El mejor cebo, la rentabilidad

Nueva Rumasa: pagarés con mucho gancho

A la vista de la publicidad que hacía Nueva Rumasa de sus emisiones de pagarés, todo parecían ventajas: "rentabilidad garantizada", "inversión segura", "garantía ante notario"... y, sobre todo, tipos de interés muy superiores a los de otros productos. Hasta 5.000 inversores picaron el anzuelo, pese a las advertencias de la CNMV.

José María Ruiz-Mateos
José María Ruiz-Mateos

Los riesgos que pudieran encerrar los pagarés de Nueva Rumasa quedaban desdibujados después de ver los anuncios que realizaba el holding. Un torrente de palabras afianzando la rentabilidad y unos altos tipos de interés cegaron a 5.000 inversores.

Nueva Rumasa efectuó hasta cuatro emisiones de pagarés en poco más de un año. La primera -en febrero de 2009- ofrecía un interés anual del 8%. El emisor era la conservera Carcesa -que fabrica, entre otras marcas, Apis o Frucos-.

La siguiente venía unos meses después. Emitía Hibramer -la productora de huevos del grupo- y los suscriptores podían embolsarse un 6% al año, que iba aumentando a razón de medio punto porcentual por año adicional y hasta los cinco años (8%).

En la tercera ocasión, la emisión de pagarés de Maspalomas Hoteles tenía una rentabilidad del 8% anual y la empresa exponía como garantía el brandy de Jerez de las Bodegas Valdivia de Cádiz. Por ese aval tan particular, ésta fue una de las operaciones más extravagantes. Atendiendo al análisis de un experto externo, la familia Ruiz-Mateos aseguraba que las reservas de brandy estaban tasadas en 1.217 millones de euros. El profesor que realizó el estudio no tardó en explicar públicamente: "Me encargaron una valoración de las existencias, pero eso no significa que éstas sirvan para garantizar unos pagarés". "Los 1.217 millones es el valor actual neto del margen que producirán los inventarios de los brandys Espléndido, Gran Garvey y Conde de Garvey, según las previsiones que ha realizado la propia empresa", añadía. Es decir, los 1.217 millones con los que Nueva Rumasa garantizaba sus pagarés se basaban en las expectativas de venta de botellas, su precio y su coste.

En la cuarta y última emisión, el tipo de interés era del 10% anual con un vencimiento a dos años y la oferta contaba con el aval solidario de Grupo Clesa y Grupo Dhul, los dos estandartes del holding. El emisor era José María Ruiz-Mateos, S. A., "desconociéndose la concreta relación que pueda existir entre esta sociedad y la entidad Nueva Rumasa S. A. o con otras sociedades que pudieran estar aglutinadas dentro de Nueva Rumasa", decía la CNMV en su correspondiente advertencia.

Una vez modificada la Ley del Mercado de Valores -en el mes de abril de 2010-, el supervisor estrechó el cerco a las emisiones de pagarés de Nueva Rumasa estableciendo como obligatoria la existencia de intermediarios acreditados "debidamente".

A raíz de este cambio, Nueva Rumasa saltó a las ampliaciones de capital para obtener financiación. La primera acción de estas características la ejecutó Clesa. La campaña de publicidad del grupo refería que el aumento de capital social en la entidad alcanzaría los cuatro millones de nuevas participaciones. Los destinatarios podían suscribirlas desde 3.300 euros y convertirse así en socios. Grupo Dhul calcó la fórmula con una ampliación por 30 millones de euros en 25.000 nuevas participaciones, a suscribir desde 1.200 euros.