Neutralidad de la red

Google y Verizon abren la vía al cobro por servicios especiales en internet

La operadora estadounidense Verizon y el gigante de internet Google ofrecieron ayer una propuesta a sus competidores y al regulador, FCC, para definir un nuevo marco de operaciones en el entorno de la disputa sobre la llamada neutralidad de la red. Ambas empresas creen que no se debe bloquear, retrasar o dar prioridad a ciertos contenidos en la red pública, pero apuestan por cobrar una prima a servicios especiales que se dirigirán a través de una red especial.

Jóvenes utilizan sus ordenadores debajo del logo de Google en Madrid.
Jóvenes utilizan sus ordenadores debajo del logo de Google en Madrid.

Eric Schmidt e Ivan Seidenberg, consejeros delegados de Google y Verizon respectivamente, explicaron ayer en una conferencia telefónica que respetan y defienden la neutralidad de la red, es decir que no haya prioridades a la hora de transmitir los contenidos de nadie a través de la banda ancha. No solo el acuerdo es total, sino que además explican que es necesario que "haya una prohibición contra las prácticas discriminatorias". Su propuesta, sin embargo, deja abierta (de par en par) la posibilidad de que los proveedores de banda ancha puedan ofrecer servicios "diferenciados" en la red que estén sujetos a ciertas prioridades de tráfico y, por tanto, supongan un coste para las empresas que quieren ponerlas en marcha y, posiblemente, los usuarios que quiera acceder a esta red de primera división.

Durante toda la conferencia se trató a la red de internet ya existente -que se quiere preservar como está, sin prioridades-, como la "red pública" o "abierta". Pese a ello, no obstante, Seidenberg rechazó la caracterización de "red alternativa" a la propuesta para esos servicios diferentes. El responsable de Verizon explicó que si, por ejemplo, el Metropolitan Opera de Nueva York quisiera ofrecer su archivo completo de actuaciones en 3D (como le sopló alguien durante la conferencia), entonces tendría que optar por el nuevo tipo de servicio de banda ancha no neutral. Otros ejemplos de estos servicios especiales podrían ser sistemas de monitorización de salud, o nuevas formas de entretenimiento, algo que dejó muchas dudas en el aire. Según Seidenberg, el potencial de desarrollo de tecnologías en internet es muy amplio y esta oferta de retransmisión al margen de la red pública puede darle cabida.

Schmidt dijo que su empresa sólo utilizará la red pública y que, con Verizon, ha acordado que las operadoras no permitan un deterioro del servicio. Este es uno de los puntos que más tuvieron que defender ambos directivos y Schmidt trató de zanjarlo diciendo que se continuará invirtiendo en "la red abierta, porque es lo que quieren los consumidores".

Los servicios en móviles estarían exentos de este acuerdo porque en este capítulo la situación es más complicada y hay más problemas de capacidad. Ambas compañías dejaron la cuestión abierta.

Verizon y Google insistieron en que las ideas presentadas eran una propuesta que no viene acompañada de un acuerdo empresarial entre ellos. La intención final es que las empresas y la FCC consideren esta propuesta para crear un nuevo marco regulatorio. Es algo que hasta la semana pasada fue objeto de unas negociaciones a puerta cerrada que fueron suspendidas por la FCC, una agencia que tras un revés judicial abierto con un caso que enfrentaba a Comcast (una empresa de cable) y otra de contenidos, vio como se le eliminaba la autoridad como regulador en cuestiones de banda ancha. La agencia, dirigida por Julius Genachowski, ha intentado desde entonces crear un clima de consenso que, en parte, se vino abajo cuando se filtró que Verizon y Google hablaban por su cuenta.

Europa aún define su posición sobre la neutralidad

En Europa, la cuestión de la neutralidad en la red, es decir, de si es lícito que unos contenidos tengan prioridad sobre otros, no tiene una postura común. La comisaria de Agenda Digital, Neelie Kroes, abrió en el mes de abril una consulta pública en el seno de la Unión Europea (UE) para recabar opiniones al respecto y espera tener un dictamen y una directriz para todos a finales de año. La consulta pública estará abierta para la participación hasta el próximo 30 de septiembre.

El problema es que es muy difícil avanzar qué decisión se podrá tomar, porque las posturas de los países son muy diferentes. Sólo Finlandia ha declarado la banda ancha como un derecho y con esta declaración, la posibilidad teórica de acceder a la red de todos sus ciudadanos. Sin embargo, en marzo de 2009, la ministra de Cultura francesa, Christine Albanel, dijo que "el acceso a internet no es un derecho fundamental" en pleno debate sobre la neutralidad de la red.

En España, la caja de los truenos la abrió el pasado mes de febrero el presidente de Telefónica, César Alierta, cuando afirmó que las redes pertenecen a los operadores: "Los buscadores de internet utilizan nuestras redes sin pagarnos nada, lo que es una suerte para ellos y una desgracia para nosotros, pero eso no va a poder seguir así, es evidente. Es decir, las redes las ponemos nosotros, los sistemas los hacemos nosotros. Lo hacemos todo". Aunque las operadoras siempre han declarado que no tienen intención de romper este principio de igualdad en la red, lo cierto es que serían, según los foros especializados, las mayores beneficiadas. El principal debate en este sentido sería el mantenimiento de las tarifas planas.

Dos posturas

-Las operadoras han cuestionado la neutralidad de la red sin fisuras porque estas empresas están invirtiendo cada vez más en banda ancha sin beneficiarse de un tráfico más sofisticado y que les obliga a mejoras continuas.

-Los proveedores de contenidos y servicios no quieren que se prioricen contenidos a cambio de pago o se retrasen los servicios de algunos de ellos. Entre otras cosas, impediría el desarrollo de los nuevos portales y encarecería el servicio.