Aniversario

El crac de 1929 o el infierno de los números rojos

El 'jueves negro' marcó el inicio de la mayor crisis bursátil de la historia y de la Gran Depresión.

Cuando la vigente crisis entró en erupción con su crudeza extrema, autoridades políticas, bancos y otras instituciones descubrieron de repente que nuestra insensata codicia nos había llevado a vivir "por encima de nuestras posibilidades". Las consecuencias están a la vista; la encuesta de empleo publicada el viernes revela que el paro registrado alcanza ya en España a 4,12 millones de personas, un 17,93% de la población activa. Pese a la sensación de confianza que ahora se va extendiendo de manera paulatina, un estudio realizado por los economistas Barry Eichengreen, de laUniversidad de Berkeley, y Kevin H. O'Rourke, del Trinity College de Londres, concluye que la economía mundial aún está en un serio peligro. El shock en términos de actividad comercial, industrial y bursátil es tan grave como en el crac de 1929 y la Gran Depresión de los años treinta, de cuyo inicio oficial se cumplen hoy 80 años. Como en el caso de Lehman Brothers el 15 de septiembre de 2008, el bajo Manhattan de Nueva York se convirtió entonces en el epicentro del desastre. Y la frustrada operación de rescate tuvo tintes cinematográficos.

De acuerdo con el relato que el economista John Kenneth Galbraith hizo en su libro El Gran Crac, el 24 de octubre de 1929, que pasaría a la posteridad como el jueves negro,Nueva York abrió al alza, pese a la inquietud ya reinante. La subida fue, sin embargo, fugaz. Con un volumen de negociación descomunal -llegaron a intercambiarse casi 12,9 millones de acciones, cerca del doble del récord histórico hasta la fecha- los precios se desplomaron con rapidez y las fortunas edificadas de formameteórica se disolvieron como azucarillos. A mediodía cundió el rumor de que en el número 23 deWall Street, la sede de JPMorgan, los totems del mundo financiero trabajaban a toda máquina para detener el pánico. Menos de dos horas después, el vicepresidente de la Bolsa, Richard Whitney, entró en el parqué. Los operadores que estaban allí contaron que se le veía "elegante y confiado". Ante la expectación del público, Whitney compró acciones deUS Steel a un precio superior al de cotización. Wall Street suspiró con alivio, el miedo había sido derrotado.

Por supuesto, todo eso no sirvió para nada. Al lunes siguiente, el ajuste bursátil cogió velocidad. El martes 29 de octubre, las caídas registradas en la Bolsa de Nueva York cancelaron las ganancias de los 12 meses anteriores. En cuatro sesiones, el Dow Jones había perdido un 25%. A partir de ahí, el mercado prosiguió su descenso hacia los infiernos, que tocó fondo en el verano de 1932, para entonces el descenso acumulado era del 90%. Wall Street no volvió a los niveles previos al jueves negro hasta, atención, 1954. Para muchos fueron, pues, 25 años de ahorros perdidos, siempre en el afortunado caso de que la empresa en la que estuvieran invertidos no hubiera quebrado antes. Por cierto, Richard Whitney llegó a ser presidente de la Bolsa de Nueva York, pero sus inversiones especulativas le llevaron a la ruina -llegó el momento en que nadie en el parqué quería prestarle dinero- y fue encarcelado en la prisión de Sing Sing (Nueva York) por malversación de capitales.

Las raíces de la crisis se cimentan en dos errores recurrentes de la economía que hoy han vuelto amanifestarse: una suerte de convicción mística de que el precio de un determinado activo no dejará de subir jamás y la puesta en marcha de algún novedoso ingenio financiero que al final siempre se resume en crear activos de deuda respaldados por bienes de fiabilidad variable.

"El pinchazo de la burbuja bursátil de 1929 fue fruto de la constatación de que detrás de las empresas que cotizaban no había un crecimiento real de la economía", confirma JuanHernández Andreu, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Complutense. El profesor Andreu detalla las causas específicas de la Gran Depresión: "Desde el final de la Primera Guerra Mundial se estaba dando una caída constante de los precios relativos del sector primario respecto a los productos industriales. Esta situación desventajosa fue minando la capacidad adquisitiva de la mayor parte de la población y, en consecuencia, la demanda de bienes manufacturados fue ajustándose. Productos como automóviles o viviendas dejaron rápidamente de comprarse. La crisis industrial se combinó con la de consumo".

El descenso de la producción industrial mundial entre 1929 y 1932 fue del 34% y llegó al 44% en EEUU, según las cifras del National Bureau of Economic Research. En 1934, los ratios de actividad industrial aún eran un 18% inferiores a los de 1929. El economista Gabriel Tortella destaca en su libro La revolución del siglo XX que el comercio internacional se contrajo un 70% en 1929 y 1933.

El gasto de los consumidores es un elemento esencial; de hecho, hoy en día, equivale a dos tercios del PIB de EE UU. Al contrario de lo que sucedió en la Gran Depresión, donde la producción industrial estuvo contrayéndose durantemás de tres años, ahora ya se han visto los primeros signos de reactivación. "Pero la cuestión es si la demanda final para esa producción se materializará o si el gasto de los consumidores, especialmente en EE UU, permanecerá débil, provocando que el incremento de la producción vaya directamente a los almacenes, abocando a las empresas a la subsiguiente paralización de la actividad y sumergiendo a la economía en una segunda recesión", avisan Eichengreen y O'Rourke.

La OrganizaciónMundial del Trabajo (OIT) calcula que este año habrá al menos 240 millones de parados registrados en el mundo, un incremento del 12% respecto a 2008. La cifra representa más de cinco veces la población censada en España. La OIT considera que harán falta al menos seis años para que el empleo se recupere de la recesión.

Con todo, los expertos juzgan que la severidad de esta crisis está siendo mucho menor que la del año 1929. "No hay que olvidar que entonces no existía ninguna clase de subsidio por desempleo, que la economía americana era esencialmente agrícola y que hoy los Gobiernos están incurriendo en abultados déficit para paliar la situación", recuerda José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney.

No existen estadísticas equiparables a la metodología actual, pero el impacto de la Gran Depresión en el empleo fue devastador. El Departamento de Trabajo de EE UU estima que el tasa de desempleo de la fuerza laboral -las personas mayores de 14 años de edad- pasó del 3,2% en 1929 al 24,9%en 1933. La tasa no cayó por debajo de los dos dígitos hasta 1941. En el peor momento, más de 12,8 millones de americanos se quedaron sin empleo, con el agravante de que en aquella época constituía un salto al vacío en toda regla. Esta es la tragedia que quedó plasmada en obrasmagistrales comoLas Uvas de la ira, de John Steinbeck, donde a través de una familia de Oklahoma se relataban las penurias de los agricultores arruinados en su épica travesía hacia la tierra prometida de California, donde se darán de bruces con la desagradable realidad. "El alcance de la Gran Depresión fue sustancialmente diferente. El PIB cayó un 25% y un tercio de los bancos y de sus depósitos desaparecieron. Eso pone las cosas en perspectiva", subraya Allan Conway, de la gestora Schroders.

Un hecho diferencial entre 1929 y el momento actual es el diferente papel de los bancos centrales. En la primavera de 1929, la Fed sugirió la posibilidad de elevar los tipos de interés para refrenar el apogeo bursátil. La autoridad monetaria recibió una desabrida respuesta del mundo financiero. El presidente delNational City Bank, Charles E.Mitchell, apodado Sunshine Charley, hizo unas declaraciones incendiarias: "Creemos que por encima de cualquier advertencia de la Fed o de otro organismo, prevalece nuestro compromiso de prevenir toda crisis peligrosa en el mercado monetario". Mitchell venía a decir que elNational City contrarrestaría toda acción restrictiva que pudiera emprender la entonces minúscula Reserva Federal. La fiebre bursátil pudo seguir cabalgando a ritmo bravo hacia su abrupto final.

La Fed también falló a la hora de reaccionar ante la hecatombe. Esta vez, el banco central ha aprobado líneas de liquidez en forma de contratos de permutas (swaps) que pasaron de prácticamente cero a comienzos del otoño de 2008 a 582.000 millones de dólares un par demeses después. El tipo de interés medio de los siete principales bancos centrales del mundo ha tardado menos de un año en pasar del 3% a cifras inferiores al 1%; entonces se necesitaron más de dos años en bajar al 3,5%.

"No se tomaron las políticas adecuadas. Ahora se han tomado políticas monetarias y fiscales expansivas para que el Estado reemplace la caída de demanda privada. Es crucial saber cuál es el momento de retirar los estímulos", subraya Álvaro Anchuelo, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos y autor junto con Miguel Ángel García del libro La economía edificada sobre arena. El MSCIWorld Index cayó un 45% entre septiembre de 2008 y marzo de este año. Desde entonces se ha revalorizado un 70%. Sólo necesita ganar otro 8% para regresar al punto de partida. Una vez pasada la tormenta, la memoria se vuelve frágil. Es vital que la reciente reactivación bursátil no haga olvidar los desafíos que plantea una crisis de dimensión global.

ESPAçA: Una estructura económica que agrava la situación

Manuel Fraga, a la sazón ministro de Turismo, acuñó en los años sesenta el imperecedero eslogan Spain is different, con motivo de una visita promocional al Reino Unido. Y efectivamente, las particularidades de la economía española han hecho que la crisis tenga una repercusión especialmente grave. La tasa de paro del 17,9% es el doble del promedio de la eurozona y, además, España es el único de los grandes países del área que no está dando señales claras de recuperación.xxx Al contrario de lo que ocurre con el resto de los grandes naciones avanzadas, España es el único país para el que el Fondo Monetario Internacional (FMI) no prevé tasas de crecimiento positivas del PIB en 2010.

El Gobierno se está empleando a fondo para contrarrestar la situación y el resultado es que el déficit público se asoma ya al 10% del PIB y requerirá unas costosas necesidades de financiación. Para hacerse una idea, ese desequilibrio en las cuentas del Estado obligará a emitir deuda por un volumen de 100.000 de millones de euros.

"Los problemas particulares de España hacen que la salida de la crisis vaya a ser más difícil, sobre todo para absorber el desempleo y sentar unas bases sólidas que permitan lograr crecimientos estables del 3% o 4%", afirma el profesor Álvaro Anchuelo. "La burbuja inmobiliaria ha sido más fuerte que en otros países, cerca del 60% del crédito bancario está vinculado al sector, el diseño institucional de las autonomías redunda en un exceso de gasto público, a lo que se une un mercado laboral demasiado rígido", resume el profesor de la Universidad Rey Juan Carlos.

ECONOMÍAS EMERGENTES: China se postula como nuevo líder mundial

Con unas tasas de crecimiento meteóricas, China es ya de manera oficial la segunda economía del mundo. El FMI prevé que el gigante asiático registre unas tasas de crecimiento del 9% en 2010. La repercusión de China en el resto del mundo es uno de los grandes hechos diferenciales respecto a la Gran Depresión.

Las suma de las Bolsas de Shanghai y Shenzen da una capitalización de 3,45 billones de dólares, 2,85 veces el valor de mercado de la Bolsa española y por encima de plazas financieras históricas como Tokio, Londres o Hong Kong. Es un hecho inaudito, pues hace tres años, la Bolsa japonesa era 12 veces más grande que la China. Esto también incrementa, no obstante, el riesgo de que el país asiático termine padeciendo una formidable burbuja financiera.

Desde enero, la Bolsa de Shenzhen se ha revalorizado un 90% y la de Shanghai, un 70%. China posee además una cuarta parte de las reservas mundiales en divisas y es el mayor comprador internacional de deuda hipotecaria estadounidense.

Todo el mundo quiere estar allí. Las empresas españolas participarán en los próximos 12 meses en más de 40 ferias comerciales con el objetivo de incrementar sus exportaciones. Por citar sólo algunos ejemplos recientes, Volkswagen invertirá 4.000 millones de euros; la francesa Suez Environnement puja por un contrato millonario de gestión de aguas y la española Viscofan acaba de desembarcar en la zona. El reto para el país es sustituir su perfil exportador (1,43 billones de euros en 2008, el segundo mayor exportador del mundo), por uno centrado en el consumo doméstico.

POLÍTICA MONETARIA: Determinación firme en una intervención pública masiva

El pequeño tamaño que la Reserva Federal tenía en el momento de la Gran Depresión se debe al recelo tradicional estadounidense al intervencionismo. Este resquemor estaba justificado por el recuerdo de las dos primeras autoridades monetarias: el First y el Second Bank of United States cuya actuación fue decisiva para provocar sendas crisis en 1810 y 1819. Tras esta última, Estados Unidos permaneció un siglo sin banco central.

En esta ocasión, el actual presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, ha preferido pecar antes por exceso que por defecto. Si en los años treinta aún imperaba la doctrina del ex presidente republicano Calvin Coolidge de que cuanto menos Estado, mejor, en 2008 fue otro republicano, George W. Bush, el que emprendió uno de los mayores programas de intervención pública de la historia de EE UU.

En marzo pasado, la Fed aprobó el desembolso extraordinario de 1,15 billones de dólares para comprar deuda pública y privada e inundar así de liquidez al mercado. Los tipos de interés se situaron en una horquilla del 0% al 0,25%. El BCE, dentro de una ortodoxia mucho mayor, ha ampliado el rango de activos que acepta como colaterales para prestar dinero y ha bajado los tipos oficiales hasta el 1%. El Banco de Inglaterra también mantiene el precio del dinero en el 0,5%. A todo esto se suman los avales públicos para que los bancos puedan emitir deuda y colocarla en el mercado y ayudas directas, como el tan cuestionado Plan E, en el que el Gobierno español ha empleado 8.000 millones.

DIVISAS: El cuestionado futuro del dólar como moneda global

El billete verde se ha depreciado este año contra todas las monedas de cierta relevanci, con la excepción del yen japonés, que ha perdido cerca del 1% y del yuan chino, cuyo cotización apenas ha variado. En contraste, el pujante real brasileño es hoy un 35% más caro que en diciembre del año pasado y el dólar australiano, cerca de un 32%.

También la maltrecha europa le está comiendo terreno a la divisa estadounidense. La libra se ha apreciado un 12,5% y el euro, que este año ha cumplido su décimo aniversario, un 8%. Aún con todas estas dinámicas, el dólar todavía interviene en un 86% de todas las transacciones mundiales en divisas, de acuerdo con las cifras del Banco de Pagos Internacionales (BIS).xxx La moneda estadounidense es además la que se utiliza en el mercado internacional de materias primas. En los últimos años hay intentos tímidos de modificar esta situación y sustituir al dólar como divisa mundial por los derechos especiales de giro del FMI, tal como ha propuesto China, o por una cesta de monedas. Todos estos proyectos están, sin embargo, en una fase embrionaria y de futuro incierto.

Lo que sí parece más claro es que el camino del dólar va hacia abajo. Los cuatro pilares sobre los que se asienta una moneda fuerte son: superávit por cuenta corriente, capacidad para atraer inversión directa extranjera, productividad creciente y elevados tipos de interés. EE UU sólo está en uno de estos supuestos, que es el de su poder como polo de atracción de inversiones. La debilidad del dólar será uno de los elementos claves para la economía.

EL PATRâN ORO: Valor eterno para el metal precioso por excelencia

El oro ha marcado las relaciones de poder desde la antigüedad más remota. El Banco de Inglaterra consolidó al oro como respaldo para la moneda cuando en el siglo XVIII comenzó a emitir billetes convertibles en el preciado metal.

La extremada sobrevaloración de la libra obligó a la autoridad central británica a elevar los tipos de interés y restringir el crédito a partir del año 1925, generando un enorme descontento social. Atrapado por la ortodoxia del patrón oro, el Gobierno británico no tuvo otro remedio que renunciar a él en 1931, justo cuando España estaba adoptándolo y el Banco de España estaba implementando un riguroso plan de estabilización.

Hacia 1935, todas las grandes economías del mundo habían abandonado el patrón oro, ante las exigencias que el estricto cumplimiento de la convertibilidad planteaba. La conferencia de Bretton Woods en 1944 consolidó la hegemonía total del dólar y restableció el patrón oro. Pero éste quedó finalmente liquidado cuando una fuerte crisis económica obligó en 1971 al entonces presidente de EE UU, Richard Nixon, a suspender la convertibilidad del dólar.

El metal precioso sigue en plenitud como activo de inversión. El carácter de valor refugio y de protección ante presiones inflacionarias está llevando la onza hacia su noveno año consecutivo de revalorización en el mercado de Nueva York, donde ha roto la barrera de los 1.000 dólares por unidad. El valor del oro como refugio tiene un inconveniente grave: si hoy se hiciesen efectivos todos los contratos financieros vinculados al oro, no habría metal suficiente para atender la demanda.

GRANDES GRISIS ECONâMICAS: La virtud de descubrir El Dorado una y otra vez

La creencia de que uno ha sido bendecido con un don y una perspicacia singulares para hacerse, no ya rico, sino inmensamente rico es un hecho recurrente en la historia de la economía.

Entre 1630 y 1637, Holanda entera padeció la fiebre de los tulipanes. El afán enloquecido por adquirir la entonces exótica flor hizo que un bulbo llegase a intercambiarse por un carruaje completo con caballos incluidos, muchos hipotecaron su casa para adquirir la deseada planta. Un siglo más tarde, los franceses cayeron bajo el embrujo del embaucador John Law, que vendió, con el respaldo entregado de Felipe II, regente y duque de Orleans, acciones de una empresa que explotaba unas inexistentes minas de oro en Luisiana (EE UU).

En 1907, J. P. Morgan llegó incluso a invocar al clero para que le respaldase con sus sermones en el rescate de Trust Company of America, causante del primer pánico de Wall Street. Décadas después del crac de 1929, sobrevino otro martes negro en 1987 tras una avalancha de órdenes automáticas de venta. En 1998, la suspensión de pagos de Rusia desencadenó una crisis que dañó gravemente a todas las economías emergentes.

La burbuja tecnológica proporcionó una muestra formidable de locura colectiva. Terra, una empresa recién creada, debutó en Bolsa en 1999 ganando un 213%; en cuatro meses ya se había apreciado un 1.000% y era el segundo valor más importante del Ibex. La empresa, que llegó a costar 157,6 euros por acción, terminó retirada del mercado en 2005 a 3,04 euros.