Crisis financiera

Washington rescata a Citigroup

Las autoridades llegaron ayer un acuerdo para intervenir y salvar a un Citigroup que la semana pasada fue empujado por el mercado contra las cuerdas. Minutos antes de la media noche, un comunicado conjunto de la Fed, el Tesoro y el Fondo de Garantía de Depósitos (FDIC) afirmaba que el Estado va a garantizar a unos 306.000 millones de dólares en activos potencialmente tóxicos de su balance, el origen de la desconfianza en el banco por parte de los inversores.

Además de la garantía de los activos, el Tesoro inyectará otros 20.000 millones de dólares en el banco dirigido por Vikram Pandit. Hace apenas unas semanas, Citigroup había recibido otros 25.000 millones del Tesoro como parte del Plan Paulson para rescate de la banca o TARP.

La garantía de los activos es una novedad que no se había ensayado de esta manera anteriormente. El Gobierno acuerda proteger 306.000 millones, que se calcula que sea casi el 75% de su cartera de riesgo y contiene títulos apoyados en hipotecas residenciales y comerciales. Pero lo hace a través de distintas instancias. Para empezar, Citi debe asumir los primeros 29.000 millones de las pérdidas que se deriven de sus activos. Por encima de esta cantidad, el Tesoro absorbería 5.000 millones. Los siguientes 10.000 caerían bajo responsabilidad del Fondo de Garantía de Depósitos (FDIC en sus siglas en inglés) y cuando excedan estos, es la Reserva Federal la que se hace cargo a través de un préstamo.

Además, Citigroup se compromete a poner en marcha un plan para modificar hipotecas y evitar más embargos. Es un plan que el FDIC ya ha puesto en marcha en IndyMac, uno de los bancos que se ha hundido en esta crisis y cuyos depósitos tuvo que proteger.

CITIGROUP INC. 47,86 3,26%

De nuevo el Estado, es decir, los contribuyentes, asumirán las pérdidas provocadas por el riesgo desordenado asumido por la banca al calor de la burbuja inmobiliaria. El acuerdo entre el Estado y el banco no ordena el reemplazo de la cúpula directiva de la entidad, el consejo de administración o alguno de sus responsables. Lo que si estipula es que se emitirán 7.000 millones en acciones preferentes, con un dividendo del 8%, a repartir entre el Tesoro, que se queda con 4.000 millones, y la FDIC que se hace con los 3.000 millones restantes. Adicionalmente, se prohíbe que el dividendo común esté por encima de un centavo sin el consentimiento del Gobierno y se pide al banco que presente al Gobierno un plan para su aprobación que contenga un esquema de compensación de ejecutivos que bonifique a rentabilidad a largo plazo y que tenga límites apropiados.

Los riesgos del balance han sido el origen de la desconfianza de unos inversores que ya han visto como el banco sumaba 20.000 millones de dólares en pérdidas en los últimos cuatro trimestres y podría tener problemas para cubrir las que se descuentan que están por venir. El riesgo de no actuar es elevado como ya mostró el hundimiento desordenado de Lehman. Citigroup, un banco con dos billones de activos en sus libros, y algo más de un billón fuera de ellos, tiene 200 millones de clientes en casi todo el mundo. La entidad, dirigido por Vikram Pandit, es un ejemplo más de lo que se considera una entidad "muy grande como para que se pueda dejar caer". Desde el jueves, Wall Street consideraba que la intervención era inevitable para no desestabilizar aún más el sistema financiero pero esta vez tendría que funcionar a largo plazo.

Será una más. La Fed está inyectando liquidez y tiene abierta la ventanilla de descuento con unos tipos muy bajos. El Tesoro puso en marcha recientemente el TARP y ya se han agotado casi 300.000 millones con inyecciones de capital. Recientemente, Paulson admitió que su departamento ha descartado la compra de activos tóxicos una medida muy compleja y de riesgo que podría haber aliviado de la carga que ahora se revela en los balances de las instituciones financieras. Cuando Paulson aclaró este punto, comenzó a caer la confianza en el sector financiero de nuevo. Citigroup fue uno de los bancos a los que se forzó a aceptar una inyección de capital de 25.000 millones de dólares. El viernes, a cierre de mercado el valor en Bolsa de la firma era menor a esta cantidad.