Secretos de despacho

Confort en Baruc Corazón

El diseñador trabaja en un espacio luminoso y acogedor, rodeado de prendas.

Le gusta su nombre porque en hebreo significa bendecido, lo mismo que el nombre de Barack en árabe. Dicho esto, el diseñador Baruc Corazón, madrileño, de 43 años e hijo del también diseñador Alberto Corazón, entra en materia y asegura ser bastante austero a la hora de trabajar. Tan sólo un papel, un lapicero, el ordenador Mac y un repertorio de muestras de telas con las que trabajar. Es disciplinado, una costumbre aprendida tal vez en la prestigiosa escuela de diseño londinense Saint Martins. 'Porque la inspiración te tiene que llegar trabajando. No espero a que me llegue por casualidad'.

Es de rutinas y todos los días plasma todo aquello que le pasa por la cabeza en un papel o en el ordenador. Desde pequeño ha vivido rodeado de diseño, 'pero me he dedicado a un área, a la moda, en la que mi padre no ha trabajado'. Antes que diseñador, Baruc Corazón quería dedicarse a la escritura, 'pero luego encaminé mi profesión hacia lo que más conocía y hacia lo que más me gustaba'. Fue siempre uno de los consejos que le dio su padre, y también que se formara adecuadamente.

Además de estudiar en el citado centro británico, cursó Empresariales en Icade, 'con el fin de completar mi formación, ya que para dirigir una empresa tienes que tener conocimientos de gestión, pero sobre todo tener la cabeza bien amueblada'. Porque, añade, no es tanto lo que estudias como la estructura mental que se crea con el estudio. La idea de formarse fuera de España le dio un barniz internacional, 'lo hice porque en España no había en ese momento ningún centro de formación artística interesante'. Pero, además, 'si quieres dedicarte al diseño en serio, tienes que convertirte en empresario, porque cuando diseñas has de pensar en que lo que haces tiene que tener salida en el mercado'.

Su proyecto de empresa pasa por lo que él define como diseño 'democrático' de moda, con prendas unisex en las que, además del corte, lo que importa es la materia prima, el algodón, la lana, la seda. Sus señas de identidad son un cuello exclusivo, el gemelo de plata, los botones de nácar y un logotipo de comillas. Baruc Corazón viste de sí mismo para la entrevista. Acaba de estrenar una camisa de seda natural italiana de calidad twill con un estampado clásico tipo paisley, una edición limitada, bautizada como The London Dream, que ha realizado por encargo de la ginebra premium de González Byass, London Gin.

Este proyecto enlaza con la idea que tiene de empresa, 'global y coherente, con prendas dirigidas a todo el mundo, de cualquier edad y condición física'. Y añade que la forma de una camisa y su estructura está muy relacionada con lo que ha de ser una organización que trabaja en equipo'. Porque, aunque él es la cara visible de la compañía, 'cada persona ha de tener un papel asignado, de manera que no hay ninguna jerarquización'. No le gusta y tampoco ejerce. 'Mi gran utopía es poder delegar lo máximo posible, pero sé que en ocasiones es imposible, aunque procuro rodearme de gente capacitada para poder hacerlo'.

Precisamente, en la búsqueda del mejor talento, pero sobre todo de 'personas de confianza', es en lo que más se emplea a fondo. 'No es fácil encontrar personas que encajen en un determinado estilo de dirección. Cuando esto ocurre, sientes total confianza para delegar'. Una de las tareas más ingratas para Baruc Corazón es controlar la producción. 'Lo que hago tiene un sello muy personal, y controlar que todo salga perfecto es complicado. No puedo permitirme ningún desliz y soy muy exigente'.

El pasado mes de marzo abrió su primera tienda ubicada en una de las zonas más atractivas de la ciudad dentro del soho madrileño. El objetivo a corto plazo pasa por la apertura de nuevos espacios, todos abiertos a la calle, en Barcelona y explorar el mercado internacional. 'Lo primero que quiero hacer es consolidar la marca y que se entienda bien el concepto de moda que quiero trasladar a la calle', afirma el diseñador.

Inseparable de sus cuadernos

Trabaja todas las horas del día. No desconecta. 'Cuando tienes un negocio es muy difícil, porque siempre surgen cosas y buscas cómo mejorar'. Aparenta tranquilidad, aunque él asegura que es muy nervioso y le gustar tener todo ordenado, 'pero no soy nada maniático, lo único que tiene que haber relación entre lo que está en tu cabeza y lo que ven tus ojos'. Trabaja en cualquier espacio de la tienda, pero su preferido es un coqueto rincón decorado con prendas de sus colecciones.

'Me gusta cambiar el orden de las cosas y renovar la decoración de manera que esté relacionada entre lo que pasa fuera y lo que sucede dentro'. Porque un espacio que no se toque nunca, dice Baruc Corazón, es peligroso. 'Lo importante es poder cambiar las cosas para que estén bien ordenadas. El caos me altera mucho'. Por ello, no le tiene mucho apego al despacho. 'Trabajo en cualquier espacio, ya sea en un avión o en un tren de alta velocidad. En la oficina siempre hago trabajo resolutivo'. En su mesa siempre hay unos cuadernos en los que esboza sus ideas.