Pacto de Convergencia

Zapatero promete más reformas en Bruselas

El presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, volvió a salir de la cumbre extraordinaria de la zona euro celebrada el viernes en Bruselas como el alumno aventajado del Pacto de Competitividad impulsado por la canciller Angela Merkel.

La zona euro aprueba el pacto de Convergencia pero Berlín exige más
La zona euro aprueba el pacto de Convergencia pero Berlín exige más

Zapatero indicó en la rueda de prensa posterior a la cumbre que España ya ha llevado a cabo "una buena parte" de las reformas recogidas en ese Pacto (en materia de empleo, sector financiero o sostenibilidad de las finanzas), pero se mostró favorable a acometer el resto y a presentarlas tan pronto como en la cumbre europea del próximo 24 de marzo.

Entre los cambios apuntados por el presidente destaca el endurecimiento de la Ley de estabilidad presupuestaria "para fortalecer los compromisos de cumplimiento estricto del déficit"; la modernización del sistema de negociación salarial que no se ha retocado "en las útlimas décadas"; y una evaluación de la política de investigación y desarrollo.

Las reformas acometidas por Zapatero han logrado que España se despegue de Grecia, Irlanda y Portugal, países mencionados expresamente en las conclusiones del viernes y a los que se exigen nuevos esfuerzos fiscales y medidas estructurales.

Rescate preventivo de Portugal

A Grecia se le pide un proceso de privatización por valor de 50.000 millones de euros, para que reduzca su deuda. A cambio se le reduce en 100 puntos básicos el precio de los préstamos (hasta 80.000 millones de euros) que la zona euro le facilitó el año pasado y se le amplía el plazo de madurez de cinco a siete años y medio.

Irlanda no ha logrado esa rebaja, porque el nuevo primer ministro se negó a aceptar un endurecimiento del impuesto de sociedades, aunque las negociaciones para lograrlo siguen en marcha.

Pero el Gobierno que tal vez salió más aliviado de Bruselas el viernes fue el de José Socrates. El primer ministro portugués regresa a Lisboa con una flexibilización de los fondos de rescate que ofrece a Portugal una línea de salvamento (mediante la compra de bonos en el mercado primario) sin la "humillación política por la que pasaron Atenas y Dublín. Socrates, de todos modos, tuvo que ofrecer a cambio un brutal ajuste fiscal (de 0,8% este año y 2,5% el que viene) que puede condenar al país a una gravísima recesión y a su gobierno, a unas elecciones anticipadas. Hoy sábado, una convocatoria juvenil a través de Facebook amenaza con llenar las calles de varias ciudades portuguesas con una revuelta festiva que puede revelar el malestar y la frustración de toda una generación.