Secretos de despacho

Sencillez y perseverancia en Muji

De Toca dirige las tiendas de la cadena japonesa de siseño funcional en España.

Si la cadena de artículos de diseño funcional Muji tiene tiendas en España es por la perseverancia de un primo de Joaquim de Toca (Gerona, 1966), director general de la marca en España. 'Era un fan de sus tiendas y en 2004 se puso en contacto con los directivos de Japón para que le cedieran la licencia; al principio respondieron muy educadamente agradeciéndole su interés y dándole largas, pero mi primo siguió escribiéndoles durante un año y, al final, después de visitarnos varias veces, consiguió la licencia', cuenta.

De Toca ayudaba a su primo en la preparación de los argumentos para convencer a los directivos de la cadena. æpermil;l era entonces responsable financiero del grupo Auna. 'Cuando mi primo me dijo que los japoneses venían a vernos me dije que había llegado el momento de ver una tienda'. Así que un fin de semana de marzo de 2005 viajó con su mujer a Milán con ese objetivo. 'Era un día lluvioso, no había nadie en las calles y cola en la puerta de Muji, entramos y me pareció increíble, me encantó, así que a mi primo no le fue muy difícil convencerme de que participara en el proyecto', explica.

La primera tienda Muji se abrió en Barcelona en 2006, después inaugurarían una más en la capital catalana y otras dos en Madrid. La sociedad que tiene la licencia en España es propiedad de la familia Andrés y tiene a la familia Puig, propietaria del grupo Puig Beauty and Fashion, como socio minoritario. De Toca explica que no es un esquema habitual porque la compañía japonesa no suele conceder licencias, sino que prefiere abrir y gestionar sus propios establecimientos. Las únicas excepciones son, además de España, una tienda en Dublín y un acuerdo por el que Muji tiene tiendas dentro de unos grandes almacenes nórdicos.

De Toca no tiene un despacho al uso, sino una mesa en un espacio que comparte con otras cuatro personas. 'Responde a la filosofía de la empresa: sencillez, espacios abiertos y diáfanos; en las oficinas centrales de Tokio sólo hay un despacho, el del presidente, ni siquiera lo tiene el vicepresidente', explica De Toca. El equipo es tan reducido porque la contabilidad y la administración se llevan en la sede de la empresa familiar en Gerona, donde también se gestionan los otros negocios de la familia. 'Aquí atendemos, por ejemplo, los grandes pedidos para empresa, los que no se hacen en la tienda porque requieren envío de correos con presupuesto y más gestión'.

De Toca asegura no echar de menos un despacho tradicional. 'Siempre me ha gustado estar en medio de todo, creo que así tienes más contacto con lo que pasa'. Y no es sólo una frase, porque empieza su jornada laboral a las nueve de la mañana, mirando las cifras de venta del día anterior en las cuatro tiendas, y si alguna vez nota alguna anomalía, para bien o para mal, llama al establecimiento para saber la razón o felicitarles. 'Tienes que estar muy encima para que esto funcione'.

Por la mañana, De Toca atiende el correo, que procura contestar pronto por la diferencia horaria con Japón, y asiste a las reuniones programadas en la pequeña sala anexa al despacho, con vistas a una manzana interior del barrio del Eixample. Cada día va a una tienda y viaja una vez a la semana a Madrid para gestionar las dos de la capital española. Una o dos veces al año se desplaza a Japón y, en ocasiones, también visita la sede europea de la cadena en Londres. Acaba su jornada laboral a las nueve de la noche y sólo rompe el ritmo de trabajo durante dos horas a la semana para aprender japonés y conocer la cultura nipona de mano de un profesor particular: 'No aspiro a escribirlo, es muy difícil, pero sí a poder mantener una mínima conversación', explica.

No hay muchos detalles personales en el espacio de trabajo de De Toca, únicamente una foto en la que aparecen dos de sus tres hijos y un trabajo manual de su hija, de papel, en el que se ven recortadas las letras de Muji. 'Es de un fin de semana que vine al despacho con ella', cuenta.

Ni color ni forma, que sea funcional

Muji es la abreviatura de mujirushi ryohin, que significa productos de calidad sin marca en japonés. 'Es curioso que la cadena sea japonesa, porque son muy marquistas', explica Joaquim de Toca, director general de Muji en España. Empezaron en 1980 con 40 productos 'valorados por su calidad, no por su marca' y ya tienen 8.000 referencias de artículos para la casa, productos de belleza, material de oficina y escritorio, ropa, complementos y artículos de viaje. En Japón está a la venta incluso una casa y los clientes pueden disfrutar de estancias en una especie de urbanización con filosofía Muji. También tuvieron en catálogo un coche, 'que fabricaba Nissan, pero al que no se le veía la marca por ninguna parte'.

La primera regla de los productos es tener un diseño funcional que elimine lo superfluo, y la segunda, colores básicos y neutros, fáciles de combinar. Las dos las cumplen tanto la camisa blanca como el reloj negro que lleva De Toca, quien asegura que también viste ropa interior Muji. La cadena tiene 52 empleados en España, y aumenta mucho en momentos puntuales, como Navidad, cuando, advierte, es muy posible encontrarlo en alguna de las tiendas.