Dudas sobre un eventual rescate a Portugal

La prima de riesgo de los países periféricos se dispara

En un día en el que el primer ministro de Portugal se juega su futuro político con la aprobación del plan de austeridad, el mercado de deuda en los países periféricos se encuentra disparado. Las dudas sobre un eventual rescate a la economía lusa hacen que el bono irlandés a diez años alcance la rentabilidad más elevada desde la entrada del euro y se sitúe en el 10,045%. Por su parte, el diferencial entre el bono alemán y el portugués alcanza los 439 puntos básicos.

La prima de riesgo española, que en la jornada anterior consiguió relajarse hasta los 187 puntos básicos, vuelve a repuntar por el temor a un fracaso político en Portugal que acabaría con el gobierno y abriría las puertas a una intervención. Los viejos fantasmas aparecen de nuevo en escena y el riesgo país se sitúa en los 199 puntos básicos.

El futuro de José Sócrates dependerá del resultado que obtenga esta tarde en la votación del Programa de Estabilidad y Crecimiento (PED) que incluye un conjunto de medidas de ajuste avaladas por la Comisión Europea y el BCE. Entre las iniciativas se encuentran un recorte de las pensiones, del gasto en salud, educación, prestaciones sociales y un consiguiente aumento de impuestos. Con ello, el gobierno socialista de Portugal pretende aliviar la crisis económica que vive el país. Si el Ejecutivo fracasa en su intento, tal y como apuntan los expertos, el primer ministro se verá abocado a la dimisión y a la convocatoria de elecciones anticipadas.

La inestabilidad política en un país en el que el Gobierno no cuenta con mayoría en la Asamblea de la República se une a una crisis económica que podría acrecentarse si el PEC no sale adelante. El primer ministro y el responsable de Finanzas, Fernando Teixeira dos Santos, consideran que si el plan de austeridad no se aprueba esta tarde el eventual rescate estaría cada vez más próximo.

El contexto económico en el que se produce la crucial votación no es el más propicio. La prima de riesgo se sitúa hoy en el 7,61% ante las tensiones provocadas por la decisión que se tomará esta tarde en el Parlamento. Sin embargo, las dudas no solo se afectan a Portugal, sino que se extiende por el resto de países periféricos. Irlanda parece ser la más perjudica y su bono a diez años alcanza la rentabilidad más alta desde la entrada del euro. Además, ayer se difundió el rumor de que Allied Irish no podría hacer frente al pago de los intereses de la deuda, algo que fue desmentido por la entidad.

Asimismo, el Gobierno junto con tres patronales y el sindicato UGT comunicaron en la jornada anterior que habían llegado a un acuerdo para reformar el mercado laboral. Este pacto, donde se fijan las bases para la creación de un fondo financiado por los empresarios que garantizaría el pago de las indemnizaciones, no cuenta con la presencia del principal sindicato del país, la Confederación General de Trabajadores.

A este panorama se añade la reunión que mantendrá el Consejo Europeo entre el 24 y 25 de marzo para tomar una decisión sobre el fondo de rescate temporal que estará vigente hasta 2013, fecha en la que entrará en funcionamiento el MEDE. La falta de acuerdo sobre el posible aumento de la dotación temporal, que a día hoy solo puede movilizar 250.000 de los 440.000 millones, es el asunto que dificulta la aprobación definitiva del Pacto de Europa por parte de los jefes de estado de los 27 países miembros. La canciller alemana, Angela Mekel, condicionó la flexibilización del fondo a la adopción de ajustes económicos adicionales.

Por su parte, el principal partido de la oposición, el conservador Partido Social Demócrata (PSD), parece que esta vez no facilitará las cosas al Ejecutivo pese a que en ocasiones anteriores había prestado su apoyo. Ayer, Pedro Passos, jefe de la oposición, anunció que presentará una resolución contra el PEC a pesar de que comparte los objetivos de reducción del déficit. Su intención es crear un gobierno de coalición tras la celebración de elecciones anticipadas para devolver la tranquilidad a los mercados que atraviesan un coyuntura de gran convulsión.