Paul Collier

'Las ONG y el rock no bastan para salvar a África'

Lleva meses vendiendo ejemplares de su último libro 'El Club de la miseria' y recorriendo los despachos más influyentes para contar su plan. Sacar a 1.000 millones de personas de la más absoluta pobreza. Es una cuestión de justicia, y de seguridad.

Mil millones de personas -50 países, la mayoría africanos- viven sumidas hoy en la desesperanza. Asediados por la miseria y las guerras civiles, sin comercio y futuro, los ciudadanos de tercera sólo tienen a gala ser integrantes del club de la miseria. El profesor Collier propone abandonar los prejuicios ideologicos, de izquierda y derecha, y abordar un programa de acción eficaz y contundente.

¿África debe incorporarse a la economía de mercado?

No estoy nada de acuerdo con el eslogan 'África para los africanos'. Ese continente forma parte del mundo y debe incorporarse a él con todas sus consecuencias, como está haciendo Asia.

¿La labor humanitaria de las ONG está retrasando la adopción de soluciones eficaces?

La energía y la pasión de las ONG es necesaria, pero deben incorporar a gente formada en las escuelas de negocios, profesionales preparados en dirección de empresas. No sé trata de hacer cositas aquí y allí, sin coordinación alguna y sin el conocimiento de la sociedad civil de aquellos países donde trabajan.

¿Qué opinión le merece Bono (U2)?

æpermil;l y Bob Geldof conocen a fondo el problema, pero su mensaje es demasiado simple. El rock es un buen vehículo para trasmitir pasión, pero es poco sofisticado para hacer análisis complejos y plantear soluciones realistas. Ni Bono ni Geldof son culpables de tener en sus manos un instrumento tan poco eficaz, somos los economistas los responsables de que las respuestan se hayan demorado durante tanto tiempo: siempre escribiendo libros para nuestros colegas... Sólo cuando hablemos a la gente y consigamos que una gran masa crítica comprenda cúal es la solución, los gobiernos occidentales se pondrán a trabajar con ahínco.

Su plan de acción es una mezcla de políticas comerciales, reformas legales e intervención militar ¿después de Irak?

En estos países la paz es muy frágil y la mayoría no son capaces de mantener una situación de seguridad que permita desarrollar la economía y generar confianza entre las multinacionales. Eso no significa que haya que invadir la región. El modelo sería el de la intervención británica en Sierra Leona.

¿Qué ocurrirá si no se toman medidas?

A Europa le estallará el problema en las manos. Hoy estamos en 1919. Las amenazas, como entonces, estaban ahí, pero no eran claras, y la Conferencia de París no las tomó en serio. Veinte años después estalló la mayor crisis del siglo. Ahora nos encontramos en la situación de Versalles. Debemos resolver la situación como hizo EE UU tras la Segunda Guerra Mundial.

Plan Marshall y liberalización comercial...

El Gobierno americano en aquel momento decidió institucionalizar la liberalización de los intercambios. También modificó totalmente su política de seguridad y abrió bases militares en Europa. Por último, apostó por la cooperación intergubernamental. Dejó de ser aislacionista, se incorporó a las instituciones mundiales y ayudó a la construcción de la UE. Nosotros somos ahora EE UU y nuestra Europa es África.

¿No deberíamos dejar que los pobres del mundo se incorporen mientras a la bonanza occidental?

¿De verdad cree que ésa es la solución? Estamos hablando de mil millones de personas…La emigración no puede resolver este gravísimo problema. Si queremos que nuestros hijos crezcan en un mundo que no sea una pesadilla tenemos que adoptar soluciones realistas. Si fracasamos, todos padeceremos las consecuencias, España especialmente. Su país no puede permitirse ignorar a África.

Pero son los propios africanos los que parecen resignados...

Insisto, estamos en 1919.

La pobreza y sus trampas

La miseria es una tela de araña que envuelve desde hace 50 años a los países más pobres del planeta y los mantiene sumidos en la desesperanza. Es el caldo de cultivo de todas sus desgracias: la inseguridad, la guerra civil que destruye la economía y deja como legado el riesgo de otra guerra civil, la incapacidad para exportar los (ingentes) recursos naturales y la corrupción política, que dilapida los fondos internacionales que constantemente inyecta el mundo rico. Paul Collier propone la creación de una institución de nuevo cuño en cada uno de estos países, las Autoridades de Servicios Independientes, para canalizar las ayudas. Estaría constituida por donantes, gobiernos y sociedad civil y sería la encargada de distribuir las ayudas en cada Estado. Gobiernos y ministerios planificarían las políticas, pero sería esta autoridad independiente la responsable de fiscalizar el gasto.