Divisas

La libra se estabiliza frente al dólar tras alcanzar mínimos históricos

La libra esterlina ha logrado estabilizarse frente al dólar tras haber alcanzado a principios de esta semana mínimos históricos respecto a la moneda de Estados Unidos y al euro y pese a mantenerse todavía en el nivel más bajo en 12 años.

La divisa de Reino Unido cayó a los peores índices respecto a la norteamericana en 30 meses tras llegar a una equivalencia de 1,7669 dólares, si bien logró recuperarse ligeramente hasta los 1,771 gracias al sector servicios, que superó las estimaciones. Con todo, la evolución continúa el pronunciado descenso experimentado el pasado mes, después de que en julio el valor de la libra doblase al del dólar.

Con todo, la moneda estadounidense ha venido ganando terreno en las últimas semanas y ya el pasado martes vio cómo su correspondencia con el euro se recortaba por octavo mes consecutivo, hasta los 1,44 dólares. Los analistas atribuyen esta recuperación del dólar a la caída del petróleo, que este miércoles presentó el precio más bajo en cinco meses.

Además, consideran que su refortalecimiento respecto a la libra responde a que las previsiones para Estados Unidos son más positivas que las de Reino Unido o las economías de la eurozona.

En este contexto, la debilidad de la divisa británica añade preocupación a la situación de la economía de las islas, que en el segundo trimestre de este año experimentó por primera vez desde 1992 un parón en su crecimiento y que se enfrenta a una recesión antes de que acabe este año, según auguró la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Por ello, la economía se ha convertido en el mayor desafío del Gobierno de Gordon Brown, hundido en las encuestas y con derrotas electorales encadenadas que el propio primer ministro atribuye a la preocupación de los ciudadanos por la crisis internacional y el aumento de la presión de las facturas y del coste de la vida en su conjunto.

En consecuencia, Downing Street ha coordinado una estrategia con la que pretende recuperar la confianza no sólo de los votantes, sino del propio partido, con actuaciones ante las principales inquietudes de los británicos en materia de vivienda o ayudas ante el incremento de la energía y los alimentos.

Sin embargo, este paquete de medidas, que presentará paulatinamente en este reinicio de curso político, ha suscitado dudas en torno a la financiación, especialmente ante la severa evaluación de la crisis realizada por el ministro de Hacienda, Alistair Darling, quien consideró que "se podría decir que es la peor en 60 años".