La cadena coexiste con el renacimiento de las pequeñas librerías

Barnes & Noble frente al reto de vender libros

Barnes Noble frente al reto de vender libros
Barnes Noble frente al reto de vender libros

Barnes & Noble (B&N), la mayor cadena de librerías del mundo ha dado la campanada. La empresa que simboliza el poderío del gran centro comercial anuncia que se despide de la Bolsa que tanto le ha castigado en los últimos trimestres y se pone a la venta.

B&N sufre esta crisis interna debido a que su fundador y gestor, Leonard Riggio, libra una intensa batalla con el inversor multimillonario, Ronald Burkle, que ahora posee el 19% de las acciones y ha cuestionado la dirección de la empresa. El resultado de esta pelea se verá en breve y determinará quién se queda con el control de esta compañía.

Pero el otro problema es que B&N, como todo el sector, está participando en una transición de incierto resultado hacia el mundo digital. Michael Cader, fundador de la newsletter Publishers Lunch, dice que la cadena está invirtiendo mucho en ello y el reciente nombramiento de William Lynch como consejero delegado da una idea de su compromiso. Lynch tiene una importante experiencia en comercio electrónico y fue el encargado de la plataforma digital de la librería.

Los beneficios, sin embargo, están a la baja por sus inversiones por desarrollar una estrategia en la red para la venta de libros físicos y los e-books, o libros electrónicos, para los que ha creado su propio lector, el Nook. Pero también ha ido cerrando tiendas, lo que repercute en su estrategia de venta de volumen.

Pero Cader no es pesimista. "Todos los comerciantes están sufriendo con la recesión y, de hecho, comparando a esta cadena con el resto, no les ha ido tan mal porque sus ventas están siendo fuertes aunque no están en crecimiento y están invirtiendo mucho en lo digital". Para este experto, la situación es clara. "En los mercados existe una relación romántica con el Kindle de Amazon, con el iPad, y en este contexto no hay nada que B&N pueda contar que cambie la situación. Están malditos si hacen algo y malditos si no lo hacen". Para Cader es natural que Riggio o Burkle quieran culminar la transición fuera del radar de unos mercados "que no son racionales a largo plazo con empresas en transición".

A su favor, B&N tiene un momento bueno en el sector. Según la Asociación Americana de Editores (AAP), hasta mayo se han vendido un 11,6% más libros en EE UU. La estrella de las ventas, eso sí, son los e-books que experimentan un aumento del 207,4% y ya son el 8,5% del mercado frente al 2,3% en 2009.

Otro dato a su favor es que las grandes cadenas de distribución generalista, Wal Mart, Target, Costco, que han atacado por el flanco del best seller, ya han hecho todo el daño posible y están peor preparadas, por falta de especialización, para la transición digital.

En todo este ambiente de cambios, curiosamente, emerge en EE UU una competencia desde un lugar inesperado, las pequeñas librerías independientes.

Nicho de mercado

La explosión del crecimiento de estas librerías se ha ido gestando en los últimos años en los que estos pequeños negocios han planteado un mayor número de servicios, es decir, aportan "una experiencia" comercial. "La experiencia" es un concepto que repite en varias ocasiones Jessica Stockton, dueña de la librería Greenlight de Brooklyn. Presentaciones de libros, aperturas de cafés y clubes de lectores, actividades para niños, además de consejos de lectura, son algunas de las actividades que se desarrollan en tiendas y a través del social media. Las tiendas son centros culturales y se han especializado en nichos de mercado demandados en los barrios en los que se instalan.

Stockton explica que las librerías independientes como la suya están muy bien contectadas con los barrios "y sabemos de sus gustos o cambios". "Tomamos decisiones sobre la oferta en la misma tienda no en una sede a miles de kilómetros, lo que nos da flexibilidad".

¿Preocupada por la transición digital? Sí y no. "El consenso entre los libreros es que el e-book no barrerá al libro tradicional. Aunque éstos tendrán cada vez más mercado, no remplazarán al papel, habrá una coexistencia". Estas librerías participan de un proyecto de la American Booksellers Association para crear una plataforma de ventas de e-books.

La emergencia independiente no es un problema para B&N, dice Cader. "Aún son pequeñas en el mercado y pueden convivir con las grandes cadenas porque son complementarios". Stockton así lo cree. "Cuantos más lugares para comprar libros haya, mejor. Hay sitio para todos".

Las cifras de B&N

La cadena de librerías estadounidense vende una media de 300 millones de libros al año en sus 720 tiendas físicas y online, lo que le convierte en la mayor del país. Menos del 5% son best sellers.

B&N es el segundo vendedor de revistas del país.

En sus cafeterías se sirven al año una media de 60 millones de bebidas, ocho millones de cookies y otros dulces. También, se hornean unos tres millones de sándwiches.