Cercanos al partido Republicano

Economistas de EE UU piden que se cancele la expansión monetaria

Ben Bernanke sigue atrayendo críticas debido a la decisión de iniciar una segunda ronda de expansión monetaria cuantitativa (conocida popularmente como QE2). El presidente de la Fed se encontró ayer con una carta abierta publicada en The Wall Street Journal y firmada por algo más de veinte economistas y personalidades cercanas al partido Republicano que le piden que "reconsidere y cancele" este estímulo monetario.

Douglas Holtz-Eakin, ex director de la Oficina Presupuestaria del Congreso, John Taylor, secretario del Tesoro con la Administración de George Bush, Peter Wallison, abogado de la Casa Blanca durante la época de Ronald Reagan, Charles Calomiris, profesor de Columbia firman una carta que también cuenta con la rúbrica de el historiador y autor Niall Ferguson y los periodistas William Kristol (Weekly Standard) y Amity Shlaes autora de un libro en el que critica el New Deal.

Los críticos aseguran que la acción de la Fed, que se traduce en una inyección de liquidez a través de compra de bonos del Tesoro con dinero que esta agencia imprime, no es "ni necesario ni aconsejable" y advierten que puede tener efectos sobre la divisa y la inflación sin lograr el objetivo de mejorar el mercado laboral. Los firmantes dicen que la solución a la crisis pasa por una mejora en la fiscalidad y las políticas de gasto y regulatorias no por un mayor estímulo monetario. Son tesis similares a las de los legisladores republicanos que quieren reducir el gasto y mantener los recortes fiscales de Bush.

La Fed contestó recordando el doble mandato que tiene, asegurar la estabilidad de precios y la promoción del empleo, y explicando que dada la falta de inflación y el alto paro, se ha tomado la decisión a la que le obliga su misión. No obstante, la Fed explica que se ha comprometido a revisar este programa de QE2 para adaptarlo a las circunstancias económicas.

Rapapolvo

El rapapolvo a Ben Bernanke llega poco después de haber oído también críticas desde Alemania, China y otros países del G-20 además de la plana mayor del influyente Tea Party. La propia Sarah Palin le pidió la semana pasada el fin de la QE2.