La oferta compite con los depósitos bancarios

Cataluña comienza a vender hoy sus bonos al 4,75% desde 1.000 euros

El bono a un año con un 4,75% de rentabilidad que Cataluña emite para financiarse se pone hoy a la venta hoy desde un importe de 1.000 euros. La operación supone todo un negocio para las 23 entidades que la comercializan, que cobrarán una comisión del 3%. La banca recela, sin embargo, de la competencia que supone frente a sus depósitos.

La publicación hoy en el Diario Oficial de la Generalitat de Cataluña (DOGC) de los detalles de su emisión da el pistoletazo de salida a la comercialización de los bonos que el Gobierno de José Montilla emitirá a un año bajo un rentabilidad del 4,75% TAE. El inversor podrá solicitar su compra, por una cuantía mínima de 1.000 euros, desde hoy mismo y hasta el próximo 21 de noviembre. El importe de la emisión parte de 1.890 millones de euros pero el propio Ejecutivo regional ha adelantado que podría ampliarse hasta 2.500 millones.

Una cifra, ésta, que parece corresponderse más con la realidad en vista del interés que el bono ha suscitado entre los inversores, según las propias entidades financieras que lo comercializan, y que llevan dos semanas recogiendo presuscripciones. Así, Cataluña, que ha sido incapaz de colocar deuda pública en los mercados desde marzo, se embolsará una buena inyección de liquidez el 19 de noviembre, que deberá devolver el 21 de noviembre del próximo año.

Para entonces, la Generalitat deberá pagar el dinero a los inversores más el 4,75% de interés (unos 119 millones de euros más si colocan el máximo previsto). Un montante al que se suma la comisión del 3% -un 1% de aseguramiento y el 2% de colocación- que la comunidad paga a las 23 entidades financieras que comercializan el bono, dado que la Generalitat carece de red de distribución.

La Generalitat paga otro 3% de comisión a las 23 entidades que lo comercializan

Entre las entidades colaboradoras no se encuentran grandes entidades como BBVA, Santander ni Caja Madrid. El listado lo encabezan nombres como La Caixa, Catalunya Caixa, Sabadell, Deutsche Bank o Barclays hasta un total de 23 firmas, fundamentalmente cajas.

Recelos en la banca

Aunque muchas de las entidades citadas sólo reclamarán al inversor la apertura de una cuenta corriente para operar, algunas optarán por cobrar comisión al ahorrador, la asociada a una cuenta de valores. Este podría terminar pagando entre un 0,2% y un 0,6% por la gestión, limitando el interés que percibirá al 4,1%.

El inversor no podrá recobrar su dinero antes de los 12 meses, pero sí que puede vender el bono en el mercado secundario, donde puede perder valor o ganar aún más, dependiendo de la demanda. Después de todo, el bono supera ampliamente la rentabilidad de otras emisiones públicas, como la española a 12 meses, a un 1,82% en la última subasta, o la del bono del Estado a cinco años, al, 2,96%. Es más, los tipos de interés de las emisiones a un año de países como EE UU o Reino Unido no llegan al 1%.

La oferta catalana es tan atractiva que supera con creces todas las de la banca, inmersa en una guerra por ofrecer la mejor rentabilidad en depósitos. Aun así, ninguna da más del 4,5%. "Me preocupa que el camino abierto por Cataluña pueda ser seguido por otras comunidades", confiesan desde una de las entidades colaboradoras. "Sumando las comisiones, no pagan un 4,75%, pagan casi un 8%. Es una locura. Si otras regiones se ponen a remunerar a ese nivel nos dejan sin liquidez a toda la banca privada", expone esta fuente.

Una demanda elevada, con previsión de prorrateo

La Administración catalana ha retrasado dos días el inicio de la emisión sólo para incluir una serie de cláusulas que fijan las condiciones de prorrateo, en previsión de una elevada demanda. Fuentes del sector señalaron que las mismas entidades financieras han duplicado o casi triplicado su petición de colocación inicial ante el interés que ha despertado la emisión entre los particulares, que desde hace más de una semana ya han elaborado listas de clientes interesados. En este sentido, el consejero delegado de Banco Sabadell, Jaume Guardiola, explicó ayer en la presentación de resultados de la entidad que "se trataba de una magnífica operación", que tendrá como característica principal que estará muy repartida.

Así las cosas, el departamento de Economía de la Generalitat que dirige Antoni Castells ha señalado su intención de ampliar la emisión, e incluso existe la posibilidad de que se eleve por encima de los 2.500 millones. De hecho, las necesidades financieras de la administración autonómica para terminar el año en curso alcanzan los 3.500 millones, por lo que existe margen para recurrir de nuevo a los particulares. El problema realmente grave se concentra en la financiación para 2011. Diversas fuentes ya han avanzado que el próximo Gobierno que surja de las elecciones de finales de noviembre tendrá que plantear otra emisión similar en enero o febrero. Hay que tener en cuenta que las perspectivas de futuro no son demasiado brillantes, porque la agencia de calificación Moody's ha rebajado esta semana (Fitch y Standard & Poor's ya lo hicieron antes) la calificación de la deuda pública catalana, de A1 a A2, con perspectiva negativa.