Secretos de despacho

Espacio 'virtual' en Brainstorm

Ricardo Montesa sigue creando la tecnología que han usado Lucas o Spielberg.

Brainstorm no es una empresa conocida para el gran público. Sin embargo, no es arriesgado afirmar que prácticamente todos los españoles han visto alguna creación suya en alguna ocasión. Por ejemplo, el rosco de Pasapalabra, el veterano concurso de las tardes de Antena 3, se ha convertido en un icono popular que surgió de los ordenadores de esta compañía valenciana. Pero ese es un trabajo simple comparado con la complejidad de los gráficos en tres dimensiones que han hecho grande a esta pequeña empresa de diseño gráfico para el cine y la televisión.

Grandes productoras de Hollywood o empresas de efectos especiales, como Industrial Light and Magic, de George Lucas, usan la tecnología de Brainstorm para el rodaje de películas como La guerra de las galaxias; Yo, robot, o Inteligencia artificial. Y emporios de comunicación como Reuters, CNBC, BBC o la mayoría de las televisiones españolas, emplean el software de la compañía valenciana para generar gráficos de Bolsa o los espectaculares platós virtuales que se utilizan en las noches electorales, con gráficos en tres dimensiones que se mezclan con el presentador.

Toda esta tecnología informática, que llega a todo el mundo, no se crea en un edificio ultramoderno situado en un idílico centro empresarial con jardines, que es lo que puede traernos a la memoria pensar en empresas como Google o Microsoft. La sede de Brainstorm está en un piso de un edificio de vecinos normal de la zona del Eixample, en Valencia. Y allí trabaja el presidente y fundador de la compañía, Ricardo Montesa. Y lo hace como uno más de los alrededor de 20 trabajadores que pululan por el piso, picando líneas y líneas de código que, al ejecutarse, crean los universos virtuales que sustituyen al fondo verde de un croma sobre el que se ruedan películas o se presentan, por ejemplo, previsiones meteorológicas.

"En realidad no utilizo el despacho. Mi puesto de trabajo está donde siempre, junto al resto de programadores", explica Montesa. No tiene que jurarlo. El espacio en el que posa para la fotografía se nota frío. Nadie trabaja allí. "Es casi más un espacio para reuniones", señala. De hecho, cuando la entrevista acaba, Montesa nos enseña su verdadero despacho: un puesto de trabajo más de los que pueblan una de las grandes mesas que ocupan cada centímetro de lo que algún día debió ser el salón de la vivienda.

Pese a que ha logrado desarrollar una empresa cuyos productos se venden en todo el mundo, Montesa no se siente cómodo con el término emprendedor, con el que muchos le catalogan. Es más, de hecho, no se siente cómodo siendo empresario. "Si pudiera olvidarme de la gestión de la compañía, lo haría y me dedicaría totalmente a lo que realmente me gusta", explica. Y es que este ingeniero industrial mantiene su vocación. La obligación "de que la empresa siempre funcione" le ha venido casi sobrevenida por el éxito del proyecto que inició con sus hermanos, Montesa 3 se llamaba, y que hizo las primeras cabeceras en 3D para el informativo territorial de TVE en la Comunidad Valenciana y que hoy, ya transformada en Brainstorm, tiene hasta un grupo japonés como accionista.

Con decenas de pantallas de ordenador repartidas por la sala, los empleados de la empresa se levantan a estirar las piernas, a hacerse un café en la pequeña cocina aneja a la sala de trabajo. Montesa se mezcla con ellos con naturalidad. "Esto no es una cadena de montaje. Hay un fondo creativo. Por tanto, no se pueden imponer unos horarios rígidos. La gente tiene libertad suficiente para entrar y salir cuando lo necesita, no hay controles. Tienen claro que tienen que hacer su trabajo", explica.

Pese a su voluntad de dedicarse a crear los programas de ordenador que generan los universos virtuales, Montesa reconoce que cada vez dispone de menos tiempo. La empresa se ha hecho grande. "De hecho, hemos contratado por primera vez a unos comerciales, porque hasta ahora, yendo a las ferias nosotros y enseñando el producto era suficiente", dice. Con una oficina en Madrid con otros 20 empleados y varios distribuidos por todo el mundo ayudando a aplicar sus programas, Brainstorm se prepara desde un modesto piso de Valencia para seguir en la vanguardia de la tecnología.

El futuro está en la televisión en 3D

En el despacho de Ricardo Montesa, sobre la estantería, hay dos viejos ordenadores de Silicon Grafics. Ahora están fuera de uso ya por obsoletos, pero cuando Brainstorm empezó a trabajar con gráficos en tres dimensiones, estas máquinas eran las únicas con potencia y capacidad para poder realizar el trabajo. "Costaban cinco millones de pesetas", recuerda Montesa. Ahora ya no son tan caros, ya que se pueden usar computadoras como las de cualquier oficina.

El futuro, ahora, pasa por desarrollar un sistema de gráficos para la televisión en tres dimensiones. Este formato ya se está comercializando en Estados Unidos e implica el uso por parte del espectador de unas gafas especiales, como ocurre con las últimas películas que se han estrenado en los cines. El sistema abre un nuevo abanico de posibilidades para el grafismo en los canales, ya que, igual que se podrá ver a los futbolistas como si estuviesen en el salón de casa, el marcador también.