COLUMNA

El favor de Nestlé a Kraft

Una marca de chocolatinas de Cadbury
Una marca de chocolatinas de Cadbury

Nestlé ha hecho un favor a Kraft en su batalla por Cadbury al comprarle su negocio en EE UU de pizzas por 3.700 millones de dólares pagados en metálico. Además, la suiza se ha excluido de la competición por la confitera británica. Ambas cosas son un impulso para la apuesta de Kraft, pero además es preciso que mejore su oferta económica.

El beneficio financiero es limitado. Kraft dice que las plusvalías netas de la venta le permitirán pagar 60 peniques en metálico por cada acción de Cadbury. Al cierre del 4 de enero, el precio bursátil de Kraft valora su oferta en 742 peniques por cada acción de la británica, incluyendo 360 peniques, el 48%, en dinero.

Además, la operación es una transacción bastante ineficiente para Kraft. Aportará sólo 1.320 millones de dólares para la oferta en metálico. Los restantes 2.380 millones se dedicarán a impuestos y a mantener su rating crediticio. Alrededor de 1.000 millones servirán para el verdadero propósito, dado que se adquirirá un negocio con 297 millones de Ebitda, asumiendo que se precisa 3,5 veces Ebitda para mantener el grado de inversión. Lo que implica que la factura fiscal parece muy abultada.

Respecto al abandono de Nestlé de la puja por Cadbury, parece también una ventaja relativa, pues el mercado ya descontaba que era improbable por los problemas de competencia que acarreaba. Ante la noticia, la acción de Cadbury cayó solamente el 3,2% hasta 779 peniques y todavía supera la oferta de Kraft.

La americana tendrá que afrontar aún dos problemas mayores. Primero, debe aumentar el precio si quiere batir la cotización actual de Cadbury. Lo que supone que tendrá que aumentar la parte en metálico si pretende mantener la proporción del 50%. Con las facilidades de los bancos, podría aumentar en 100 peniques, hasta los 460 el metálico y subir la oferta hasta los simbólicos 800 peniques. Esto presionaría realmente al Consejo de Cadbury a negociar.

Por ahora, la decisión de Kraft de mantenerse bajo el paraguas de las normas británicas de absorciones no ha tentado a sus rivales a salirse de la puja. Pero el momento llegará cuando Kraft necesite dar a las accionistas de Cadbury una opción real entre una oferta tentadora o un futuro solitario

Christopher Hughes