Batalla energética

Los bancos de Sacyr estudian entrar en Repsol como alternativa a Lukoil

Los acreedores de Sacyr y el Gobierno preparan un plan B para evitar la entrada de Lukoil en Repsol y que la constructora suspenda pagos. Una opción es que los bancos se queden con el 20% de la petrolera con la asunción del crédito de 5.200 millones de Sacyr y con una inyección de capital. Otra salida es que lo adquiera Total, que sólo ofrece 16 euros por acción, frente a los más de 27 euros que se atribuyen a la rusa.

La compra de un 30% del capital de Repsol por parte de Lukoil, que ha provocado un fuerte alboroto político y mediático, puede quedar en agua de borrajas si triunfa el plan B en el que están trabajando los bancos acreedores de Sacyr Vallehermoso y del que no es ajeno el Gobierno. Según fuentes de toda solvencia, las entidades que tienen un mayor peso en el préstamo de 5.200 millones con el que Sacyr financia su 20% de Repsol (el Banco Santander, Caja Madrid, Calyon y Citi tienen más del 40% del mismo) trabajan junto a un equipo de asesores en, al menos, dos opciones: que los bancos ejecuten el préstamo y se queden con las acciones correspondientes o que se dé entrada a la francesa Total en la petrolera española.

En el primer caso, el equipo de salvamento cuenta con un informe jurídico en el que se analizan las nefastas consecuencias para los acreedores financieros de una hipotética suspensión de pagos de la constructora. Si se llegara al concurso de acreedores, los bancos (en total 48) se verían obligados a afrontar una quita en un reparto nada beneficioso de la deuda.

Frente a esto, el plan B contempla, como mal menor, la asunción de esta deuda por parte del grupo de entidades, al que se sumaría una más (quizás La Caixa), que aportaría una inyección de capital añadida, probablemente para compensar la depreciación del valor de Repsol. Como garantías añadidas Sacyr ha venido aportando las acciones de su filial Testa. Para esta ofensiva paralela a la de Lukoil, las entidades piden al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, una parte del cual está totalmente en contra del grupo ruso, el respaldo del Estado.

Lukoil aportará mayores garantías, pero a cambio rebaja su oferta hasta 22 euros por acción

REPSOL 14,83 0,17%
SACYR 2,02 0,25%

Según las fuentes consultadas, esta solución española habría sido auspiciada desde el Ejecutivo, que no descarta otra vía: la entrada de la petrolera Total, que ha sido la única compañía que ha llegado a mantener negociaciones avanzadas junto con Lukoil para la compra de Repsol. Esta opción francesa, que apoya el Banco Santander, tiene un inconveniente para Sacyr: la gala sólo ofrece entre 16 y 17 euros por acción, frente a los más de 27 euros que habría puesto inicialmente Lukoil.

Otros gigantes con los que se llegó a contactar, como Shell o Eni, parecen descartadas. En este último caso, resultaría políticamente incorrecto la entrada de una nueva italiana en el sector energético español, tras la compra de Endesa por parte de Enel.

Mientras tanto, aunque con directivos de un menor nivel, los bancos siguen diseñando un plan de refinanciación del préstamo de Sacyr que se traspasaría a Lukoil. La propuesta está prácticamente cerrada y podría entregarse hoy. Según fuentes próximas a estas negociaciones, los rusos están dispuestos a ofrecer parte de su patrimonio como garantía añadida a las acciones de Repsol pero, a cambio, reducirían su oferta inicial hasta un entorno de 22 euros por acción. En ese punto, las entidades están valorando el riesgo de aceptar activos en suelo ruso.

En el ánimo de los representantes de los bancos en estas negociaciones pesa la sospecha de que se trata de un proceso que resultará inútil si prospera el plan B. De tener éxito éste, se podría saldar con el relevo en la presidencia de Sacyr y quizás también en la de Repsol, según las fuentes anteriormente citadas.

Más allá de Lukoil

La junta directiva de Aemec mantendrán la presión sobre el proceso de desinversión de Sacyr y La Caixa en Repsol aunque se desbarate la oferta de Lukoil. Los minoritarios tienen una reunión concertada con Mariano Rajoy el próximo miércoles.

Brufau: 'El que quiera el control que lance una opa'

El presidente de Repsol, Antonio Brufau, afirmó anoche que si alguien quiere controlar su empresa 'tendrá que lanzar una opa por el 100%'. El ejecutivo emitió el mensaje durante su discurso en la copa navideña de la empresa. Brufau argumentó que para obtener el mando de Repsol no sería suficiente un paquete de acciones inferior al 30% del capital. Y añadió que con el 29,9% que pretende Lukoil sólo se puede ganar trato preferente en el consejo de administración.

Una horas antes, el directivo de Repsol había mantenido una reunión con miembros de la Asociación de Accionistas Minoritarios de Empresas Cotizadas (Aemec). Tras el encuentro, el colectivo que encabeza el abogado Javier Cremades se reafirmó en su argumento de que Lukoil no puede entrar en el capital de Repsol si no lo hace a través de una opa.

Según fuentes de Aemec, Brufau se comprometió a informarles semanalmente sobre la batalla por el control del accionariado.

'A la vista de las informaciones aparecidas en prensa, Lukoil está dispuesta a pagar una prima de control', dicen las mismas fuentes. Aemec también argumenta que existen indicios de concertación entre la firma rusa y La Caixa, segundo partícipe de Repsol, para impulsar un cambio de propiedad.

Ambos puntos, según los minoritarios, obligan al lanzamiento de una oferta por el 100% del capital a pesar de que Lukoil negocia por un porcentaje inferior al 30% (el 20% en manos de Sacyr más un 9,9% de La Caixa y Caixa Catalunya) que marca la ley de opas.

Las europeas temen los mercados de la española

Aunque parezca una paradoja, tanto la excelente posición que Repsol tiene en España como el riesgo que mantiene en Latinoamérica son inconvenientes que las petroleras europeas han medido a la hora de barajar la entrada en su capital. Repsol es titular del 40% de la red de gasolineras de España, cinco refinerías en la península y es el primer operador español de GLP (butano y propano). Una concentración que, según un experto del sector, Repsol mantiene porque es española, 'pero que no se admitiría si el propietario fuese un extranjero'. Y eso 'lo saben las petroleras europeas', añaden. Compañías como Shell, Total o Eni saben que si decidieran comprar Repsol, tarde o temprano, se les obligaría a desinvertir parte del negocio, con lo que se perdería esa posición. Esa es la experiencia que algunas han vivido en sus fusiones. Más aún si la candidata fuese Total, cuya filial, Cepsa, ya tiene un 20% del mercado. La francesa controla un 48% de la segunda petrolera española, en la que tiene como socio el Santander, que tiene un 38%.

Las multinacionales del petróleo han sopesado esta cuestión y saben que condicionaría el precio de la compra, así como el riesgo que Repsol tiene en los países del Cono Sur (donde genera buena parte de su cash flow) y en los que muchas de las grandes corporaciones europeas también están presentes. Países como Argentina, Bolivia o Ecuador han desatado incertidumbres fiscales y contractuales.

Si el comprador es extracomunitario, su gran problema es el de la liquidez, señala un analista.