El saneamiento fiscal, a debate

Europa se aprieta el cinturón para cuadrar las cuentas

Prima el alza de impuestos y el recorte de inversiones y salarios

La mayor recesión de la posguerra se ha cebado con las cuentas públicas europeas. La caída de la recaudación asociada al deterioro económico, el coste de las prestaciones por el creciente desempleo y los ingentes programas de gasto para contener la caída han llevado a una situación cercana a la emergencia en un buen número de países. Las cuentas cerradas de 2009 arrojan en la mayoría de los casos niveles récord de déficit presupuestario. Son especialmente sonados los casos de Grecia, España e Irlanda, con desfases superiores al 11% del PIB, que, entre otros factores, les han llevado al foco de los ataques de los mercados. Pero igualmente lacerante es el 12,6% que sufre Reino Unido, otrora guardián de la estabilidad. Con esas referencias, el descuadre de Francia (7,9%) parece casi una situación desahogada, pero refleja un deterioro financiero preocupante.

La Comisión Europea se ha mostrado comprensiva con lo extraordinario de la situación y ha extendido hasta 2013 el plazo máximo para regresar al umbral del 3% del PIB que marca el Plan de Estabilidad y Crecimiento. Conscientes de las consecuencias financieras asociadas a la falta de credibilidad (extremo en el que Grecia ofrece un triste ejemplo), los Gobiernos europeos se han apresurado a presentar severos programas de ajuste encaminados a volver a la ortodoxia marcada por Maastricht.

En términos de ambición, el caso de España es paradigmático: el plan de reducción de gasto asciende a 50.000 millones de euros en cuatro años, que afectará a todos los ministerios. En paralelo, la subida del IVA, prevista para julio, supone el puntal de una reforma fiscal que también afecta al ahorro, la deducción por vivienda y los impuestos especiales. El objetivo: dividir el déficit por cuatro en otros tantos años, en los que para más inri la economía española convivirá con una tasa de paro que difícilmente bajará del 15%.

La combinación de contención de gasto y subida de impuestos es también la vía escogida por Irlanda, otra de las grandes víctimas de la crisis. Protagonista de un milagro económico que la llevó a la máxima renta per cápita de la UE, la isla sufre, como España, la peligrosa combinación de paro galopante y cuentas descontroladas. Dublín plantea una severa reducción salarial para los funcionarios, por un lado, y la supresión de la deducción por vivienda y la creación de nuevos impuestos sobre las emisiones de CO2 y sobre el patrimonio, por el otro. Sus vecinos del Reino Unido, ajenos a la zona euro, no tienen que recuperar la disciplina de forma tan perentoria, motivo por el que Londres aún prevé un déficit del 5,7% del PIB en 2013. Aun así, será menos de la mitad del actual, y para lograrlo ya ha anunciado la supresión de diversos beneficios fiscales y el incremento de medio punto en las cotizaciones sociales.

Exacciones especiales

La oveja negra del euro, Grecia, ha planteado un severo recorte salarial para sus funcionarios y subidas generalizadas de impuestos. Consciente de la gravedad de la situación, el nuevo Gobierno prevé además una exacción extraordinaria para las empresas con beneficios y los titulares de inmuebles de alto valor. Aunque está saliendo mejor parada de los ataques de los mercados, Italia también sufre de un déficit elevado y, sobre todo, de un asfixiante nivel de deuda pública, que alcanza el 115% del PIB (el doble de la española). La receta de Roma afecta también al empleo público, con una menor renovación de plazas y una reforma global destinada a elevar la productividad.

El país que está afrontando las tensiones sobre las cuentas públicas de la forma más atípica es Alemania: la locomotora europea fía su futuro al mantenimiento de estímulos fiscales que potencien el consumo y la actividad empresarial, para incrementar de ese modo el crecimiento económico. El Gobierno de la democristiana Angela Merkel, en coalición con los liberales, ha optado por diferir el inicio del ajuste fiscal a 2011 y consolidar de ese modo la recuperación.

EE UU difiere el ajuste a 2011

Tampoco la primera potencia del planeta se librará de un plan de ajuste severo, aunque la Administración Obama apurará todavía este año los impulsos presupuestarios. El objetivo: apuntalar la recuperación económica de un país en el que el paro se ha doblado desde el inicio de la crisis y ya ronda el 10% de la población activa.

El proyecto de presupuestos para el año fiscal que comienza en octubre, presentado la semana pasada, incluye un incremento del gasto público del 5,7%, hasta alcanzar los 2,7 billones de euros. Por su parte, el déficit presupuestado alcanzaría el nivel récord del 10,6% del PIB. Obama pretende recortar esa cifra hasta el 4% en 2013, mediante la eliminación de programas de gasto público obsoletos y por la mayor recaudación esperada de la recuperación económica. De momento, la prioridad es el paro.