Cumbre del G20

Zapatero afirma que hay que poner orden en los mercados financieros pero no sustituirlos

La cumbre del G20 arrancó ayer con una cena en la Casa Blanca a la que asistieron todos los participantes a esta reunión. Durante el encuentro se habló de la necesidad de poner en marcha un estímulo fiscal a nivel mundial que sea coordinado para que tenga eficacia, algo que está impulsando el primer ministro británico, Gordon Brown. Fuentes de la delegación española indicaron que España y otros países están dispuestos a estudiar la medida.

Varios de los asistentes a la cumbre de Washington se preparan para la foto de grupo
Varios de los asistentes a la cumbre de Washington se preparan para la foto de grupo

El presidente español ha intervenido en la primera parte del plenario que ayer reunió en Washington a los países del G20 para pedir una nueva regulación del sistema financiero que incluya más mecanismos de control y más transparencia. Para ofrecer certidumbre a los mercados, estas reformas y la nueva regulación deberían estar acabadas en el plazo de un año explicó.

Zapatero también ofreció su posición dentro del debate ideológico que se plantea en esta cumbre sobre el papel de los estados y de los mercados, la contenciosa base de trabajo de esta reunión. Para el presidente español, la responsabilidad del Estado ahora es la de reactivar la economía y poner orden en los mercados financieros, pero no sustituirlos.

Según fuentes del Gobierno, Zapatero dijo que se trata de intervenir pero no de sustituir o coartar la libertad de los mercados sino de dar seguridad con su labor de supervisión dentro del estado de derecho. Para el presidente, el papel de los estados ha sido decisivo para apoyar el fuerte crecimiento de los últimos 10 años.

Eso si, el presidente señaló que había que establecer una nueva cultura corporativa en las empresas para evitar salarios astronómicos y compensaciones injustificadas. Para él esto sería objeto de recomendación y no regulación.

En la misma línea de lo señalado ayer en la cena organizada por George Bush, anfitrión de esta cumbre, el presidente español volvió a pedir una acción coordinada de los estados para reactivar la economía con políticas fiscales. El estímulo fiscal es algo que ha planteado el primer ministro británico, Gordon Brown, y que España y otros países están dispuestas a estudiar. De hecho, Zapatero dio ayer un paso más al utilizar su intervención para decir que las presidencias sucesivas del G20 tienen la misión de asumir la tarea de velar por la coordinación de este esfuerzo.

En este sentido, para Zapatero es importante lanzar un mensaje de confianza a los ciudadanos de que se va a reactivar las economías. A su juicio, la crisis mundial es intensa.

El presidente dijo que esta crisis no debe debilitar las acciones para solventar otras crisis mayores e intolerables que son las nacidas de la desigualdad y la pobreza en el mundo. "No podemos escatimar ninguna energía en la lucha por cumplir con los objetivos del milenio".

Zapatero habló durante los diez minutos establecidos para cada país en un turno de intervención que abrió Arabia Saudí porque el rey tenía que ausentarse de la cumbre. Las intervenciones se han centrado en la necesidad de recuperar la confianza de los mercados y de los ciudadanos en la economía, en el diseño de los futuros grupos de trabajo, la reforma del FMI y el Banco Mundial, la necesidad de alcanzar un acuerdo sobre comercio mundial y prestar atención a la cuestión de los salarios en las empresas.

Brasil aboga por la continuidad de España

Celso Amorim, ministro de exteriores de Brasil, dijo ayer que el G20 debería contar con la presencia de España de forma continuada. Este país tiene en este momento la presidencia del G20. Desde la presidencia se agradeció el ofrecimiento porque se espera seguir formando parte de este proceso.

España participa en esta cumbre porque Francia que participa como miembro del G7 y por ser presidente de turno de la UE, ha cedido una de su sillas. En la misma situación están Holanda y la República Checa. Todos ellos, incluida Francia, han ido bajo la bandera europea.

Cena de llegada

El presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, fue el noveno invitado en llegar a la cena a la que invitó ayer en la Casa Blanca el presidente de EE UU, George Bush. Alrededor de una mesa en la que se sirvió codorniz y cordero, los líderes del G20 además de España, Holanda, el FMI, la ONU y el Fondo de Estabilidad Financiera (FEF), dieron comienzo de forma oficiosa a los trabajos de la cumbre que hoy se celebra para buscar soluciones a las crisis globales.

La cena dió ocasion de hablar a todos los líderes allí reunidos. Según fuentes de Moncloa, Zapatero expuso que se ha llegado a este "estancamiento total porque han fallado los mecanismos de regulación y supervision". No obstante, el presidente afirmó que los fundamentos de la economía no son malos y "se puede y se debe salir de esta situación aunque para eso se precisan acciones coordinadas".

Una de estas acciones es el plan de estímulo fiscal. España y otros países están dispuestos a estudiar esta medida. EE UU adujo que no podia comprometerse por que Bush deja la presidencia el 20 de enero. Curiosamente los democratas, mayoría en las cámaras y el próximo presidente, Barack Obama, están intentando impulsar una medida de este tipo. Obama se ha comprometido a que si no sale en lo que queda de legislatura sera lo primero que haga.

Zapatero explicó anoche que además de la economía financiera, para la que ya se han tomado medidas de forma coordinada, hay otra economía real que necesita de un estímulo para dinamizar la demanda y la actividad económica.

La necesidad de coordinar una política fiscal y monetaria expansiva es uno de los acuerdos que se incluyen en el borrador de medidas que puede aprobar el G20 hoy y que ayer seguía siendo objeto de discusión. Además, otro de los puntos de este borrador contempla la cuestión de las responsabilidades. Y según esta redacción, sujeta a cambios, los acusados son el sistema financiero, los politicos y los que han fallado en la supervision y regulación.

"Hola, ¿qué tal amigo?"

Hola ¿qué tal amigo?"Así de campechano recibió ayer George Bush a la entrada de la Casa Blanca a José Luis Rodríguez Zapatero. En una ceremonia perfectamente orquestada, el presidente del Gobierno español fue el noveno en llegar a la sede de la presidencia de EE UU, algo que hace por primera vez. Bush le dijo que estaba "encantado de verle" y le agradeció su presencia.

Antes de la cena, los líderes de todos los países del G20, además de los del FMI, la ONU y el Fondo de Estabilidad Financiera, firmaron en el libro de honor de la Casa Blanca.

Zapatero se sentó entre la alemana Angela Merkel y el ministro de finanzas holandés, quien tuvo que sustituir al presidente Jan Peter Balkenende. Este canceló su participación en la cumbre debido al fallecimiento de su padre.

La delegación española no se encontrará con los emisarios de Barack Obama a esta cumbre, la ex secretaria de Estado, Madeleine Albright, y el ex legislador republicano,Jim Leach, porque, según fuentes de Moncloa, Zapatero ya ha hablado con Obama tras su victoria y el ministro de exteriores, Miguel Ángel Moratinos, se encontrará el miércoles con Albright.