Análisis

Las materias primas pierden fuelle

Alimentos, energía, metales básicos o preciosos... Todas las materias primas, sin excepción, han vivido una explosión alcista este año que se ha visto interrumpida con brusquedad en las últimas semanas.

Tras alcanzar niveles nunca vistos y exageradamente altos con respecto a los factores fundamentales de oferta y demanda, los precios se han desplomado coincidiendo con el deterioro de las perspectivas económicas mundiales. El petróleo ha caído el 23% desde los máximos históricos de julio, el oro ha perdido un 19%; el cobre, el 16%, el trigo, un 30% y el maíz, el 28,2% por citar algunos ejemplos. ¿Ha concluido el mercado alcista para las materias primas?

Los expertos no lo tienen claro. No prevén rebotes importantes en el corto plazo, al menos hasta que no se despeje el panorama macroeconómico, aunque tampoco descartan que la espiral alcista de precios continúe en el futuro. Argumentan que la creciente demanda de los países emergentes no ha hecho más que empezar en un entorno aún dominado por las restricciones en el lado de la oferta.

Las expectativas de crecimiento de los emergentes, países que han empujado la demanda de materias primas en los últimos años, se perfilan como una de las claves. Y los indicadores recientes pintan un escenario más complejo que hace unos meses. Reflejan que los problemas de crecimiento se han trasladado de EE UU a Europa y Japón, a la vez que empiezan a afectar a las economías emergentes.

'El temor a la destrucción de la demanda en un contexto de desaceleración económica global y de subidas sustanciales de precios este año explica las caídas recientes de las materias primas', comenta Goldman Sachs. 'Las ventas se han desatado una vez que el mercado ha reconocido que la economía europea se está desacelerando y que los elevados precios de las materias primas han tenido un efecto negativo en la demanda', añade David Donora, director ejecutivo de materias primas de Threadneedle.

La normalización en las condiciones de los principales proveedores de materias primas, después de haber afrontado restricciones en su capacidad productiva por el clima, fricciones geopolíticas o el retraso en la maduración de la inversión, así como la reducción del componente especulativo en la negociación de materias primas son otros factores que están detrás de la corrección, según Moody's Economy.com.

Algunos expertos señalan el repunte del dólar como otra causa más del desplome reciente debido a la correlación que ha existido este año entre las dos variables. 'Muchos inversores encontraron refugio en las materias primas y el repunte reciente del dólar, tras romper 1,5 unidades por euro, es una noticia que ha tumbado las materias primas', comenta Pablo Piquero, de Inversis Banco. Otros no lo tienen tan claro. 'No me atrevería a decir si es el dólar es el que ha arrastrado a las commodities o si ha sido al revés. El dólar estaba infravalorado y eso, unido a la expectativa de que Trichet no suba los tipos este año, los malos datos de EE UU y el bajo volumen de negocio de agosto ha acentuado los movimientos', explica Ignacio Dolz de Espejo, director de estrategia de A&G. 'La percepción de que la economía europea se debilita es el mismo motivo que ha desatado el movimiento bajista en materias primas y el repunte del dólar', añade Donora.

Una vez analizadas las causas de la caída, la pregunta que queda en el aire es si hay realmente argumentos para pensar que las materias primas han visto el fin de la aspiral alcista. La mayoría teme que los cambios estructurales en las pautas de consumo, grandes responsables de la escalada de los precios este año, impidan que los recortes recientes de las materias primas sean significativos y duraderos.

'Aunque es verdad que muchos de los inversores que salieron de activos tradicionales y entraron en materias primas como cobertura contra la inflación o en busca de rentabilidades elevadas han vendido, pensamos que en el largo plazo las perspectivas para las materias primas sigue siendo favorables porque hay un importante desajuste entre la oferta y la demanda', explica Manuel Arroyo, director de inversiones de JP Morgan AM.

Algunos incluso van más allá. 'Se necesitan precios más altos para motivar la tan necesitada inversión en capacidad de producción a largo plazo, y hasta que esa capacidad no llegue al mercado, el crecimiento de la demanda seguirá en línea con un crecimiento anémico de la oferta', añade Goldman Sachs. 'A medida que las economías emergentes sean más dinámicas la necesidad de energía y alimentos sólo aumentará' explica Morgan Stanley Investment Management.

Credit Suisse recuerda que China, país que absorbe un tercio de la demanda mundial de materias primas, sufrirá una desaceleración, pero aún así no prevé que crezca a tasas inferiores al 9%. Al mismo tiempo, señala que existe un exceso de liquidez en el sistema que resulta inconsistente con una caída sostenida de los precios.

Eso sí, también señala varios factores que pueden entorpecer repuntes en el corto plazo. 'Desde mayo los bancos centrales no pueden tolerar elevados niveles de inflación por las materias primas, continuamos sosteniendo una visión bajista sobre el crecimiento global, la relajación monetaria en China podría llegar después de datos de crecimiento débiles y los precios del petróleo parecen lo suficientemente elevados para justificar la llegada de energías alternativas'.

Así, la mayoría no cree que el recorrido se haya agotado, aunque sí por el momento. Para Ken Adams, jefe de estrategia mundial de Scottish Widows, la recuperación real no llegarán hasta 2010 aunque no descarta rebotes puntuales, especialmente si la desaceleración resulta menor de lo esperada.

Otros recalcan la importancia de la huida de inversores no comerciales. 'Al igual que la mayor demanda y la especulación pasiva han justificado la subida de las commodities, ahora nos encontramos en una situación casi opuesta de desaceleración y de huida de especuladores que no ha terminado. El mercado alcista indiscriminado de las materias primas podría haber llegado a su fin', dice Benito del Rincón García, director de inversiones de Lloyds Investment España.

Ocurra lo que ocurra en los próximos meses, hay una opinión que domina. Deberemos aprender a convivir con precios más altos a pesar de que el bolsillo de los consumidores pueda respirar algo más en el corto plazo. Los mecanismos de oferta y demanda son la clave para la fijación de precios. Y mientras la demanda siga en aumento y la oferta no consiga crecer al mismo ritmo las caídas de precios serán complicadas. Está por ver, por tanto, si la tan temida desaceleración económica termina mermando de forma efectiva la demanda de materias primas en un entorno de crecimiento mundial más leve pero con potencias como China aún fuertes.

La fuerza de la demanda pesa más que la especulación

El papel de los especuladores en el mercado de las materias primas ha generado mucho debate. Para algunos expertos, la llega masiva de estos inversores explica los precios estratosféricos vistos este año. Otros, sin embargo, reconocen que aunque su presencia ha podido acelerar los movimientos tanto al alza como a la baja, no están convencidos de su influencia en el largo plazo.

'Los que compran futuros sobre el petróleo nunca los llevan a término. Venden antes. En periodos largos actúan dando liquidez al mercado', comenta Ignacio Dolz de Espejo, de A&G. Hay también quien recuerda que con el tiempo los factores de oferta y demanda prevalecen a la hora de fijar precios por encima de todo.

El senador demócrata estadounidese Joe Lieberman, no lo tiene tan claro y ha impulsado una propuesta legislativa que se debatirá en septiembre en EE UU y cuyo objetivo es fomentar la transparencia del mercado de futuros.

Indicios transitorios de una menor necesidad de petróleo

La demanda de petróleo se ha resentido con la escalada de precios, pero hay indicios que indican que se trata de algo transitorio.

Así, en EE UU los inventarios apenas han logrado crecer de manera significativa pese al aumento de producción de la OPEP. 'Esto sugiere que la oferta disponible por la debilidad de EE UU se consume en economías emergentes', explica Goldman Sachs.

Al mismo tiempo, está por ver si esa menor demanda resulta duradera. 'Los precios deben mantenerse en niveles altos para generar cambios en las pautas de comportamiento', añade Credit Suisse.

El lado de la oferta tampoco promete con un excedente aún muy bajo. 'Para que los precios caigan el excedente de la OPEP debe superar el 5% y las previsiones están por debajo para los próximos 4 años', dice Credit Suisse. Las caídas estructurales de producción en México, el mar del Norte o Rusia tampoco ayudan.

Más dolor para los metales industriales que para el resto

Los temidos efectos de la desaceleración no se sentirán igual en la evolución de todo tipo de materias primas y para muchos los metales industriales serán algunos de los más vulnerables.

China consume el 70% de los metales básicos refinados, por lo que cualquier traspiés del gigante asiático puede tener un importante efecto en su evolución futura.

'Pensamos que el mal sentimiento económico frenará la recuperación de los metales industriales', explica Goldman Sachs. Estos expertos, sin embargo, hacen distinciones entre unos y otros metales. En su opinión, las condiciones para el zinc, el níquel y el plomo son especialmente malas por el aumento de los inventarios, al tiempo que ven condiciones más favorables para el aluminio y el cobre, dos metales que se han salvado de la última corrección. 'Los inventarios de cobre están en mínimos históricos y la oferta sigue anémica'.

Los alimentos cuentan con una mayor flexibilidad de producción

Las limitaciones en el lado de la oferta seguirán vigentes muchos años. Un factor que no incidirá en los precios de todas las materias primas por igual. Los alimentos juegan con ventaja para algunos expertos.

'La subida de los alimentos fue exagerada. Si la demanda de cobre aumenta la oferta es poco elástica. Sin embargo, con el grano, conforme suba el precio se pondrán en marcha mecanismos para aumentar la producción. Hay mucha tierra sin cultivar porque no es rentable', explica Dolz de Espejo, de A&G.

No hay duda que es más fácil cultivar un terreno que poner una fábrica en marcha y los expertos creen que los precios de los alimentos se deberían estabilizar en los niveles actuales. El problema es que aún no hay mucho excedente en agricultura, la población mundial sigue en aumento y a medida que las economías emergentes se desarrollen, las necesidades sólo aumentarán.