TRIBUNA

'We need Spain' y los impuestos a la cerveza

El último eslogan de la campaña oficial para fomentar la imagen de España en el extranjero (I need Spain/Necesito a España) está focalizado en nuestro estilo de vida, en las experiencias que nuestro país aporta en diferentes ámbitos: cultura, naturaleza, negocio... Pero si hay algo que realmente nos diferencia es la forma de entender la vida, las relaciones sociales, y cómo las vivimos, son los cientos de miles de bares y cafeterías que hay en España.

Estos establecimientos suponen una forma de relacionarnos, de convivir y disfrutar, pero también una importantísima fuente de riqueza para el país, ya que solo el sector de la restauración representa el 6% del PIB y en torno al 7% del total de empleo . Nos encontramos, por tanto, ante un motor de la economía nacional que además está sufriendo la crisis económica de manera muy especial.

Si bien en los primeros meses de este año se ha suavizado la caída de ventas en restauración, los cerca de 350.000 bares y restaurantes han registrado valores negativos desde el comienzo de la crisis, con un descenso acumulado de en torno al 10%, lo que ha supuesto la pérdida de cerca de 70.000 puestos de trabajo.

Miembros del Gobierno han planteado la posibilidad de establecer nuevas subidas de impuestos en los Presupuestos del año. De afectar al impuesto especial sobre la cerveza, se producirían repercusiones negativas en las clases con menor poder adquisitivo, en el negocio de uno de los sectores clave de la economía y en el consumo general y el empleo.

Algo tan popular como tomarse una caña con los amigos en el bar, una de las satisfacciones que aún alcanzan a darse muchos españoles, podría convertirse en un lujo para unos pocos. El incremento del precio de la cerveza nos llevaría a desplazar su consumo a otros canales o sustituirlo por otros bienes con menor carga fiscal y valor añadido, promoviendo marcas con menos peso para la agricultura y economía nacional. Además de reducir la recaudación para el Estado, supondría una distorsión del mercado incompatible y contraria al principio de libre competencia.

El traslado del consumo de cerveza de la restauración al hogar, como consecuencia de semejante medida, supone destrucción de valor y recaudación. Esta bebida representa cerca del 30% de la facturación de los bares y, teniendo en cuenta que casi el 70% del total de la que consumimos en España se toma en estos establecimientos, una detracción del consumo generada por un mayor precio se sumaría a las pérdidas del sector de la restauración, merma que a su vez generaría menor recaudación de impuestos por menor venta y disminución de empleos (y de cotización a la seguridad social y recaudación de impuestos a la renta personal). Todo ello se traduce en que se obtendría justo lo contrario de lo pretendido: una menor recaudación neta para el Estado y mayor pérdida de empleo.

España es el cuarto productor de cerveza europeo, cuya actividad aporta a la economía nacional de casi 6.000 millones de euros en términos de valor añadido y genera un total de 225.000 empleos. A ello contribuye que casi el 95% de la cerveza consumida en España se elabora aquí.

Por otro lado, un incremento del impuesto especial a la cerveza aumentaría la discriminación con respecto a las demás bebidas fermentadas, que no pagan impuestos especiales. Además, la venta de cerveza al consumidor final soporta un IVA del 18%, incluso en su variedad sin alcohol, cuando otras bebidas de este tipo se benefician de un IVA reducido del 8%.

Todos "Necesitamos a España", necesitamos recuperar nuestro estilo de vida, nuestros hábitos y nuestras cañas en el bar, porque no solo se trata de una cuestión emocional o epicúrea, sino también de un serio asunto económico. Necesitamos recuperar la confianza en nuestro país y en nuestras finanzas y reactivar el consumo; y no que precisamente en época de crisis, o más aún cuando parece que se vislumbra el final de la misma, se establezcan medidas que perjudiquen no solo a sectores clave, sino a las clases con menor poder adquisitivo con impuestos no progresivos.

Jacobo Olalla / José Luis Guerra. Olalla es director general de Cerveceros de España y Guerra es adjunto a la presidencia de la Federación Española de Hostelería