David V. Jones

El Willy Fog de la empresa

El CEO de Amadeus, gigante tecnológico de reservas para el sector turístico, pilota el retorno de la compañía a Bolsa.

El Willy Fog de la empresa
El Willy Fog de la empresa

Dicen quienes conocen a David V. Jones, presidente y consejero delegado de Amadeus, que sólo ha perdido cuatro vuelos de los más de mil que ha efectuado a lo largo de sus 66 años de vida. Este inglés, casado y con miles de kilómetros a sus espaldas, dirige con precisión los mandos del gigante tecnológico, referencia mundial en el procesamiento de transacciones para casi todo lo relacionado con el sector del viaje: Amadeus.

Cuando alguien compra un billete de avión a través de internet, o acude a una agencia para contratar por fin el soñado viaje de su vida, realiza sin saberlo una transacción a través el sistema nervioso de un complejo organismo. Puede que la actividad de Amadeus resulte invisible a los ojos del consumidor final, pero es omnipresente e imprescindible para casi cualquier gestión relacionada con el turismo. Ahora, Amadeus prepara su retorno al parqué madrileño previsto para el primer semestre de 2010, con un capital cotizado de al menos el 25% del total. Con la operación, Amadeus estima que la oferta de suscripción de acciones (OPS) bombeará 910 millones de euros de nuevo combustible.

Nadie parece saberlo con exactitud, pero fuentes familiarizadas con la compañía señalan que el origen del nombre de Amadeus podría remontarse a una reunión en Bruselas cuando directivos de las aerolíneas fundadoras, Air France, Iberia, Lufthansa y SAS (ésta última ya no es accionista), negociaban la creación de la compañía. Cuando fueron a tomar algo en una cafetería llamada Amadeus, alguien comentó que ése sería un buen nombre para la futura compañía, que arrancaría su actividad en 1987.

Poco después, en 1992, Jones se incorporó a Amadeus. Compañía que sólo abandonará para jubilarse a principios del año próximo, cuando pase el testigo al español Luis Maroto, actual vicepresidente ejecutivo.

En total, serán 19 años en los que Amadeus ha marchado al compás de Jones. Primero como director general de Marketing. Después, en 2000, como responsable de la estrategia comercial de la compañía en todo el mundo. Y finalmente, desde enero de 2009, como CEO, culminando una larga trayectoria en la empresa.

La carrera de éxito de Jones, sin embargo, se remonta tiempo atrás. Con tan sólo 24 primaveras fue profesor adjunto de economía durante dos años en la misma universidad en que se licenció en Económicas, Reading. Una época que recuerda con especial nostalgia y en la que cosechó maneras de docente. Posteriormente, trabajó durante 10 años como Head of Economics and Statistics en la autoridad aeroportuaria del Reino Unido. De ahí, pasó a British Airways, donde ocupó varios cargos de directivo en el área de marketing y sistemas de información, para después ser nombrado vicepresidente de Estrategia Corporativa.

Una dilatada experiencia que le brindó la llave del éxito definitivo: un profundo "conocimiento del producto", como Jones reconoció en una conferencia. Una semilla de lo que acabaría germinando tras los acuerdos con las aerolíneas Quantas y British Airways para el suministro de tecnología en Amadeus Altéa. Una línea de negocio gracias a la cual las aerolíneas embarcaron a 238 millones de personas en 2009. Una vía que además posee una gran proyección de futuro en un momento de especial relevancia para un sector particularmente convulsionado por la crisis.

Se quiera o no, el cambio es algo que "va a pasar", decía con un arqueo de cejas en un acto de promoción de la compañía. Por lo que "la resistencia al cambio es inútil", concluía a modo de lema filosófico. Para salir bien parado, la mejor defensa es un buen ataque. Traducido al mundo de la empresa sólo puede significar una cosa: I+D. Sin duda, el éxito de Amadeus descansa sobre la innovación. Un pilar de éxito a juzgar por los resultados. En 2009, el beneficio de explotación ascendió a 894 millones de euros -la inversión en innovación tecnológica sumó 257 millones-.

Amadeus se ha globalizado al compás de los tiempos. La empresa tiene un organización tricéfala con oficinas en Madrid, médula del sistema neurálgico; Niza, incubadora de proyectos, y Erding (Alemania), centro de gestión. æpermil;sta última constituye el corazón de la empresa y "auténtica joya de la corona", como la definió Jones. Un edificio con forma de pentágono, que alberga potentísimas computadoras capaces de procesar las 670 millones de transacciones de viaje facturables en 2009. Los tentáculos de Amadeus llegan, además, a 190 países gracias al apoyo de otros tres centros situados en Miami, Bangkok y Dubai. En total, 9.300 personas trabajan para este gigantesco grupo en todo el mundo.

Jones es uno de los cerebros de esta descomunal máquina. Una personalidad de la que algunas personas familiarizadas en negociaciones con él destacan su lado más british. David V. Jones, no obstante, es un hombre de mundo, y un auténtico apasionado de la ciudad en la que vive, Madrid. En ella, gusta de pasear y redescubrir rincones. Como buen inglés, es aficionado al fútbol y dice llevar al Arsenal en su corazón. No obstante, se confiesa fiel seguidor del Real Madrid.

Jones ha pasado mucho tiempo en las alturas, tal vez por eso le guste sumergirse en las profundidades marinas para bucear, una de sus grandes aficiones, junto con los viajes. El directivo sostiene que su objetivo de cara a su jubilación es cerrar la puerta del despacho por última vez y que la gente apenas se de cuenta de su marcha. Seguro que en el sector le desearán un bien viaje.