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Concesiones

Bruselas respalda las críticas de Abertis sobre la política de autopistas italiana

El departamento europeo de Mercado Interior ha exigido al Gobierno italiano que aclare su política de concesión de autopistas. La española Abertis afirma que el 'intervencionismo' del Ejecutivo de Prodi, a través de un cambio 'unilateral' del marco regulatorio, evitó su fusión con Atlantia.

Dos meses después de aparcar su proyecto de integración con Atlantia, compañía que gestiona 3.400 kilómetros de autopistas en Italia, Abertis mantiene su cruzada en Bruselas para que la Dirección General de Competencia dé su opinión sobre qué se hizo mal para que el Gobierno de Romano Prodi lo vetara.

De no haber puntos en contra, su equipo directivo entiende que la titular europea de Competencia, Neelie Kroes, debería sancionar a quien obstaculizó la operación.

De momento, el que ha hablado es Charlie McCreevy, comisario de Mercado Interior, quien se ha dirigido por carta -a la que ha tenido acceso el diario La Reppublica- al Gobierno para que aclare su normativa referente a las concesiones de autopistas y garantice la seguridad jurídica a los gestores.

La española mantiene que Competencia debe aclarar el veto a la fusión con Atlantia

Y es que Italia cambió de forma unilateral en 2006 el marco regulatorio que atañe a las concesionarias en ese país. Una intervención, en pleno proceso de integración entre Abertis y Atlantia, que no fue suficientemente argumentada ante Bruselas pese a entorpecer un movimiento de magnitud comunitaria.

En Abertis estiman que Mercado Interior tiene peso en materia de normativa, por lo que no entra a valorar esta nueva petición. Sin embargo, espera que Competencia cierre el proceso que abrió en octubre de 2006 contra Italia por una presunta violación del artículo 21 del Reglamento de fusiones de la UE.

En el caso del malogrado acercamiento a Atlantia, Abertis entiende que fue el gabinete de Prodi quien frenó el movimiento poniendo continuas trabas: el rechazo a la presencia de una constructora (ACS) en el accionariado de Abertis, una revisión de tarifas en plena negociación, o la imposición de un elevado plan de inversiones en las autopistas que gestiona Atlantia, entre otras decisiones. Todo ello hizo que la firma italiana perdiera atractivo.

A la vista de la misiva remitida por McCreevy, el Gobierno se ha excusado y asegura que la renuncia de Prodi ha retrasado la adaptación de su normativa a la política de Bruselas. Algo que se hará a través de un decreto urgente.

Con miras a Portugal

Sobre la comunicación de la Comisión, Abertis entiende que se mantiene viva su petición a Competencia para que dictamine sobre el frustrado plan. La española persigue que Kroes siente las bases para futuros intentos de fusión entre empresas reguladas de autopistas.

Y es que Abertis mantiene la esperanza de ganar peso en el negociomundial de las infraestructuras con una operación transfronteriza. Así, tras el fiasco italiano, mira a Portugal en busca de un proyecto en común con su participada Brisa. 'Es importante que se nos diga qué hemos hecho mal, si es que hay algo, para no repetirlo', señalan fuentes de Abertis.

Por otra parte, la compañía prevé cerrar en las próximas semanas con un grupo de bancos un préstamo de 1.050 millones de euros.

Una demanda con fines a largo plazo

En caso de que la comisaria de Competencia, Neelie Kroes, dictamine contra Italia por evitar una integración de empresas, que ella misma aprobó en agosto de 2006, Abertis se podría plantear pedir compensaciones por daños y perjuicios.Sin embargo, la firma participada por ACS y La Caixa no entiende como prioritaria una compensación económica por los gastos que acarreó su intento de fusión con Atlantia. 'Reiteramos que queremos saber qué se hizo mal y quién cometió errores en la operación para sentar precedentes', comentan desde Abertis.La compañía guarda en secreto el coste que afrontó en asesoramiento durante los casi dos años que duró la tentativa por la antigua Autostrade y que quedó en vía muerta el 29 de enero, pero asegura que ha tenido un mínimo impacto en su cuenta de resultados.Su petición a Competencia va más allá del interés lucrativo a corto plazo y pretende que ningún otro gobierno pueda vetar intentos de integración que, como el de Abertis y Atlantia, recibió la luz verde sin condiciones de la Comisión.

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