Valor a examen

El mercado aplaude las compras de Botín

Anuncia la compra de Alliance & Leicester en plena crisis financiera. Los analistas destacan lo barato del precio pero recuerdan la delicada situación del mercado británico

Unos tanto y otros tan poco. El mismo día que la inmobiliaria Martinsa Fadesa tiraba la toalla y anunciaba su suspensión de pagos, Santander comunicaba al mercado un acuerdo para la compra del banco británico Alliance & Leicester en una operación que tendrá un coste total de 2.300 millones de libras (unos 2.800 millones de euros). El importe no es comparable a órdagos anteriores, como la adquisición de ABN Amro en otoño del año pasado o la compra del británico Abbey, anunciada en el verano de hace cuatro años. Pero supone un verdadero golpe de efecto y todo un símbolo de salud financiera en momentos en que la gran banca internacional sufre amargamente por su exposición a activos hipotecarios de riesgo y por el deterioro generalizado de la economía mundial.

Emilio Botín ha sabido esperar y ha aprovechado el derrumbe de A&L -que había caído el 66% en Bolsa en el año hasta conocer la oferta- para reforzar la posición del grupo en el Reino Unido a un precio más que razonable. Santander ha acordado la compra por un importe que equivale a una sola vez el valor en libros del banco británico y que apenas impacta en sus ratios de capital (resta siete puntos básicos al ratio de capital básico).

'La operación creará valor para Santander desde el primer año puesto que la financia con una ampliación de capital de sólo el 2,2%', apunta Crédit Suisse. De hecho, las acciones de Santander apenas reaccionaron el día del anuncio de la oferta por A&L, en que subieron sólo el 0,1%, y han cotizado el resto de la semana al paso del mercado.

'Otra ganga en el Reino Unido'. Así calificó esta semana el analista de Dresdner Kleinwort la operación de compra de A&L. Según Arturo de Frías el precio es incluso más barato que el que se pagó por Abbey: Santander paga ahora cinco millones de libras por cada oficina de A&L y pagó ocho millones por cada sucursal de Abbey en 2004. Aunque si se incluyen los 1.000 millones de libras que inyectará en el banco para reforzar sus niveles de solvencia -que se suman a los 1.260 millones de libras de la oferta en acciones-, el precio pagado por oficina aumenta a nueve millones de libras.

Dresdner añade que, con la excepción de la desafortunada entrada en el capital del estadounidense Sovereign, en la que Santander sigue acumulando minusvalías, la entidad presenta una excelente hoja de servicio en lo referente a operaciones corporativas y obtención de sinergias. En este sentido, Citi califica de realista el objetivo de sinergias previsto por Santander, de 180 millones de libras antes de impuestos en un plazo de tres años. Crédit Suisse considera incluso conservadora esta estimación. La firma suiza apunta que la compra de A&L acelerará los planes de crecimiento orgánico de Santander en Reino Unido previsto con Abbey en dos o tres años y destaca la decisión del banco español de reforzar los ratios de solvencia de Alliance & Leicester a la vista de la delicada situación del mercado financiero británico, que ya ha asistido a la intervención de Northern Rock y a la desesperada ampliación de capital de Bradford & Bingley. La compra de A&L 'es un problema menos' para las autoridades bancarias del Reino Unido gracias a que Santander es un banco bien capitalizado y con un equipo gestor de larga experiencia, según reconoce la gestora británica Threadneedle.

Sin embargo, Crédit Suisse también advierte que la compra de A&L refuerza la exposición del grupo en un mercado crediticio maduro y actualmente maltrecho, como es el británico. Así, el peso de España y Reino Unido sobre el total de la cartera crediticia del grupo pasa del 71% al 75% tras la adquisición de A&L y el peso de las hipotecas británicas y españolas sobre el total aumenta del 51% al 54%, según Crédit Suisse.

Otro reproche del banco suizo a la operación es que se haga mediante canje de acciones, claramente infravaloradas en el mercado en el caso del banco español, lo que supone 'una evidente transferencia de valor desde los accionistas de Santander hacia los accionistas de A&L'.

La enigmática venta de la gestora

Comprar, vender y volver a comprar para seguir creciendo. Santander ha anunciado su intención de hacerse con Alliance & Leicester y pocos días después se ha conocido también su deseo de desprenderse de las gestoras de fondos del grupo, agrupadas como Santander Asset Management y que el banco valora en 3.000 millones de euros.

En un momento de sangría patrimonial y de partícipes para este producto de ahorro, el propósito de Santander es vender este negocio a un socio, preferiblemente estadounidense, que luego distribuya sus fondos a través de la red de oficinas del banco español y, por tanto, sin renunciar del todo a los ingresos por comisiones. El banco pretende aplicar la misma fórmula a los seguros y también negocia la venta de esta división. Ambas ventas permitirían reforzar la solvencia y aprovechar futuras oportunidades de compra. La puerta a nuevas adquisiciones no queda del todo cerrada tras la oferta por A&L. Credit Suisse se pregunta por qué Santander no ha recurrido a plusvalías de su cartera industrial para su último fichaje en el Reino Unido, si es por encontrar dificultades para salir de Cepsa a precios de mercado o porque podría haber otra operación en cartera que exija un holgado ratio de solvencia y potenciales plusvalías. Para Dresdner Kleinwort, Santander debe despejar ahora la incógnita sobre sus planes en Estados Unidos. 'El colapso de la cotización de los bancos estadounidense podría ser una tentación demasiado fuerte para Santander en los próximos meses. Es poco probable una gran operación en Estados Unidos, aunque no descartamos otra incursión en este mercado, quizá mayor que la operación con Sovereign', añade.