Análisis

La mano invisible pide auxilio al todopoderoso Estado

Los agentes económicos vuelven la vista hacia las autoridades políticas, ante las crecientes dificultades del mercado para salir del atolladero de la crisis de confianza en el sistema crediticio

Reino de Francia, año 1680. El ministro de finanzas del poderoso Rey Sol, Luis XIV, Jean-Baptiste Colbert, se reúne con un grupo de empresarios y les pregunta directamente en qué puede ayudarles el Estado. Los comerciantes respondieron con una frase que se hizo famosa: 'Laissez-nous faire Dejénos hacer)'. Ese slogan fue rescatado y perfeccionado un siglo después (laissez faire et laissez passer, le monde va de lui même) como emblema del liberalismo económico a ultranza: que sea la mano invisible del mercado la que se autoregule y el Gobierno, cuanto más lejos, mejor. Pero los problemas crediticios han alcanzado tal magnitud que ahora se mira con ansia a los Gobiernos. De hecho, la comunidad financiera empieza a ver con buenos ojos una eventual intervención del Gobierno de EE UU para recapitalizar aseguradoras con problemas -las monolines- o para asumir parte de los préstamos fallidos. Mientras, se le exige al banco central que acelere el ritmo. Bajar los tipos de interés del 5,25% al 3% ya no basta. ¿Y la mano invisible? Parece que necesita ayuda.

'Está claro que el mercado no es capaz de resolver por sí solo la crisis', confirma Florence Pisan, de Dexia Asset Management. Esta economista señala que acudir en auxilio de las aseguradoras de créditos hipotecarios y recapitalizar implicaría para el Estado una inversión de 16.000 a 20.000 millones de dólares. 'Esperar que haya una rebaja en las calificaciones de la solvencia, terminará siendo mucho más caro', señala.

La última idea de la Fed se llama Term Securities Lending Facility, con un importe de 200.000 millones de dólares (130.000 millones de euros). TSLF innova sustancialmente las subastas de liquidez: la autoridad central eleva el plazo del préstamo de un día a 28 y permite que acuda también la banca de inversión; la Reserva aceptará como garantía bonos respaldos por hipotecas -pero de máxima calificación crediticia- y lo que dará a cambio son bonos del Tesoro. Las entidades deben utilizar esos títulos como colateral para obtener efectivo en el interbancario. El objetivo es que el dinero fluya, que se restaure la confianza y la actividad económica se reanime.

La Fed inyectará 200.000 millones en liquidez, un importe equivalente al 2% de la cartera hipotecaria estadounidense

'La decisión de la Fed de aceptar como aval los bonos hipotecarios suscita algunas cuestiones políticas interesantes', apunta Richard Woolnough, de la gestora M&G. 'Es difícil imaginarse a Standard & Poor's y a Moody's aplicando ahora una rebaja masiva en las calificaciones de solvencia de estos bonos, porque eso sería lo mismo que cuestionar de manera absoluta toda la actuación de la Reserva Federal', explica Woolnough.

Para los expertos es una buena medida, pero insuficiente. 'El volumen equivale un 2% del mercado hipotecario y no reducirá el montante de deuda que el sector privado tiene que financiar', afirma Paul O'Brien, de Morgan Stanley. O'Brien confía en que el Gobierno tome decisiones 'que ayuden más directamente a las compañías y a los hogares'.

Al final, la economía se ocupa de los asuntos mundanos y el factor humano sigue siendo determinante. Cuando los célebres economistas Milton Friedman y Anna Schwartz analizaron la Gran Depresión de los años treinta, ambos incidieron en que en las crisis es crucial la 'presencia de uno o varios individuos excepcionales, dispuestos a asumir la responsabilidad y la dirección'. De momento, ese papel ha recaído sobre el presidente de la Fed, Benjamin Bernanke, y el de EE UU, George W. Bush.

¿Qué medidas toma la Reserva Federal?

Ante la llamada de auxilio del mundo financiero, la Fed rebaja en agosto los tipos de interés de descuento, con el que se presta dinero a las entidades comerciales con problemas.

A partir del 18 de septiembre, la Fed aprueba cinco rebajas consecutivas de los tipos de interés oficiales, la tasa a la que el banco central presta dinero a las entidades, y lleva el precio del dinero desde el 5,25% en septiembre pasado al 3% actual.

En coordinación con otros bancos centrales del mundo, la Fed anuncia en diciembre medidas para inyectar liquidez.

El pasado martes, Bernanke anuncia un nuevo programa para dar liquidez. El viernes, la Fed de Nueva York autoriza un plan de rescate con JPMorgan para Bear Stearns.

¿Cómo ha actuado la Casa Blanca?

La crisis crediticia obliga al presidente de EE UU, George Bush, a salir a la palestra a finales de agosto. El mandatario propone incrementar las ayudas de la Agencia Federal de la Vivienda y una moratoria fiscal para determinadas plusvalías.

A comienzos de diciembre, el Gobierno anuncia un plan para congelar las cuotas de las hipotecas subprime, la mayoría con tipos de interés crecientes, durante dos años.

En febrero, el presidente Bush saca adelante en el Senado un plan de incentivos fiscales por un importe de 168.000 millones de dólares.

El Tesoro apuesta por medidas más estrictas para la concesión de créditos hipotecarios.

El Gobierno marca ahora el territorio

Es algo insólito escuchar al secretario del Tesoro -el ministro de Economía- de Estados Unidos, Henry Paulson, decirle a la banca que no es el momento de repartir dividendos a los accionistas, sino de recapitalizarse. Pero eso es lo que hizo este pasado jueves el responsable económico americano. La Casa Blanca ha desarrollado el llamado Grupo de Trabajo Presidencial, que elabora una serie de recomendaciones para frenar la crisis que sacude al mercado crediticio. Ante las primeras consecuencias de los excesos de inversión cometidos en los últimos años, los agentes financieros reclaman algo más que devoluciones de impuestos, como las aprobadas en febrero. Para algunos, es una buena solución que el Estado asuma los créditos impagados más problemáticos.

El ascenso del Euríbor

Es el acrónimo de Euro Interbank Offered Rate e indica la tasa a la que se prestan dinero los bancos. El euríbor a 12 meses, al que se vinculan la gran mayoría de las hipotecas españolas, ha pasado en tres semanas del 4,3% al 4,6%.