EDITORIAL

Seis intensos meses de ajuste bancario

Seis meses, seis, es el tiempo del que dispone el sistema financiero español para realizar todo el ajuste de sus estructuras si quiere hacerlo con ayudas públicas, que, por otra parte, deberá devolver y remunerar. Ese es el plazo máximo permitido por las autoridades comunitarias a España para el funcionamiento del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), que en ningún caso podrá proporcionar capital a las instituciones que lo soliciten por más del 2% de los activos ponderados por riesgo. Aunque la pretensión del Gobierno era elevar ligeramente ese listón, puede ser suficiente, aunque es posible sobrepasarlo si se reclama de manera excepcional.

Con el FROB aprobado se desbloquean un buen número de operaciones de concentración de cajas de ahorros que precisaban inyección de capital en una primera oleada de fusiones, marcadas casi todas ellas por el sello de la regionalidad, en un intento avalado por las instituciones políticas regionales de blindar las instituciones financieras como si fuesen exclusivamente suyas.

El visto bueno al fondo de rescate coincide precisamente con el relevo en la cúpula de Caja Madrid, una entidad que ha estado al margen de las operaciones de concentración, pero que debe, tanto por tamaño como por necesidades de mejora de sus variables de solvencia, jugar un papel de primer nivel. La llegada de Rodrigo Rato a la presidencia agitará el protagonismo de la cuarta entidad financiera del país, que se ha mantenido en la reserva en los dos últimos años, condicionada por ser terreno para librar batallas políticas que desafinan el buen desempeño y la necesaria reputación de una entidad financiera.

El ex director gerente del FMI y ex vicepresidente del Gobierno está habituado a las decisiones rápidas y cuenta con la autoritas suficiente como para no precisar de la venia política a cada movimiento. La economía española necesita que se recomponga la solidez tradicional del sistema financiero, pero sobre todo de la mitad que configuran las cajas de ahorros, que no han tenido el apremio del mercado financiero y han arrastrado sus problemas más tiempo del debido. Y en la solución debe estar Caja Madrid, protagonizando un movimiento necesariamente interregional que sirva de paradigma para el resto de las cajas, que remueva de verdad el mapa de las cajas, antes de culminar con un segundo proceso de integración en los próximos años.

Los bancos comerciales han hecho saneamientos importantes en 2009. Pero el Banco de España reclama más celeridad en el ajuste del sistema y defiende operaciones de mayor calado que el exhibido hasta ahora. El gobernador apremia por la necesidad que tiene la economía de contar con instituciones en condiciones de dar crédito para contribuir a superar la crisis. Seis meses pueden ser suficientes si están bien aprovechados.