Literatura

Adiós al alma de Castilla y preciso genio de su lengua

Miguel Delibes falleció tras una larga enfermedad para dejar como legado una de las obras capitales de la literatura española del siglo XX

No es nada frecuente en España ser profeta en la propia tierra ni mucho menos recibir reconocimientos en vida, pero Miguel Delibes gozó de ambas cosas en su discreto retiro vallisoletano hasta su fallecimiento, este viernes, a causa de un cáncer de colon que llevaba años persiguiéndole. Un final coherente con la vida sencilla y la obra diáfana del autor, que se marchó en su domicilio rodeado de los suyos, sin dolor, y según había afirmado años atrás, "alimentado de esperanza" para emprender el último camino.

Ganador del Príncipe de Asturias (1982), el Cervantes (1993), aspirante al Nobel en repetidas ocasiones y académico de la Lengua (desde 1973), Delibes está considerado unánimemente como uno de los mejores prosistas de la historia del idioma español, que trató con desenvuelta sencillez: "La lengua nace del pueblo; que vuelva a él, que se funda con él, porque el pueblo es el verdadero dueño de la lengua", afirmó en su última alocución ante la Real Academia, a través de un vídeo.

Nació en 1920 la misma ciudad que el viernes le rendía honores con miles de ciudadanos pasando por su capilla ardiente, y en la que vivió negándose siempre a cualquier tentación de emprender carrera en la capital. Su primer libro, La sombra del ciprés es alargada (1947) le reportó el premio Nadal y se publicó cuando mantenía una doble vida como profesor de derecho mercantil y periodista.

A esta actividad consagró buena parte de su vida, casi siempre en las páginas de El Norte de Castilla, diario en el que fue dibujante, cronista deportivo, crítico cinematográfico... y finalmente director entre 1958 y 1963, hasta que dejó el puesto tras enfrentamientos con la censura. Aunque recibió ofertas como la de dirigir El País cuando nació el diario, su relación posterior con el periodismo fue sólo en calidad de colaborador.

Entre tanto, su fama literaria se consolidó progresivamente con títulos como El camino (1950), La hoja roja (1959), Las ratas (1962) o Cinco horas con Mario (1966). Pero la vida le deparó poco después un golpe del que anímicamente no se recuperó nunca del todo, el prematuro fallecimiento de su esposa, Ángeles, cuando apenas contaba 50 años.

La memorable adaptación teatral que Lola Herrera protagonizó de Cinco horas con Mario, o las cinematográficas de Los santos inocentes (1984) y El príncipe destronado (como La guerra de papá, 1977) llevaron su obra a un público multitudinario. Sin embargo, en los últimos veinticinco años sólo publicó una novela, El hereje (1998), y desde entonces se retiró de la vida pública.

La enfermedad que finalmente apagó su vida impidió también que pudiera mantener su actividad campestre, en particular su amor por la caza, a la que dedicó buena parte de su trabajo. "Me da rabia seguir viviendo así, se me saltó la cuerda como a los coches de los niños pequeños", llegó a decir en una de las contadas entrevistas que concedió en ese periodo final.

Los restos del escritor serán incinerados y recibirán sepultura en el Pabellón de Personajes Ilustres del cementerio de El Carmen de Valladolid junto a los de su esposa.

La despedida a uno de los principales escritores españoles

José Luis R. Zapatero."Voz austera de un país en silencio". "Delibes fue la voz austera de un país sumido en el silencio. Su labor periodística y su itinerario narrativo precedían, con inteligencia visionaria, los caminos que España tenía la obligación de crear asumiendo su memoria, y lo hizo alcanzando la más alta cima de la lengua", señalaba el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en su telegrama a la familia.

Mariano Rajoy. "Ojalá hubiera muchos como él". "Fue uno de uno de los grandes escritores en lengua castellana del campo, de la gente. Ha creado una gran cantera de periodistas. Hoy podemos decir que ojalá hubiera muchos Miguel Delibes. Su recuerdo, su obra y su persona estarán siempre con todos", afirmó Mariano Rajoy en su discurso de clausura de la XVI Intermunicipal del PP, que se celebra en Logroño.

Ángeles González-Sinde. "Su obra se mantiene actual". La ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, recalcó que "cada año se renueva la legión de lectores" de la obra de Delibes, a la que definió como "nueva y actual" pese al paso de los años. "Era el autor español de narrativa más importante en estos momentos", apuntó, para lamentar especialmente que no llegara a recibir el Premio Nobel de Literatura.

Juan Vicente Herrera. "Murió uno de los imprescindibles". El presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, distribuyó un texto afirmando: "Murió uno de los imprescindibles. Sabíamos que don Miguel había encontrado, hacía tiempo, esa hoja roja que advierte que el librillo de la vida se acaba. Pero se nos viene encima el latigazo feroz de su ausencia, el reconocimiento de la descarnada orfandad en que nos ha dejado".

Julio Llamazares. "De los pocos que quedarán del XX". El escritor leonés Julio Llamazares aseguró que Delibes "será de los pocos autores del siglo XX que quedará en los libros", motivo por el cual "no se muere del todo". "Se trata de uno de esos escritores capaces de contar el mundo entero a través del lugar en el que permanece toda la vida, y de tener trascendencia desde la pequeña provincia", afirmó a Europa Press.

Juan Marsé. "Gran prosista, para mí el mejor". Juan Marsé lamentó la muerte de Delibes, "gran prosista" del que destacó su "manejo de la lengua". "Era el mejor para mí", indicó el catalán. Luis Mateo Díez le calificó como "un clásico" capaz de transformar "la materia de vida en materia de arte". El secretario de la RAE, Darío Villanueva, destacó que sus "palabras, pensadas para continuar, nos acompañarán siempre".

Obras básicas

Luis Alberto de Cuenca, escritor y ex secretario de Estado de Cultura, selecciona para CincoDías cuatro títulos básicos en la bibliografía de Miguel Delibes. No sólo impulsado por cuestiones de calidad intrínseca, algo presente en la práctica totalidad de sus escritos, sino también por su influencia, su valor sentimental y su accesibilidad para posibles nuevos lectores.

El camino. 1950. Edición más reciente en Destino, 2008. "Delibes aporta una de las obras capitales al género de la novela de iniciación, de aprendizaje, que es un territorio de tanta importancia en la historia de la literatura. Me parece una lectura fundamental para un adolescente, tanto por la forma en que el autor se mete en la piel de alguien como él mismo, como por su manejo del lenguaje, y en particular, del coloquialismo".

La hoja roja. 1959. Edición más reciente en el segundo tomo de Obras Completas, 2008, en Galaxia Gutenberg. "Una obra melancólica sobre las reflexiones de un fotógrafo al borde de la jubilación. Sobre todo, interesante porque trata un problema que a Delibes le preocupaba mucho, el de la incomunicación, y las formas para romper los moldes y establecer vínculos. æpermil;l pensaba que nuestra sociedad está basada en la incomunicación y era un defensor del diálogo a toda costa".

Cinco horas con Mario. 1966. Edición más reciente en Destino, 2009. "Un reflejo implacable de las dificultades de la relación marido-mujer en la España tradicional, pero también algo más. La protagonista, Carmen, que monologa ante el cadáver de Mario, no sólo reflexiona sobre ese contexto, sino que también intuye el futuro que llegará con la nueva generación, un papel totalmente distinto para la mujer".

El hereje. 1998. Edición más reciente en Destino, 2008. "Es la única ocasión en la que Delibes se acercó a la novela histórica, y justo en su obra postrera. El fresco histórico de la España tardorrenacentista que lleva a cabo es admirable, en particular el hermoso retrato que hace de su Valladolid. En ese contexto, el de la intransigencia y la inquisición, Delibes predica la tolerancia que siempre caracterizó a su figura y su obra".