COLUMNA

Inundación de defensas

El Banco Central Europeo (BCE) ha tomado lo que algunos bancos han bautizado como la "opción nuclear": compra de bonos soberanos. Las armas nucleares son poderosas. Ya han contribuido a la caída de los rendimientos de la deuda de los países con problemas. Pero también es peligroso. El BCE va más lejos que la Reserva Federal de EE UU y que el Banco de Inglaterra en la cuantitativa flexibilización y los riesgos de inflación y pérdidas de crédito si, en el futuro, falla la enorme defensa de la eurozona.

Los pasos que ha dado el BCE para reactivar las líneas de cambio con el dólar y prometer satisfacer las necesidades de los bancos son obvios. Pero el movimiento más importante que ha dado es la compra de deuda soberana. Los inversores y los Gobiernos de Portugal, España, Irlanda e Italia probablemente se regocijarán. Los rendimientos de la deuda soberana de Portugal y España ya han bajado notablemente.

El BCE se está convirtiendo en el comprador de la deuda de las economías más débiles. Y por esa razón, el BCE destacó que esos países se habían comprometido a cumplir las metas fiscales. Pero si finalmente no lo logran, el BCE se quedará con un papel muy dañado. El BCE asegura que esterilizará sus intervenciones en el mercado de bonos. Pero también ofrece fondos ilimitados a los bancos. La consecuencia es que en un principio la oferta monetaria de la eurozona se expandirá, pero una vez que el BCE sufra tensiones de carácter temporal drenará liquidez del sistema. Pero la acción del BCE debe verse ahora como una flexibilización de la política.

Las medidas de la UE y del BCE han impulsado inicialmente al euro. Sin embargo, existe un riesgo de que el rescate monetario de la eurozona debilite al euro y conlleve inflación en último término.

Ian Campbell