deshacer la inversión.

Banco Pastor, que sí cumple con los nuevos requisitos de solvencia del Banco de España, se ha visto en la misma situación. Anunció una emisión de bonos obligatoriamente convertibles por un importe de 252 millones de euros y el viernes también dio la posibilidad de revocarlos tras la rebaja de Moody's, que ha dejado su rating al nivel de bono basura.

Barclays y Deutsche Bank también deben hacer sus deberes ante el Banco de España, con déficit respectivos de capital de 552 y 182 millones de euros, que se ocuparán de cubrir sus matrices.