Materias primas

El ascenso del crudo activa la maquinaria de la inflación

Como un incendio que se propaga a velocidad de vértigo por los cuatro costados de un bosque, la economía tiene cada vez más focos activos sin que ninguno de ellos termine de apagarse. Crisis de deuda soberana, reestructuración financiera y de las cajas ahorros, colapso político en Portugal, el pacto de competitividad en la Eurozona, las rebajas constantes de rating por parte de las agencias de calificación y, avivando las llamas, la escalada meteórica del precio del petróleo. El barril de crudo Brent, el de referencia en Europa, ha multiplicado por tres su precio desde los mínimos de diciembre de 2008, ha rebasado la barrera de los 115 dólares y la situación se acerca peligrosamente a una repetición de julio de 2008, cuando rozó los 150 dólares. Pero esto es solo el principio de una larga cadena de efectos multiplicadores.

El avance de petróleo se está trasladando a todas las materias primas y a la cadena de precios de consumo. El IPC de la eurozona ya ha rebasado el objetivo de estabilidad (2%), y el BCE ha anunciado una subida de tipos para abril. El banco central quiere evitar los llamados "efectos inflacionarios de segunda ronda", que tienen lugar cuando los salarios se revisan al alza para cubrir la pérdida de poder adquisitivo generada por la presión inflacionaria. El mero anuncio, pese a no ser definitivo, ya tiene consecuencias palpables. El euríbor a 12 meses ha pasado en un año del 1,21% al 1,95%. Empleando el simulador de la Agencia Hipotecaria Española, en un préstamo medio de 118.519 euros, a 24 años y con una prima de 0,5 sobre el euríbor, el efecto es una subida anual de 748 euros en la cuota. El resultado: menos renta disponible, menos consumo, menos actividad, más desempleo, más desconfianza...

El precio del crudo ha barrido de largo las previsiones del Gobierno español. Más allá de consecuencias pintorescas, como la reducción del límite de velocidad máxima permitida de 120 a 110 kilómetros por hora, el Ministerio de Economía calcula que la carestía del barril, unida a un alza de los tipos, puede costarle a España un punto de PIB.

En solo tres meses, la cotización se ha encarecido ya más de un 27%

"El riesgo para la recuperación económica es real", confirma Nicolas Robin, de la gestora británica Threadneedle. "Pero los últimos datos de demanda procedentes de EE UU sugieren que el mundo se ha adaptado al alza de precios", matiza Robin. Eso sí, "los últimos acontecimientos en Libia y la implicación de la ONU indican que la situación probablemente haya sido subestimada por el mercado. Al mismo tiempo, el riesgo de contagio es elevado ante los indicios de una intensificación de la violencia en Bahréin, Siria y Yemen", advierte el experto de Threadneedle.

La economía mundial sigue siendo intensiva en el uso de energía. Esa es la explicación del fuerte impacto que está teniendo el avance de la cotización del crudo, que en menos de tres meses se ha encarecido más de un 27%. El mundo ya sufrió en los años setenta y ochenta dos crisis energéticas que sumieron a la economía en una época de oscuridad. No hay en estos momentos factores que permitan vislumbrar posibilidades de una reducción sustancial en el precio del oro negro. ¿Camino de un nuevo cataclismo económico? Parece que es prematuro hacer una afirmación de ese calado y hay alguna que otra buena noticia.

Un informe elaborado por Morgan Stanley subraya que los efectos graves en la economía solo llegan a partir del momento en el petróleo acumula una subida del orden del 100% en un plazo de 12 meses. No es ese el caso, todavía, pues la revalorización entre marzo de 2010 y marzo de 2011 se sitúa solo ligeramente por encima del 40%. "La intensidad del consumo ha caído mucho comparado con los años setenta y ochenta", asegura Keith Wade, economista jefe de la gestora Schroders. "El consumo medio de los hogares estadounidenses, medido como porcentaje de la renta disponible, es ahora del 5%, comparado con la ratio del 7-8% de los años setenta", pone como ejemplo Wade. El experto cree que aproximadamente entre 20 y 25 dólares del precio actual pueden ser atribuido a la crisis de Oriente Próximo y el Norte de África.

Geopolítica y finanzas

Junto a la demanda real, la especulación financiera y la geopolítica son los dos factores que más desestabilizan la cotización del crudo. Algunos datos son reveladores. En el mercado de futuros ICE, el mayor del mundo para la contratación de Brent, el volumen negociado ha crecido nada menos que un 340% desde 2005. En ese mismo lapso de tiempo, la demanda real, de acuerdo con la Agencia Internacional de la Energía (AIE), ha aumentado un 7%. Pero hay más: el dinero negociado en futuros del Brent equivale a cuatro veces la demanda mundial. Se trata de contratos financieros, pero sobre un subyacente tangible. Si mañana tuvieran que hacerse efectivos todos los contratos, sería físicamente imposible atenderlos. Eso demuestra que la incidencia de la especulación en los precios no es un asunto menor. Como tampoco lo es la clave geopolítica.

Los mayores yacimientos de petróleo, los menos costosos de explotar y los que aportan crudo de mayor calidad se encuentran en una región que es un auténtico polvorín político y social: Oriente Próximo y el Norte de África. Esta vasta región representa el 34% de la producción mundial de petróleo y el 55,5% de las reservas. Hay otros grandes productores en el mundo, como China o EE UU, pero Rusia es el único fuera de esa zona que produce un volumen sustancialmente superior al que consume. En definitiva, el mundo necesita del concurso de Oriente Próximo y sus países aledaños para seguir funcionando.

En las revueltas árabes, Libia es el primer país afectado que tiene relevancia internacional. Antes del estallido de la crisis, Libia exportaba aproximadamente 1,5 millones de barriles de petróleo al día y Europa era el receptor del 85% de ese tráfico, según las estimaciones del Departamento de Energía de EE UU. Los grandes de la eurozona son los socios más ilustres: Italia absorbe el 28% del petróleo libio; Francia, el 15%; Alemania y España, el 10% cada uno.

Ese suministro de Libia se ha perdido casi en su totalidad. "De acuerdo con nuestras informaciones, no hay ningún buque de transporte que haya descargado petróleo libio desde la semana pasada. Hay algo más de incertidumbre respecto a la situación de las plataformas marinas", explica Julian Lee, analista de la consultora británica CGES. "El mercado necesita una señal clara y sin ambigüedades de la OPEP de que la pérdida del petróleo libio será reemplazada (...) La ausencia de actuación en este sentido entraña un riesgo de repetición de la situación vivida en 2008", recuerda la consultora CGES.

Si la primavera árabe cristaliza en Arabia Saudí, donde ya ha habido protestas, las consecuencias serán de envergadura. Este país representa el 12% de la oferta mundial de crudo, es el único con la capacidad suficiente para cubrir una interrupción seria del suministro de otros proveedores y, adicionalmente, por el estrecho de Ormuz circulan a diario cargueros con 15,5 millones de barriles, lo que equivale a todo el consumo de Europa Occidental. De momento, Barclays Bank predice un constante avance de los precios hasta que no emerjan "señales claras" de que los altos precios inciden la demanda. El futuro es difícil saber cómo evolucionará, pero lo que está claro es que será más caro.