Zapatero ofrece el sacrificio de las cláusulas de revisión salarial

La zona euro aprueba el pacto de Convergencia pero Berlín exige más

Los líderes de la zona euro alcanzaron el viernes en Bruselas un acuerdo sobre el Pacto de Convergencia y Competitividad impulsado por Berlín. Pero la canciller alemana, Angela Merkel, exigió más ajustes a los países en situación crítica (Irlanda, Grecia y Portugal) a cambio de suavizar las condiciones de los rescates de sus deudas.

La zona euro aprueba el pacto de Convergencia pero Berlín exige más
La zona euro aprueba el pacto de Convergencia pero Berlín exige más

La canciller alemana Angela Merkel se erigió el viernes de nuevo en la pieza clave de la Unión Europea, tanto en la cumbre del club sobre Libia como en la cita restringida de la zona euro sobre la crisis de la deuda pública en varios socios.

La zona euro, reunida al máximo nivel por tercera vez en 11 años de historia, cerró al filo de las nueve de la noche del viernes un acuerdo sobre el Pacto de Competitividad impulsado por Berlín como respuesta a la crisis.

El documento, de carácter político, exigirá a los socios de la Unión Monetaria importantes reformas en política macroeconómica, social y salarial, aunque el presidente del Consejo, Herman Van Rompuy, ha limado las aristas del lenguaje inicial y el control de los objetivos estará sujeto, previsiblemente, al regateo entre los líderes europeos.

Pero Merkel dejó claro en Bruselas que ya no se conforma con ese compromiso. Y supeditó cualquier relajación en los planes de ayuda ya concertados (para Grecia e Irlanda) o en el fondo de rescate permanente a un nuevo esfuerzo fiscal de los países en dificultades (entre los que también figuran, en diferentes condiciones Portugal o España).

Al cierre de esta edición, los líderes europeos discutían el diseño de ese fondo permanente (Mecanismo Europeo de Estabilidad), que podría prestar dinero a tipos de interés similares a los del FMI e, incluso, comprar bonos en el mercado primario, si lo acepta Berlín. "Tiene que ser un quid pro quo", advirtió la canciller minutos antes de que arrancase la cumbre de los 17 presidentes de Gobierno de la zona euro. "La oferta de más ayuda o la adaptación de ciertas condiciones debe tener reciprocidad con nuevas medidas de estabilidad en los países donde haga falta".

Salarios y productividad

En ese sentido, la canciller destacó como "un paso importante" el ajuste adicional, equivalente al 0,8% del PIB este año y 2,5% en 2102, anunciado el viernes por el Gobierno portugués poco antes de la cita en Bruselas. Pero Merkel añadió que otros países todavía tienen deberes pendientes. La alusión parecía dirigida a Irlanda y Grecia, dos países que claman por una revisión de las condiciones de sus préstamos, para rebajar el tipo de interés, en el primer caso, y prolongar el periodo de devolución, en el segundo. Berlín pretende a cambio de esas dos concesiones que Dublín aumente su presión fiscal sobre las empresas (el tipo estándar es del 12,5%) y que Atenas venda activos públicos para reducir su deuda.

Pero la petición de Merkel también encontró un eco por adelantado en Madrid. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, remitió al Consejo Europeo en vísperas de la cumbre una carta en la que suscribía, punto por punto, el Pacto de Competitividad planteado por Merkel a principios de año. Zapatero incluso acepta que "los salarios deben alinearse con la productividad", lo que en el contexto actual de revisión de la negociación colectiva en España se interpretó de inmediato como un probable sacrificio de las cláusulas de revisión salarial ligadas a la inflación.

La UE reconoce a los opositores de Gadafi

La Unión Europea reconoció el viernes a la oposición del régimen de Gadafi como interlocutor político válido para negociar en nombre de Libia, pero no llegó a amenazar con una intervención militar para deponer al coronel como deseaban Francia y Reino Unido.

La canciller alemana, Angela Merkel, mostró su "escepticismo" sobre la utilidad de una solución militar durante el Consejo Extraordinario de líderes europeos celebrado en Bruselas. Merkel alertó sobre las imprevisibles consecuencias que una ofensiva impulsada por Occidente podría tener en el mundo árabe.

Berlín sigue apostando por aislar políticamente al Gobierno de Trípoli y asfixiarle económicamente.

Las conclusiones del Consejo señalan la disposición de Bruselas a adoptar nuevas sanciones que podrían llegar, según fuentes comunitarias, hasta la suspensión de las importaciones de gas y petróleo libio. En este sentido, el presidente de EE UU, Barack Obama, expresó el viernes su disposición a usar la reserva estratégica de petróleo de su país si fuera necesario.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, no ocultó su disgusto por esta pasividad militar de Europa y aseguró que su beligerancia no respondía a un giro diplomático tras la tolerancia de París con Mubarak en Egipto y Ben Ali en Túnez. En esos países, señaló Sarkozy, "la mayoría de los militares se negaron a disparar contra la población". En Libia, en cambio, el presidente francés observa el riesgo de una masacre y evocó incluso un supuesto arsenal de armas químicas en manos del coronel aunque el argumento recordó peligrosamente al de las armas de destrucción masiva invocado por Washington para destruir Irak.