COLUMNA

El sector minero se retuerce

La de Xstrata fue una de las ampliaciones de capital más extrañas de 2009. Cuando la minera con sede en Londres lanzó una emisión de títulos de 5.900 millones de dólares, su mayor accionista, el grupo suizo de commodities Glencore, no pudo reunir el dinero necesario para mantener su participación del 34,5%. En vez de ello, Glencore vendió algunas minas de carbón de Columbian a Xstrata, usando los 2.000 millones conseguidos en la operación para comprar nuevas acciones a Xstrata.

El consejero delegado de Xstrata, Mick Davis, dijo que estaba contentísimo de conseguir operaciones de primer nivel a bajo coste. El acuerdo incluía una opción de compra que daba a Glencore el derecho a pagar 2.250 millones de dólares por las minas para el próximo mes de marzo. Ahora tiene el dinero, gracias al bono convertible por valor de 2.200 millones vendido a un grupo de capital riesgo.

Los nuevos bonos se convierten en acciones en caso de OPI, así que la búsqueda de financiación de Glencore puede (o no) ser la precursora de una oferta pública mayor. El acuerdo valora a Glencore en 35.000 millones, una cifra remarcable para una compañía cuyo capital es esencialmente las ganancias retenidas a sus empleados. Una OPI permitiría a todos los empleados cobrar un pellizco.

El bono compra tiempo para Glencore mientras decide si recomprar o no sus minas de carbón.

En enero, cuando Xstrata amplió capitales, los mercados fueron hipnotizados por los problemas de la gestión de la deuda de las compañías. Las condiciones son más sencillas hoy en día. Xstrata debe estar deseando mantenerlas. Entonces Mick puede celebrar adecuadamente la propiedad de este activo de primera clase.

Por Neil Collins