Igualdad

Las mujeres ocupan sólo el 23% de los cargos directivos

Los grandes cargos directivos siguen estando reservados para los hombres en España, sólo el 22,6% están ocupados por mujeres. Su peso disminuye cuanto más grande es la empresa. Tienen peores puestos, salarios más bajos y más ataduras familiares, por las que ocupan el 80% de los trabajos a tiempo parcial.

Ni el Ministerio de Igualdad, en su año de vida, ni el último lustro de políticas sociales a favor de las mujeres han logrado mejorar su situación en el status empresarial. Aunque en términos absolutos las directoras de compañías privadas han pasado de ser 81.100 en 2005, a 111.700 en 2008, su peso relativo en estos años sólo ha pasado del 20,9% en al 22,6%. Las mujeres siguen protagonizando bajos ratios de responsabilidad en las grandes empresas, obtienen sueldos más bajos que los hombres y cuentan con mayores cargas familiares que ellos.

El número de mujeres que han alcanzado altos cargos en empresas desciende proporcionalmente cuanto mayor es el tamaño de la compañía, según los datos de 2008 publicados por el INE. Mientras que son gerentes prácticamente en la mitad de los negocios sin asalariados (fundamentalmente comercios y hostelería), no llegan al 29% de puestos directivos en aquellas empresas con menos de 10 empleados. La cifra es aún menor en las grandes compañías. Basta con comprobar que las mujeres apenas tenían una presencia del 6% en la presidencia y los consejos de administración de las empresas del Ibex 35, en 2007. Y eso que el porcentaje triplica la tasa de 2005.

Destaca también la diferencia entre sexos según su modelo de ocupación laboral. El 80% de los dos millones y medio de personas que trabajaron a tiempo parcial el pasado año fueron mujeres. El informe publicado por el Instituto de la Mujer y el INE, Mujeres y hombres 2009, revela que los motivos para optar por la jornada reducida son muy diferentes. Aunque en torno al 40% de cada sexo la elige por no haber encontrado un empleo a tiempo completo, el segundo motivo especificado por los hombres para hacerlo es que están recibiendo algún tipo de formación. En el caso de ellas, sólo un 8,5% lo hace para compaginarlo con sus estudios. Por el contrario, un 18,3% se encuentra al cuidado de menores, incapacitados o ancianos. Para otro 11,6% la opción les viene impuesta por obligaciones familiares o personales.

Precariedad laboral

Esta situación las aparta, en muchos casos de los empleos de responsabilidad, generalmente a jornada completa. Prácticamente una de cada cuatro mujeres que trabaja lo hace a tiempo parcial. La proporción entre los hombres no llega a uno de cada 20.

El Instituto de la Mujer achaca a este tipo de contratación parte de la diferencia salarial existente entre géneros. Aunque trabajan con los datos de 2006, estos muestran que entonces los hombres cobraban de media un 30% más de salario bruto que ellas. Un estudio de CC OO indica, además, que la precariedad laboral hace que la cobertura de la protección por desempleo femenino sea un 21% menor que la de los varones.

El número de hijos supone otro factor condicionante. La estadística del INE muestra que a mayor número de hijos la tasa de ocupación de las mujeres disminuye casi hasta la mitad -en el caso de tres o más hijos-, mientras que se mantiene prácticamente constante la de los hombres independientemente del número.

Los datos ponen de relieve que el peso de las tareas domésticas y la responsabilidad del cuidado familiar siguen recayendo en las mujeres, lo que perjudica su desarrollo profesional.

Mayor peso en la Administración pública

El acceso de las mujeres a los altos cargos es mayor en la administración pública que en el sector privado. En apenas seis años, la tasa femenina se ha duplicado en los puestos de responsabilidad, pasando de un 16,14% en 2002 a un 32,11% el pasado año. Además, uno de cada tres organismos públicos está dirigido ya por una mujer.

En comparación con el resto de la Unión Europea, el nivel de presencia en los parlamentos nacionales es superior a la media. Con un 36% de mujeres, España ocupa el quinto lugar, por detrás de Suecia, Finlandia, Dinamarca y Holanda.

El Poder Judicial goza de mayor paridad, ya que la tasa femenina alcanza el 45%, llegando a situarse en un 65% en el porcentaje de juezas. Sin embargo, en las altas esferas se repite la segregación. Sólo el 7% de las mujeres accede a un cargo en el Tribunal Supremo.