TRIBUNA

El mito del absentismo

Cíclicamente, la patronal, y especialmente la del sector del automóvil, vuelve a utilizar el argumento del elevado nivel de absentismo laboral como un arma arrojadiza con la que trata de culpabilizar al trabajador de buena parte de los males que padece nuestra economía. Nada más alejado de la realidad. De igual forma que no es cierto que los costes laborales de nuestro país sean más caros que los de alemanes o franceses, tampoco es cierto que el nivel de absentismo de nuestros trabajadores sea más alto que el de franceses, alemanes o polacos. De hecho, si pretendemos ser rigurosos, podemos remitirnos al estudio de la UE elaborado por varios profesores de las universidades de John Hopkins, Texas y UPC, con motivo de su ampliación a 27 miembros y en el que se destaca como principal conclusión que las ausencias por accidente laboral o por enfermedad son más frecuentes, en general, en los países nórdicos que en los del sur de Europa. Igual conclusión se desprende de los datos recogidos en un estudio de la OCDE de 2007 y que corresponden a una década completa de análisis (1995-2005).

La patronal sabe perfectamente que los parámetros utilizados para definir el absentismo no son los mismos entre nuestro país y el resto de la UE. En España se entiende por absentismo todo tipo de ausencias al trabajo, justificadas o no, por enfermedad o no, y se añaden todas las ausencias a excepción de las vacaciones, incluidas las ausencias justificadas y retribuidas como la representación sindical o el permiso para acudir al entierro de un familiar directo.

En la mayoría de los países de nuestro entorno esto no es así. En Alemania, por ejemplo, sólo se entiende por absentismo las ausencias no previstas dentro de la ley laboral o de la Seguridad Social. Se diferencia claramente entre no asistencia y absentismo. Francia, Reino Unido y Bélgica y la misma Alemania centran su atención en las condiciones de salud laboral del puesto de trabajo. Por absentismo entienden la ausencia por enfermedad, quedando la ausencia dolosa en el ámbito del régimen disciplinario de las empresas y no considerándose como parte integrante de la medición pública. Por el contrario sólo Italia y, sobre todo, España incluyen en el absentismo conceptos previsibles y cuyo seguimiento no aporta nada al análisis del fenómeno, como el cumplimiento de las obligaciones militares en el caso italiano o las tareas de representación en el caso español.

Resulta extremadamente temerario utilizar el argumento de un nivel de absentismo elevado para señalar supuestas debilidades de una economía en particular porque las variables y singularidades utilizadas para medir este concepto entre los distintos países son muy heterogéneas. Si tomamos a los fabricantes de automóviles, por ejemplo, observamos que existen diferencias a la hora de medir las distintas variables que definen el absentismo no sólo entre marcas diferentes sino incluso entre distintos centros del mismo fabricante o en distintos momentos.

Pero es que se mida como se mida, la enfermedad común es la principal causa de absentismo en todos los países. Por eso, si desde España todos debemos esforzarnos por convencer a los potenciales inversores de que nuestro país ha sido, es y quiere seguir siendo una potencia industrial, y si entendemos que la pérdida de capacidad de nuestras empresas no beneficia a nadie, entonces no tiene sentido usar los datos como elemento de confrontación, y en épocas de crisis como la actual, muchísimo menos.

Por ello, proponemos que se deje de utilizar el absentismo en interés de una parte para analizarlo, y atacarlo, de forma reposada, científica y serena. Para ello podría definirse un gran pacto social para reducir el absentismo, siguiendo las pautas marcadas por el Acuerdo Interconfederal para la Negociación Colectiva que, por cierto, la patronal se ha negado a renovar este año.

Estamos convencidos de que los empresarios también quieren lo mejor para nuestro país y para sus empresas. Para MCA-UGT, desde luego, España tiene futuro industrial, y eso es lo que debemos proyectar hacia fuera, evitando guerras de cifras y mitos que no benefician a nadie. Y primero debemos acotar qué es absentismo y qué es no asistencia laboral. ¿O vamos a seguir permitiendo que se llame absentismo una baja por maternidad?

Carlos Romero González. Secretario de Política Sindical de MCA-UGT