Iñaki Gabilondo - Periodista

"España no ha fracasado en la crisis, sino en gestionar la prosperidad"

Cuarenta años de profesión respaldan la experiencia de este periodista modélico para muchos espectadores. Su presencia sirve de refuerzo para la apuesta de CNN+ por desmarcarse del precedente como canal exclusivamente dedicado a las noticias, para pisar con más firmeza el territorio del análisis.

El periodista Iñaki Gabilondo
El periodista Iñaki Gabilondo

Da la impresión de sentirse más cómodo con su actual programa que durante la etapa al mando del informativo nocturno de Cuatro.

Es que ahora mismo estoy haciendo lo mío, lo que en realidad pensé que podría hacer cuando pasé a la televisión. Me puedo preparar los temas con tranquilidad aunque luego no me guste llevar papeles, no tengo que estar atado a la actualidad y puedo tratar un temario más ancho invitando a científicos o escritores, no tengo que leer noticias tal cual... No, no me vale el antecedente del breve periodo que estuve en TVE en los ochenta, lo mío es la radio y lo que hago ahora es lo más similar.

¿Qué razones, entonces, le llevaron a abandonar la radio?

Estuve en ella 40 años, muy feliz. Tenía todo tipo de reconocimientos, un trabajo que ya salía rodado... Pero suponía una tiranía vital enorme, horarios que me obligaban a una vida siempre dislocada. Cuando Prisa creó su televisión me llegó la propuesta de llevar el informativo, y aceptarla fue una pérdida pero también un alivio. Incluso, con el tiempo, terminé por aprender un poquito.

¿Salir de Cuatro cuando Telecinco iba a hacerse cargo de la cadena fue, como se ha dicho, una huida?

Era algo que ya estaba medio decidido. El proyecto en el que yo había entrado en Cuatro, el de lanzar la cadena, ya estaba casi finalizado. Además, ni creo que los nuevos propietarios estuvieran muy interesados en contar conmigo ni yo ya tenía ganas de habituarme a una nueva empresa... Mi presencia en CNN+, además, se me planteó como una oportunidad de lanzar una nueva etapa de la cadena, ampliando la idea de dar sólo una rueda de noticias a la de ofrecer programas informativos en un sentido más genérico. Creo que en CNN+ podemos mantener las tradicionales constantes del trabajo informativo de Prisa, trasladadas a televisión. Ahora, los canales nativos de TDT parecen minoritarios, pero pronto tendrán el mismo peso en el mando a distancia que los tradicionales.

¿Cómo valora la forma en que se ha llevado esta transición a la TDT, lo que ofrecen los nuevos canales?

Algo parecido se vivió años atrás en la radio. La programación en la que todos los públicos iban siendo buscados consecutivamente por todas las emisoras es algo que desapareció con la especialización de la frecuencia modulada. Ahora llega un proceso similar para la televisión: las audiencias se atomizarán, habrá canales para ciertos contenidos y sólo unos pocos buscando el público masivo. Desafortunadamente, a la vez, se ha producido otro fenómeno, como es el de la presentación en sociedad de una serie de canales con una ideología de derecha, hasta el punto de dar la impresión de haber copado el nuevo espectro. ¿Qué quedará al final? Ni idea, pero en la radio, gracias en gran medida a Luis del Olmo, el proceso culminó en los programas matinales que conocemos ahora, de buen nivel y con contenidos de cierta calidad, mientras el público en busca de contenidos de menos envergadura es la que se ha pasado a la televisión. Es curioso: hace unas décadas la radio parecía algo antiguo, y sin embargo hoy es un medio consolidado... Es como el tren, que era algo de boina, de bocata de tortilla, y ahora simboliza la modernidad.

Ha mencionado en diversas ocasiones su desilusión por el bajo nivel de la televisión. ¿Cree que hay algún objetivo en ese descenso de calidad?

Nada más que la búsqueda del beneficio inmediato, la visión de los contenidos como vehículos para conseguir la mayor audiencia posible para la publicidad. Con la ventaja adicional de que la televisión basura es baratísima de producir. Parece que esos beneficios tan estupendos ni siquiera incomodan a gente que es de misa diaria, pero no tiene problemas en ofrecer sexo en horario infantil. Curiosamente, esos mismos empresarios tienen otros medios en los que jamás albergarían ese tipo de material. Tengo curiosidad por ver cuándo se producirá el día en que los redactores con sueldo de becarios o los técnicos asalten el plató en el que esté hablando algún individuo al que paguen millones por hablar de sus manejos.

¿Por qué cree que la derecha ha acaparado esos nuevos canales o conseguido protagonismo en internet?

La izquierda ha estado entretenida en otras batallas, en unas guerras en verdad inexplicables, y dejó esos campos despejados, considerando erróneamente que eran de segunda división. La derecha ha sabido, entre tanto, colocarse muy bien, aprovechando la inestabilidad tanto financiera como programática de los grupos de comunicación de izquierda. Nuestro grupo, por ejemplo, no ha estado atento como en épocas anteriores a los movimientos sociales y las tendencias emergentes, seguramente más preocupado por sus propias circunstancias financieras y por una cierta descolocación de los ejes ideológicos precedentes.

¿Cree que el actual nivel de crispación será ya una constante futura?

La democracia está en una crisis irreversible. Es un invento magnífico, pero se ha quedado viejo: o lo actualizamos o se hunde. Los partidos, como la Iglesia, se creen a cargo de cuestiones sagradas y, por tanto, al margen de la necesidad de modernizarse, cuando están marchitándose ante nuestros ojos. Los gestores de la democracia viven en un entorno totalmente antidemocrático como son los partidos actuales, en los que es más difícil rebelarse que en el propio Ejército. Es obvia la desafección de la gente, que les mira como a un grupo de gente aparte que se dedicara, qué sé yo, a la numismática. Soy un gran creyente de la democracia, y como tal, me siento inquieto por su evolución. En la vieja frase "es el peor sistema a excepción de los demás", empieza a pesar demasiado la parte "es el peor sistema". Lamentablemente, no sé dar una solución; si la conociera, estaría proponiéndola. Confío en que, como la democracia es tan capital para la convivencia, surgirán de algún lugar los mecanismos de regeneración.

¿Pueden ser los nuevos medios de comunicación, desde internet, una herramienta en esa renovación?

Internet es algo fabuloso, que de verdad me tiene maravillado. Pero no pongo en ello tanta fe como quienes lo han convertido en un tótem. Por ejemplo, es evidente que, en muy poco tiempo, ha quedado de manifiesto el peligro de la insolvencia, el que no exista la posibilidad de trazar el origen de la información hasta fuentes confiables. Tampoco responde a las expectativas el que uno lea una noticia redactada por un periódico serio, y debajo líneas y líneas de comentarios que son poco más que gamberradas, que espantan a quienes pudieran realizar una aportación valiosa. Por supuesto, esto no infravalora el espacio, que es un magnífico lugar para el debate; pero de momento se han apropiado de esa ágora unos cuantos para hacer botellón. Puede que por un tiempo sea depurativo que ese tipo de gente se desahogue y sacuda las cosas, pero creo que ya deberían perder protagonismo.

¿Cómo cree que ha evolucionado España en los últimos tiempos?

Se perdió músculo. España siempre fue, en esencia, un país pobre; incluso en la época en que llegaba oro de América, se iba fuera. Mi padre tenía una carnicería y nueve hijos, su padre no sabía leer, y todo eso no está tan lejos. Sin embargo, pareció que la gente lo había olvidado; hasta las familias más modestas criaban a sus hijos como si fueran millonarios. Valores como el esfuerzo o la sobriedad, que nos eran característicos, quedaron olvidados por demasiado tiempo.

¿Cómo se ha llevado la crisis, a su juicio?

Pues como se ha podido. Reaccionando casi siempre tarde, braceando, dejándose llevar por los acontecimientos. Hemos encontrado como chivo expiatorio a un presidente del Gobierno que, evidentemente, no ha ejercido un liderazgo necesario. Pero donde España fracasó fue en la gestión de la prosperidad. En aceptar que éramos el paraíso del dinero negro, en bancos que nos daban dinero sin preguntarnos si podríamos devolverlo... Llegamos al extremo de que, como le dije a un ministro hace años, el dinero era inútil, no servía para comprar una casa en este país porque era necesario otro, que no era legal.

¿Y qué puede venir luego, cómo puede evolucionar la situación?

Parece que la socialdemocracia ha quedado oficialmente abolida en la cumbre europea del 14 de mayo, lo que es una muy mala noticia. Creo que es inexorable que Europa consolide una estructura unitaria, puesto que no tiene sentido ninguno que se pague con la misma moneda pero en condiciones totalmente distintas de fiscalidad. Por lo demás, no puedo evitar la sensación de timo cuando parece que todos los que crearon el problema van a salir de rositas, incluyendo esos bancos que nos asesoraron en cómo invertir nuestro dinero y luego se lavan las manos con los resultados. En particular, no sé muy bien en qué aguas han lavado sus pecados los grandes responsables del desastre, los gurús de la economía y las agencias de rating, que siguen impartiendo doctrina como si tal cosa, ¡y nos dicen a los demás que no se fían de nosotros! Me gustaría poder lavar igualmente mis propios pecados.

La pregunta

¿Cómo le ha afectado la crisis?

No demasiado, aunque sí veo a mi alrededor con mucha preocupación los recortes que se producen en los medios. En cuanto a la sociedad española en su conjunto, creo que esto ha sido una especie de despertador. Parecía que se iban a vender un millón de pisos todos los años... Y no se vivía como una circunstancia que nos estaba ayudando, sino que se pensaba que ésa era nuestra normalidad. Me sorprendía la forma en que la gente estaba instalada en lo que a mí me parecía extraordinario, cómo veías colas para comprar cosas que a mí, que tengo un buen sueldo, me costaba decidir...

¿Qué hace falta para la recuperación?

Para empezar, liderazgo. Que quien está en el poder dijera francamente: señores, nos hemos hecho un lío. Así que aprieten los dientes, se acabaron las vacaciones en la República Dominicana, y remen contra el oleaje como ha hecho este país en toda su historia.