COLUMNA

La prudencia puede esperar en EE UU

La austeridad fiscal podría llegar a Estados Unidos, pero no en el corto plazo. El presidente Barack Obama y los líderes republicanos han acordado casi un billón de dólares de estímulos económicos para los próximos dos años, específicamente en forma de recorte de impuestos. Si el plan es aprobado en el Congreso -y apoyado por los demócratas- el mensaje será que Washington se dirige por ahora hacia el crecimiento.

Aunque sea solo por accidente, parece que los políticos están adoptando por primera vez algunas de las recomendaciones que han hecho muchos economistas, incluyendo las del presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke. Si bien Estados Unidos tiene problemas de deuda y de déficit a largo plazo, ahora sostiene que es el momento para estabilizar la economía y planificar el futuro en lugar de un recorte.

Con una tasa de desempleo alta, la preocupación más inmediata es impulsar una economía flácida que todavía tiene que conseguir su impulso en un año y medio después del final oficial de la última recesión.

Este compromiso puede ayudar y lo más importante es que existe una oportunidad real de que el Congreso lo apruebe. La Oficina Presupuestaria del Congreso clasificó a principios de este año una lista de opciones de estímulos para el corto plazo por su capacidad para impulsar el crecimiento y el empleo. Muchas de las mejores están incluidas en el pacto alcanzado entre Obama y los republicanos: una extensión de 13 meses para las ayudas a parados, una reducción de un año del impuesto sobre la nómina de los empleados y la autorización de una deducción completa para las inversiones empresariales en 2011.

El corazón del plan puede proporcionar un pequeño empuje en el corto plazo, según el modelo de CBO. Esta es la prórroga de dos años de los recortes fiscales del ex presidente George Bush de 2001 y 2003 en los impuestos laborales y de inversión empresarial, lo que significa 500.000 millones de pérdidas de ingresos. Pero los republicanos no iban a ceder en esto. Además, un incremento de impuestos podría haber hecho mella en el crecimiento.

Los demócratas podrían sabotear el pacto en el Congreso. Algunos no están de acuerdo con la decisión de Obama de extender los recortes fiscales de Bush a ricos y clase media. Pero el tiempo corría en contra de Obama si quería estímulos de cualquier forma y puede que el esperado impacto positivo en la creación de empleo acalle las quejas de su partido.

Por James Pethokoukis