Uso de paraísos fiscales

La India gana el primer pulso a Vodafone en la batalla fiscal por la compra de su filial local

Vodafone insiste en que tiene razón y que no debe una rupia en impuestos en La India, pero el fisco del país asiático no está de acuerdo y el Tribunal Supremo ha respaldado a la Hacienda local. Y eso que todavía no hay sentencia firme ni la habrá de inmediato, ya que la próxima sesión será a finales de febrero. Pese a ello, el juez ha obligado a Vodafone a garantizar el dinero en litigio, unos 1.800 millones de euros.

Según una orden comunicada ayer, Vodafone tiene tres semanas para depositar 406 millones de euros en el juzgado. Para la cantidad restante bastará un aval bancario, que tendrá que llegar en ocho semanas.

Con este pronunciamiento, la Justicia india da un paso para atar en corto los movimientos corporativos que usan paraísos fiscales para evitar la tributación. Vodafone lo hizo en la compra de su filial local, que adquirió a Hutchison hace tres años a través de dos empresas radicadas en paraísos fiscales. El resultado es que la operadora británica no pagó impuestos por ello, el Gobierno lleva desde entonces reclamándole pagos y los tribunales han comenzado a dar la razón al Ejecutivo. En todo caso, si Vodafone termina ganando el juicio, todo el dinero será devuelto.

Escándalo con las licencias

El conflicto con Vodafone no es el único frente abierto que tiene el Gobierno de La India en materia de telecomunicaciones. De hecho, tiene una polémica mucho mayor encima de la mesa, que ya se ha cobrado el puesto del ministro de Comunicaciones, Andimuthu Raja, que el domingo anunció su dimisión.

La salida del alto cargo se produce tras una investigación de un año sobre los pagos de las licencias de móvil que se concedieron en octubre del ejercicio pasado. El precio se fijó en 2001 y se mantuvo intacto, por lo que se cuestiona si La India dejó de ingresar un mínimo de 15.000 millones de euros por ello. Algunas conclusiones oficiales cuestionan la actitud del exministro, aunque el alto cargo aseguró ayer que tiene la conciencia tranquila.