Un cambio desde arriba o desde abajo

Republicanos y demócratas fundamentan en las situaciones más extremas la necesidad de un 'cambio'

En mayor o menor medida, tanto demócratas como republicanos han presentado durante las convenciones de sus partidos un EE UU muy sombrío desde el punto de vista económico y social sobre el que han fundamentado la necesidad de sus programas de 'cambio'. A la hora de poner ejemplos de qué es lo que se tiene que arreglar, se han recordado historias de personas enfermas y sin seguro médico con apenas el salario mínimo o padres que deben trabajar varios turnos para poder cubrir las necesidades básicas de sus familias.

Si bien estas situaciones no son generalizadas, lamentablemente, existen en el país más rico del mundo. Lo peor es que la descomposición de la red social ha aumentado las posibilidades de caer en esos dramas y más en una crisis como ésta en la que, para empezar, el ritmo de embargos de casas ha llegado al mayor nivel en tres décadas. La ansiedad crece.

Según el censo, el nivel de ingresos medios familiares fue menor en 2007 que en 2000

John McCain dice que sabe que hay quien teme no poder llevar comida a su mesa. Por ello propone impuestos bajos con los que sentar las bases para crear una riqueza que luego distribuya el mercado.

¿Hay mucho 'cambio'? Sus recetas, dice la generalidad de los analistas, son las de los últimos ocho años y según recientes cifras del censo, la pobreza en 2006 y 2007 se mantuvo en el mismo 12.5% de la población y los ingresos de las familias estuvieron por debajo de los de 2000.

Barack Obama ha enfatizado la necesidad de revitalizar el sueño americano que en teoría impide estas situaciones dramáticas. E insiste en que hay que ayudar a la economía a crecer desde abajo, apoyando a las clases medias y no desde arriba, esperando a que la riqueza se distribuya.

Su programa puede contener medidas novedosas, pero su objetivo no es original y, en cierta medida, mantiene el espíritu e incluso la letra utilizada por otro presidente de su partido. 'Estos tiempos piden planes que depositen su fe, una vez más, en las personas olvidadas (the forgotten man) que están en la base de la pirámide económica', dijo Franklin D. Roosevelt en su campaña de 1932.